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El Parlamento italiano investigará la Tangentópolis

Por primera vez los políticos indagan sobre la corrupción.

Jueves 27 de enero de 2000

ROMA.- Nadie sabe realmente si servirá para algo, pero ayer, luego de años de discusiones y a menos de una semana de la muerte del socialista Bettino Craxi, la Cámara baja italiana dio luz verde a una comisión parlamentaria que investigará a la Tangentópolis, el fenómeno de las relaciones ilícitas entre la política y la economía y el financiamiento irregular de los partidos políticos.

Esto significa que, por primera vez, el mundo político italiano indagará sobre sí mismo, por un lado, e indirectamente examinará el papel de las fiscalías, por otro.

La aprobación de esta ley, muy debatida en los últimos meses, se da en momentos en que el tema de la corrupción ha vuelto a resurgir en todo el mundo: en Alemania, con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Helmut Kohl en el centro del escándalo de los fondos negros, que salpica a la Francia de François Mitterrand; en Israel, con su presidente, Ezer Weizman en el banquillo de acusados, y en China.

En Italia, se da a menos de una semana de la desaparición de Bettino Craxi, el ex líder del Partido Socialista Italiano (PSI) que prefirió morir en el exilio antes que enfrentar a la justicia italiana, que lo había condenado por corrupción a varios años de prisión. Tangentópolis -la ciudad de los sobornos- es el término con el cual quedó bautizada esa "revolución" que, a partir de 1992, emprendieron los fiscales de Milán contra la sistemática corrupción de los principales partidos políticos italianos.

La operación Manos Limpias significó no sólo el fin de personajes tan carismáticos y poderosos como Bettino Craxi, sino también la defunción de la denominada Primera República y de las agrupaciones más importantes de la posguerra: la Democracia Cristiana (DC) y el PSI.

La clamorosa desintegración de estas fuerzas cambió radicalmente el escenario político, que al quedar huérfano vio nacer nuevas fuerzas: el caso más patente fue Forza Italia, el partido de centroderecha del magnate de la comunicación Silvio Berlusconi, que ganó las elecciones en 1994. Y vio también cómo, del descalabro total, se beneficiaban los partidos que no habían participado del sistema de las "tangenti" (coimas), como el viejo y poderoso Partido Comunista Italiano (PCI): el actual primer ministro, Massimo D´Alema, perteneció al PCI, que, luego de varias transformaciones, hoy se llama Partido de los Democráticos de Izquierda.

Paradójico

Aunque parezca extraño, el primero en hablar, en julio de 1993, de una comisión parlamentaria sobre Tangentópolis fue el mismo Bettino Craxi, una de sus principales víctimas, antes de escapar a Túnez. El dirigente socialista quiso demostrar que, en realidad, todos habían robado y que la Tangentópolis era fruto de un sistema político "podrido".

La propuesta de Craxi no tuvo eco, y a lo largo de siete años fue sucesivamente presentada en el Parlamento sin éxito, en una oportunidad por el mismo partido de Berlusconi, un hombre que también se halla involucrado en distintos escándalos de corrupción.

En septiembre del año último, el socialista Enrico Boselli volvió a proponer esta comisión sobre Tangentópolis. Y cuando en la Navidad pasada nació el "D´Alema bis", luego de una extraña crisis política, D´Alema se comprometió a apoyar esta iniciativa. La ley fue finalmente aprobada ayer con 378 votos en favor, 26 en contra y 36 abstenciones. Esta deberá pasar ahora por el Senado, algo que se estima ocurrirá en breve.

La comisión no podrá ser integrada por ex fiscales investigadores -como el senador Antonio Di Pietro, el famoso juez de Manos Limpias- ni, y sobre todo, por procesados -como el líder de Forza Italia, Silvio Berlusconi-. Su tarea será entender, profundizar y esclarecer qué fue Tangentópolis y lo que ocurrió en los balances de los partidos a partir de 1974, y qué se puede hacer para evitar en el futuro que se repitan fenómenos de corrupción ligados a la política y a su financiamiento.

El resultado que obtenga la comisión parece más que incierto: en Italia se crearon decenas de comisiones parlamentarias para investigar asuntos que van desde la mafia hasta grandes atentados, que terminaron en la nada, y muchos temen que se convierta en un juicio a los fiscales de Manos Limpias, y por ende, a la Justicia. Es decir que degenere en un explosivo choque de poderes.

La comisión logró luz verde en medio de un clima muy especial. A días de la muerte de Craxi y a meses de la absolución por asociación mafiosa de Giulio Andreotti. Nace en un clima de cambio y de "contrarrevolución", que cuestiona el operativo de limpieza de los fiscales de Milán y a la actual Segunda República.

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