Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Humor político, un género difícil

Sábado 01 de septiembre de 2001

"Políticamente incorrecto", programa periodístico conducido por Daniela Fernández y Reynaldo Sietecase. Producción general: Fernando Moya-Claudio Martínez. Producción ejecutiva: Daniel De Luca. Producción periodística: Andrea Rodríguez-Romina Manguel. Idea y producción general: Jorge Lanata. Una realización de Flipper Producciones. Sábados, a las 21, por América. Nuestra opinión: regular.

Hacer humor político después de tanto humor político, no es fácil. Cuando un camino ha sido transitado con tan buenos resultados (basta mencionar a "CQC"), incorporarse al rubro supone necesariamente partir de un piso mínimo.

"Políticamente incorrecto", de hecho, se ha sumado a la pantalla de América como un irónico resumen semanal de la actualidad política. Para ordenarse cronológicamente, cuenta con una serie de gigantografías de tapas de diarios (apócrifas, por supuesto) para cada día de la semana. Allí va el titular del día, que será acompañado por comentarios de los conductores, Daniela Fernández y Reynaldo Sietecase, que -con guión o sin él- intentan ser divertidos.

Reynaldo Sietecase y Daniela Fernández, conductores de "Políticamente incorrecto"
Reynaldo Sietecase y Daniela Fernández, conductores de "Políticamente incorrecto". Foto: A. Sánchez

En torno de este eje hay diversas secciones que completan la oferta del ciclo. Entre ellas, un reportaje denominado "Test de inteligencia", una especie de "repechaje" sobre cultura general al que se someterá a algún político; algún eventual dibujo animado que representa al ministro de Economía, un movilero de nombre Fernando, demasiado parecido al presidente de la Nación, y una falsa entrega de premios al estilo Martín Fierro -a la que, al menos el último sábado, decidieron felizmente pasar por alto- que entrega galardones en rubros como "el nabo de la semana".

Este conjunto que conforma la esencia de "Políticamente incorrecto" no alcanza el piso que exige la TV. Mucho menos cuando, incluso en América, hubo hasta hace muy poco tiempo un programa que inauguró algunas de esas variantes. "Sushi con champagne" tenía animaciones de políticos -de hecho, mejores-, noteros que importunaban a políticos -que, sin llegar a lo de "CQC", eran cualitativamente superiores al tal Fernando- y una sección fija en la que un político se enfrentaba con un cuestionario tramposo que lo obligaba a perder sistemáticamente.

La parte buena

Claro que no todo es malo en "Políticamente incorrecto". El programa tiene tres momentos interesantes y efectivos: "El empleado de la semana", en el que colocan, al estilo MacDonald´s, al funcionario que dio más pelea; "Testigo en peligro", en el que insertan a un famoso en un contexto que le es extraño (Iván Noble en el Congreso, Matías Martin en una convención política o el padre Farinello en un desfile de Versace), y, finalmente, "La máquina lectora de pensamiento", donde, por ejemplo, mientras De la Rúa hace su discurso junto a un callado Domingo Cavallo, la voz de un imitador traduce los verdaderos pensamientos del ministro de Economía.

El buen gusto

Entre los vértices opuestos donde se ubican los segmentos graciosos, en un extremo, y las tediosas obviedades, en el otro, hay un punto medio. En esa mitad de camino se encuentran algunas producciones a las que, con seguridad, el espectador no sabría calificar de broma ineficiente o chiste de mal gusto.

El sábado último, el programa intentó hacerse el gracioso mandando a una notera, un camarógrafo y un asistente a entrevistar a diversos diputados que integran la comisión de lucha contra el narcotráfico y la gracia era que, supuestamente, mientras realizaba la entrevista el equipo periodístico fumaba un cigarrillo de marihuana. Al finalizar la emisión de esta producción, que incluía un reportaje a Humberto Volando -seleccionado sólo en virtud de su apellido-, sólo quedó la sensación de una edición que prácticamente podía ser descripta, por lo menos, como artera. Sobre el final, Sietecase dijo: "Muchas gracias por el sentido del humor a los diputados". Pero en ningún momento se vio que se les develara a los legisladores cuáles habían sido las verdaderas intenciones del trabajo seudoperiodístico y, por lo tanto, si les había hecho gracia.

"Políticamente incorrecto" quiere pertenecer al género del humor político. No es una tarea fácil. A veces acierta. Muchas otras, falla. Quizá los conductores, que son buenos profesionales, no son los adecuados para este formato (sólo hay que recordar a sus antecesores). Quizás el equipo creativo no es lo suficientemente grande o no es lo suficientemente creativo.

El programa encontró su lugar en el mundo de la pantalla chica, pero no encontró su forma. Nada le impide seguir trabajando para hallarla.

Miriam Molero

Te puede interesar