Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

"22 (El Loco)", un policial romántico de gran calidad

Espectáculos

"22 (El Loco)" , novela policial protagonizada por Leticia Bredice, Adrián Suar y Nancy Dupláa. Con María Rosa Gallo, Damián De Santo, Mariano Martínez, Julieta Ortega, Horacio Fontova, Rafael Ferro, Luis Ziembrowsky, Gabo Correa, Daniel Aráoz, Claudia Fontán, Mónica Guido, Oscar Ferreiro y Claribel Medina. Autores: Leonardo Bechini y Marcos Carnevale. Producción ejecutiva: Paula Granica y Noemí Fuhrer. Coordinador general de contenidos: Víctor Tevah. Dirección: Rodolfo Antúnez y Jorge Nisco. Lunes a viernes, a las 22, por Canal 13.
Nuestra opinión: muy bueno.

Quizás empezó con cierto apuro. Quizá fue demasiado que en el primer capítulo el espectador debiera soportar que el protagonista de esta telenovela policial, Federico "El 22" Falcone (Adrián Suar), policía desafectado debido a un cierto perfil esquizofrénico, confesara sin más ni más su pasado problema con las drogas, sus conflictos con su ex mujer, sus dificultades para relacionarse con su hija de 5 años, su amistad con las prostitutas del barrio, su amor fulminante por Ana (Leticia Bredice), su enfrentamiento con su padre a quien culpa de que su madre esté internada en un psiquiátrico, su amistad con el cura del barrio, etcétera.

Quizá fue demasiado, pero ya pasó. Una vez caída esa catarata informativa, las dosis se fueron morigerando y, en estos días, nuevos personajes se integran con mesura y, como consecuencia, con mayor poder de seducción. Fue así como, con el correr de los capítulos, "22 (El Loco)" terminó por convertirse en una de las mejores opciones de la pantalla chica con la ventaja de que, además, contempla un espectro de público más amplio que el de la ficción televisiva general.

"22 (El Loco)" es, para el público femenino, una telenovela en el sentido de su clásico laberinto. Los protagonistas se encuentran y se pierden con el único fin, desde el punto de vista de la trama, de evitar la concreción amorosa. Pero, a la vez, ese laberinto genera una tensión creciente entre los personajes en cuestión.

Siempre en términos de estereotipos, en otros tramos, más dedicados a la platea masculina, "22 (El Loco)" es un policial donde el suspenso, el enigma y la acción conforman el eje central de las secuencias.

De qué se trata

Mario Falcone (Oscar Ferreiro) es un policía que, en sus últimos años dentro de la fuerza, ha querido formar una brigada especial que pueda no sólo enfrentar el crimen externo, sino también el delito policial. En función de ese objetivo convocó a agentes jóvenes que aún se mantuvieran limpios de corrupción: Laura Copioli (Nancy Dupláa), Alejandro Pereyra (Mariano Martínez), Federico Falcone (Adrián Suar) y Fabián Martini (Damián De Santo). Los tres primeros, policías de acción, y el último, psicólogo policial especializado en mediaciones. Luego, se sumará -en la historia en pantalla apenas se dejó entrever- Natalia Castelli (Julieta Ortega), otra chica brava para la brigada.

Ahora, a fuerza de sinceridad total con el lector, se advierte que de "22 (El Loco)" no debe esperarse lo mismo que de una serie policial semanal, por ejemplo. Aquí los tiempos son los de una tira, de modo que sobre la base de un delito madre y un archienemigo protagónico se construye el conflicto.

La contracara de Federico Falcone se llama Darío Jáuregui (Rafael Ferro), un muchacho con trauma infantil: de pequeño ha sido secuestrado y su padre millonario no quiso pagar el rescate. Por ese motivo creció rencoroso, vengativo, temeroso y cobarde. Una combinación que da escalofríos y lo pinta más como una serpiente que como ser humano, algo así como el Príncipe Juan del "Robin Hood", de Disney. Y, para colmo, es el novio de Ana, la abogada altruista que le quita el sueño a Federico.

Sin exquisiteces dramáticas

"22 (El Loco)" no es un policial francés ni un film americano al estilo de "Los sospechosos de siempre". Es una novela diaria hecha para TV y como tal debe tener obviedades (su protagonista se apellida Falcone, un nombre relacionado inconscientemente con la escuela de policía Ramón L. Falcón). Como tira diaria está obligada a funcionar en un marco de trazo grueso que le dé seguridad al espectador. Además, debe pintar a sus personajes -de hecho lo hace- con rasgos claros y distintivos a fin de aliviar la comprensión de otras situaciones más complejas (por ejemplo, la red del delito).

En ese sentido, "22 (El loco)" tiene claro su objetivo y, por lo tanto, se presenta como un producto redondo, sin fisuras que distraigan al espectador. Claro que se requiere cierta complicidad mutua. El público deberá perdonar algunas torpezas que se cometan en función de la sencillez. Ejemplo: el policía apelado Diente (Daniel Aráoz) sabe que Darío Jáuregui ha sido el secuestrador de su padre a quien quiere heredar; sabe que fue Darío quien mandó matarlo; sabe que ese hombre, que se ha salvado por milagro, sigue estando en peligro aun en el hospital; sabe que por eso Federico, El 22, le ha dicho que no se moviera de la puerta de la sala; sin embargo, se va a buscar un café para Darío que dice que se siente mal; entonces, Darío entra en la sala de su padre y lo mata.

Manufactura de lujo

En lo que "22 (El Loco)" no escatima es en calidad de imagen. No hay escena que no tenga una cuidada fotografía, una iluminación inteligente, un punto de vista de cámara lleno de sentido. La dirección es impecable no sólo por la composición del cuadro, sino por la combinación de desplazamiento de actores en escena y movimiento de cámaras.

Los momentos de acción merecen un párrafo aparte. Se produce aquí una doble cuestión. Por un lado, cuando se hacen, las escenas son de muy buena realización y cuentan, fundamentalmente, con una edición que les imprime su ritmo esencial. Por otro lado, hay escenas de acción que no existen. Es decir, son reemplazadas por un vacío elíptico. Por ejemplo, la brigada rodea una casa; allí están los delincuentes; va a comenzar la acción; corte a otra secuencia de la tira, más precisamente, en lo de la abuela de Federico; vuelta a la escena de la casa; ya ha pasado todo y los delincuentes se han escapado.

Claro que esta prescindencia no es caprichosa. En los tiempos económicos que corren no se puede pretender una superproducción para cada día. Sin embargo, habría que pensar si no sería posible aprovechar al máximo cada escena de acción realizada. Algo así como agregarle el recurso del cineasta John Woo, que las repite primero desde distintos ángulos y después en cámara lenta, antes de pasar al instante final.

De hecho, la incorporación de un recurso cinematográfico no sería extraño a "22 (El Loco)". Porque, al menos en su apertura -aunque luego el tiempo y el dinero no alcancen para hacerlo habitual- se adivina el placer se remedar a otro cineasta, el hongkonés Wong Kar-wai, director de "Chungking Express", un policial en el que el movimiento está representado por avances de cuadro en cuadro de una acción registrada técnicamente, digamos, a baja velocidad para lograr un punto focal nítido entre planos borrosos (como las fotos nocturnas de una autopista donde la estructura es nítida, pero los autos se ven como líneas de luces). No es cámara lenta, pero tampoco se trata de una edición veloz y neurótica. Se trata de un estilo de acción en el que la quietud de la imagen, curiosamente, termina transmitiendo la idea de movimiento frenético.

Ver cada noche la cuidada elaboración de esa presentación es suficiente pago para cualquier espectador. El resto, que es bueno, ya es ganancia. .

Miriam Molero
TEMAS DE HOYConflicto en Medio OrienteLa pelea con los holdoutsEl derribo del avión de Malaysia Airlines