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Una historia de tres a quererse

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27 de julio de 2001  

"Provócame" , telenovela con Chayanne, Araceli González y Romina Yan. Elenco: Silvia Montanari, Dorys del Valle, Jorge D´Elía, Humberto Serrano y elenco. Autores: Adriana Lorenzón, Mario Schajris y Jorge Chernov. Producción ejecutiva: Raúl Lecouna. Puesta en escena: Carlos Olivieri. Dirección de estudio: Jorge Montero. Dirección de exteriores: Eduardo Ripari. Escenografía: Martín Seijas. Vestuario: Susana Pérez Amigo. Iluminación: Andrés Adorno. Iluminación exteriores: Polo Silveyra. Una coproducción de RGB y Telefé. Lunes a viernes, a las 20.30.

Nuestra opinión: bueno.

"Provócame" no llegó a la pantalla para cambiar la historia de su género. Esta telenovela protagonizada por Chayanne y Araceli González no tiene la pretensión de innovar, como lo ha hecho el culebrón "Yo soy Betty, la fea", hasta hace pocos días vecino de horario. Desde este punto de vista, desde la convencionalidad, es que hay que entender el funcionamiento de "Provócame".

La trama de esta tira tiene, podría decirse, dos líneas de suspenso. Por un lado, las peripecias del elenco joven -los protagonistas incluidos- que se debaten, en el tiempo presente, entre confusiones y desencuentros. Por otro lado, la intriga que tejen los veteranos de la familia, cuyos rencores vienen, sin excepciones, de un pasado lejano que debe vengarse necesariamente en el presente.

Esta maraña es lo más atractivo de la historia de "Provócame". En ese contexto se suman los obstáculos internos y externos que hacen todo lo posible para que los sentimientos de la joven estanciera Ana Laura (Araceli González) y el puertorriqueño cuidador de caballos Pedro (Chayanne) jueguen en el límite del amor imposible. Ana Laura es caprichosa, gritona, apresurada. Pedro es testarudo, orgulloso, incrédulo. Estas características son las que abonan los conflictos internos de la pareja. En lo externo influyen dos presencias: Marisol (Romina Yan), la tercera en discordia, una madre soltera que ha sido violada cuando adolescente por Mariano (Federico D´Elía) y, precisamente, Mariano, un muchacho sin escrúpulos que forma parte de una familia de alcurnia que ha extorsionado a Ana Laura para que se casara con Mariano con el único objetivo de usurpar los bienes de sus flamantes parientes políticos.

El humor, una debilidad

Un recurso típico de las telenovelas es aligerar la carga dramática con pasajes de humor. "Provócame" no es ajena a esta necesidad. Sin embargo, para obtener un buen resultado es preciso contar con buenos comediantes y con buenos libros. Esto no parece ser lo que sucede aquí. En principio, se eligió como centro de esta secuencia a un personaje llamado Gunter (Santiago Ríos), una especie de versión grotesca del mayordomo Higgins de la serie "Magnum". Pero no se trata sólo de la gracia del personaje, sino de que sus apariciones no están integradas. Cada una de sus intervenciones son, más que un eslabón del relato, una interrupción que inserta a presión "el momento risueño". Esta mecánica lleva a reflexionar acerca de ciertas construcciones a lo Frankenstein. Se sabe: la suma de las partes no equivale al todo.

Cuando algo carece de sentido suele transformase en un obstáculo para el espectador. Ese vacío de sentido se comete, en parte, desde la dirección. Si bien la novela tiene una gran producción (grabaciones en piso, en exteriores, escenas de acción, etc.) no puede decirse que la dirección e incluso la iluminación estén siempre a la altura de la disponibilidad de recursos. Son repetidas las veces en que, por ejemplo, se busca un punto de vista de cámara especial para comenzar una escena. Sin embargo, se ve luego que ese aspecto fotográfico no tiene nada que ver ni con lo que se cuenta ni con lo que va a suceder o sucede, ni agrega otra cosa excepto, aparentemente, responder a una demanda arbitraria de ingenio. Nuevamente hay que decir que de poco vale forma sin fondo.

El placer de la actuación

El elenco de "Provócame", en general, tiene un desempeño de alto rendimiento. Pero, sin duda, es la interacción entre Victoria Duncan (Silvia Montanari), Cecilia Linares (Dorys del Valle), Alvaro Linares (Jorge D´Elía) e Ignacio Villalobos (Humberto Serrano) la de mejor respuesta. Como siempre, oficio y talento son difícilmente reemplazados por la fuerza de la juventud.

Araceli González, Chayanne, Romina Yan y Federico D´Elía resultan efectivos en sus personajes. Los actores que hacen el servicio doméstico -casi un batallón- ya saben su tarea de memoria. Algunos, incluso, parecerían condenados a ser los empleados domésticos de todas las telenovelas argentinas.

Un párrafo aparte merece Maximiliano Ghione en su papel de Toti, un peón de campo. La ternura, torpeza y candidez con la que ilumina a ese personaje sólo puede deberse a un gran trabajo del actor que, aun desde un puesto secundario, es capaz de una proeza. Ghione, a través de Toti, no permanece detrás del cristal del televisor. Ha logrado atravesar la pantalla y reducir a cero la distancia hasta el espectador.

Podría seguirse detalle por detalle pero, en resumen, puede decirse que "Provócame" es un acierto en su género. Sólo padece de algunas imperfecciones. Pero éstas son superadas por una historia de secretos y mentiras que prometen multiplicarse sin repeticiones ni contradicciones. Y ésta sí que es una virtud escasa y siempre apreciable en el mundo de las telenovelas.

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