Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Plan de autogestión: vecinos del Gran La Plata levantarán un barrio sin subsidios y con mucha imagin

Construyen sus casas como los incas

Información general

Usan un método milenario que consiste en encastrar sin mezcla bloques prefabricados de cemento

Por   | LA NACION

LA PLATA.- "No hay peor sueño que el que no se cumple", dice María Irma Ramos, presidenta de la Junta Vecinal 26 de Julio, de Altos de San Lorenzo, una populosa barriada que en los últimos años creció abruptamente con el desembarco de cientos de familias empujadas hacia la periferia de La Plata por la pérdida de sus empleos y la falta de oportunidades.

Parada junto a un montón de bloques de cemento apilados, la mujer -más conocida como Rica- se calza con orgullo un casco amarillo y posa para el fotógrafo de LA NACION, mientras cuenta cómo, con un grupo de habitantes del lugar, ideó y puso en marcha su propio plan de construcción de un complejo habitacional que no demanda subsidios ni ayuda oficial, sino una gran dosis de ingenio, esfuerzo y esperanza.

A mitad de cuadra, donde se encuentra el centro vecinal en el que funcionan un comedor comunitario, una consultoría jurídica y se dictan clases de costura y de apoyo escolar, los vecinos se reúnen y evalúan la marcha del proyecto. En el terreno lindero, las zanjas y los pilotines del primer "prototipo" son la evidencia palpable de que el sueño del que habla Ramos comienza a concretarse.

Se trata de un plan de autogestión que prevé erigir 46 casas en dos manzanas expropiadas a particulares por el Estado provincial, a raíz de un prolongado trámite, impulsado por los lugareños, que concluyó con la donación de los lotes al consorcio por ellos conformado.

Para construirlas desempolvarán un método arquitectónico milenario, que cambia el habitual uso de mezcla por un sistema de encastre del tipo del aplicado por los incas en el Machu Picchu (Perú) o el existente en las ruinas de San Ignacio (Misiones), según explica el administrador del emprendimiento, Carlos Silva Carrasco.

Luego de conseguir la propiedad de la tierra, hace unos cinco años, los miembros de la junta vecinal se propusieron mejorar las precarias viviendas. La falta de respuestas en distintos ámbitos oficiales los llevó a buscar una solución que no dependiera de fondos provistos por el Estado.

Así nació la Sociedad de Hecho "Servicios solidarios", una especie de cooperativa de autoconstrucción formada por los vecinos.

Alentados por el secretario de la Junta, Ricardo González, pensaron, en un principio, construir cabañas con madera de segunda selección. El hombre, carpintero de oficio, consideró que podrían hacerse con material desechado por las madereras. Y hasta llegó a hacer los planos.

Sin embargo, a Silva -profesor de matemáticas- no le cerraban las cuentas y los vecinos preferían viviendas hechas con materiales más resistentes y perdurables.

Entonces González, embarcado en conseguir todo lo necesario para la construcción, se enteró de que en el municipio de 9 de Julio había una vieja "bloquera" que vino a alterar los planes trazados.

Efectivamente, la máquina (hidroform), con capacidad para producir 250 bloques por hora, se hallaba guardada en un galpón municipal del citado distrito bonaerense. Luego de insistentes gestiones, la junta vecinal consiguió que el Instituto de la Vivienda provincial se la entregara en comodato.

"Tardamos seis meses en repararla y acondicionarla debido a la falta de uso. Por suerte nos ayudaron unos jubilados del Astillero Río Santiago que viven cerca de acá", dice González.

Una vez que contaban con las herramientas y la bloquera, los vecinos debatieron sobre el tipo de casa por construir. De allí surgió el diseño del "prototipo para cada unidad habitacional", recuerda Silva.

Antes de echar manos a la obra se realizó un relevamiento que arrojó un resultado sorprendente: entre los habitantes del barrio había plomeros, electricistas, albañiles y carpinteros y hasta varios profesionales con título universitario, la mayoría desocupados.

Estos recursos humanos no sólo aportarán sus conocimientos específicos sino que servirán de mano de obra durante todo el proceso y, además, se pondrán a disposición de empresas de la construcción a cambio de materiales para el proyecto y una mínima retribución en dinero.

De hecho, los vecinos ya acordaron con algunos corralones y comercios de artículos del hogar canjear productos por su trabajo.

"El proyecto tiene varios objetivos: además de dignificar a las familias con las viviendas, se lucha contra el desempleo y también, si tenemos suerte, aspira a generar una unidad productiva", dice Silva al despedirse mientras lanza una invitación que es casi un desafío: "Nos vemos en tres semanas con la casa terminada".

La imaginación como herramienta

  • LA PLATA.- Las 46 casas contarán con dos dormitorios, living, cocina, baño y un porch, distribuidos en 40 m2, con posibilidades de ampliación, a un costo de unos 2000 pesos. A tres semanas de trabajo por cada unidad, en un año y medio podrán finalizar el complejo de viviendas. Los bloques -de 40 x 20 x 15 cm- se elaboran con tierra y cemento, y se montan en seco mediante un sistema de encastre que no precisa mezcla adhesiva. En el proceso se utilizarán distintos elementos reciclados. Para los techos un ingeniero elaborará chapas de fibra de vidrio a partir de desechos de ese material.
TEMAS DE HOYCopa SudamericanaEl caso de Lázaro BáezCristina KirchnerElecciones 2015Superclásico