Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Hopkins, con la alegría del gospel

Domingo 02 de septiembre de 2001

"Great voices of gospel" , actuaciones del Inspirational Ensemble, dirigido por Gregory Hopkins desde el piano y la voz. Bajo eléctrico: Jimmy García. Batería: Courtney Bennett. Producción: Alberto Bolos Espectáculos. Tour Manager: Arturo Carvajal. En el estadio Luna Park. Nuestra opinión: muy bueno.

Aleluya es la palabra. Porque aleluya expresa, en latín, alegría. Y ese vocablo es el que une, en el rito, a las iglesias cristianas. El mandato del salmo "Cantate Domino canticum novum" ("Cantad al Señor un canto nuevo") parecería extenderse también entre ellas como un imperativo.

Las iglesias protestantes también lo adoptaron. Pero es sobre todo la incorporación de la raza negra la que les dio otro aliento, otra dimensión.

Esta es la impresión primera que recogemos frente a un nuevo encuentro con las grandes voces del gospel que nos envía otra vez la Convent Avenue Baptist Church del Harlem neoyorkino.

Diecisiete mujeres, entre sopranos, mezzos y contraltos, y seis varones repartidos entre tenores, barítonos y un bajo -notable desproporción en un coro convencional- regresan tras el triunfo de años anteriores de la mano del eminente pianista y tenor Gregory Hopkins para sorprendernos, para regalarnos esa "Amazing grace" (asombrosa gracia) que han repartido a raudales durante casi dos horas de reunión, cuando la cantan casi al final de este otro memorable concierto en un Luna Park casi repleto.

Cuando aparecen todos ellos por el escenario, vestidos de negro (ellas con vestido largo de raso) ya en el primer tema definen toda una estética reflejada en la religión: "We sing praises" ("Nosotros cantamos alabanzas"). A veces con la explosión de las 23 voces, otras con el canto vibrante de los solistas, y en contados casos con el pasmoso -inefable- registro tenor del propio Hopkins.

En los breves textos estróficos que se repiten a lo largo de un gospel blueseado o de un negro spiritual anida una fuerza poderosa, avasalladora, en la que se unen maravillosamente la negritud -con sus ritmos y cadencias emparentadas con el jazz inaugural- y el espíritu gozosamente religioso de sus corazones. Es que el jazz tradicional también conserva su arrolladora alegría, que contrasta con los padecimientos de toda una raza sometida y humillada. Como si este canto fuese una afirmación de su ancestro y al mismo tiempo una alternativa de liberación de la esclavitud. Como si la fe salvara al ser humano de toda miseria y sufrimiento propinados con saña por el hombre blanco.

Este es el trasfondo que subrepticiamente anida detrás del canto del Inspirational Ensemble. La fuerza del canto -que ni es grito ni alarido, aunque se instale en sus cornisas-, la inspiración de sus voces, sus gestos, la expresión de sus manos y sus palmas acompasadas, todo conmueve.

Un ensamble total

Desde el teclado Gregory Hopkins se prodiga en indicaciones a sus coreutas cantando siempre con ellos.

El asombro llegará con uno de los dos solistas en "Joy, joy", una especie de himno sacro al que se une el coro balanceándose al compás, con la bellísima garganta de la mezzo Latisha Carter, mientras la oscura voz del tenor abaritonado Christopher Stewart se ve casi aplastada frente al dominio vocal de su compañera.

Esta será una constante del concierto. Las voces solistas femeninas superando ampliamente a las masculinas no en la pura potencia sino en la técnica de emisión, en la expresión, en la plasmación de los adornos, en el regalo de los matices.

Blues de notorio impulso africano, himnos sacros y negro spirituals aggiornados son la sustancia de estos cantos llenos de unción en los que el nombre de Jesús constituye la mejor proclamación de la fe.

Aunque en algún tramo la masa coral cala las notas, como en "Would you be ready" (con el barítono Christopher Montgomery), ese descenso sonoro no afecta notablemente la afinación. Eso sí: la afinación perfecta está siempre presente y es atributo de los solistas, sobre todo de las sopranos y contraltos, que se entregan al canto con la pasión y el fervor de todo su cuerpo. Uno podría citarlas puntualmente. Pero bastará recordar que fue una de las más altas y longilíneas, Yolanda Hutchins, la que apabulló con sus dotes vocales en "Fear not".

La armonía es la tradicional. Nadie pretenderá disonancias ni acercamientos al politonalismo. Sería vano y en vano. Sólo podría haberse reclamado un poco más de matices al coro, que cantó fuerte la mayor parte. El medio tono hubiera otorgado mejores climas a un canto siempre eufórico.

El acompañamiento, a cargo de Hopkins al piano, Jimmy García en bajo eléctrico y Courtney Bennett, en trío, fue austero y suficiente. Ni el bajo ni la batería abrumaron. Ni siquiera por un instante. Ellos se remitieron a rubricar algunos climas, sobre todo los más intimistas. Y si la amplificación del piano no alcanzó lo ideal, ya que tendía a un sonido metálico, no perturbó la correcta y apetecible audición.

La nota simpática de la noche fue la irrupción, en la segunda parte, de todo el coro con bellísimo atuendo multicolor de clara ascendencia africana. Sobre todo el de las mujeres. Y lo gracioso fue la camisola y pantalón verde claro de Hopkins, que parecían escapar de la línea de elegancia...

El repertorio se aproximó al blues con ritmo y, en algunos casos, a la música comercial del pop. Pero sin bajar el nivel musical. Esta visita del Inspirational Ensemble nos transmitió otra vez el impulso irrefrenable de la fe, de la devoción y de la esperanza en un más allá, tan propio de los amados cantos negros.

René Vargas Vera

Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.