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Un millón de dólares para lo mejor de la ciencia argentina

Alberto Kornblihtt, investigador en biología molecular, recibió el primer subsidio

Lunes 17 de septiembre de 2001

Alberto Kornblihtt podría ser uno de los miles de argentinos que encontraron en Ezeiza la única salida posible para desarrollar plenamente su vocación científica. Pero se quedó, y desde la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA dirige un grupo que ha producido resultados originales y provocativos en biología molecular, que explican los mecanismos que permiten que un mismo gen codifique para más de una proteína.

Comprender cómo se expresan los genes es importante para la medicina y la biotecnología. Así lo entendió la Fundación Antorchas, que decidió aportar a Kornblihtt un millón de dólares para contribuir a la continuidad de su proyecto. Este subsidio a la investigación científica, inusual dentro de un panorama más bien caracterizado por la pobreza de recursos, forma parte de una estrategia de Antorchas destinada a fortalecer la investigación científica.

"Nuestra filosofía es apoyar situaciones críticas en determinados campos de la investigación científica, con la convicción de que si se lograran desbloquear las dificultades más recurrentes, podría mejorar mucho el panorama de la investigación en la Argentina", dice José Xavier Martini, director ejecutivo de esta Fundación, que el último año destinó más de 5 millones de pesos en becas y subsidios para ciencia y educación. Si se suman las ofrecidas al arte, conservación y promoción social, la cifra trepa a cerca de 8 millones.

El grupo del doctor Alberto Kornblihtt en Ciencias Exactas, de la UBA
El grupo del doctor Alberto Kornblihtt en Ciencias Exactas, de la UBA. Foto: LA NACION / Rafael Calviño

Esta vez la estrategia de Antorchas -que tradicionalmente reparte sus contribuciones en becas y subsidios- fue hacer, además, una apuesta fuerte, de casi un millón de dólares, a una disciplina en particular (en este caso, biología molecular). Un consejo de notables sugirió apoyar al grupo de Exactas.

El elegido

Con 47 años, porteño, licenciado en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y luego doctorado en Ciencias Químicas en la misma Universidad, Kornblihtt realizó un posdoctorado en Oxford, Inglaterra, entre 1981 y 1984. El otorgamiento de la Beca Antorchas significó para este científico un reconocimiento a la calidad de sus investigaciones sobre el mecanismo de acción de los genes.

Si bien se ha descifrado el genoma humano, todavía se sabe poco de su funcionamiento. Cada gen es un segmento de ADN que, desde el núcleo de la célula, da la orden de fabricar una proteína. Las proteínas son las sustancias que realizan el trabajo en las células.

"Para cumplir dicha orden el gen debe copiarse en otra sustancia, llamada ARN mensajero", explica Kornblihtt. Este copiado, llamado transcripción , produce primero un mensajero inmaduro largo, que es inmediatamente acortado mediante otro proceso llamado splicing (empalme). Luego, el mensajero maduro sale al citoplasma, donde codifica una proteína".

Para Kornblihtt, lo fascinante es que el splicing puede producir más de un tipo de mensajero maduro a partir de un mismo gen y, por ende, más de un tipo de proteína.

Investigación full time

"Esto se llama splicing alternativo y hace que nuestras células fabriquen cientos de miles de proteínas distintas a partir de los 30.000 genes del genoma. Nuestro grupo ha producido resultados originales y provocativos que explican cómo se regula de manera coordinada la transcripción del splicing alternativo . Estos resultados abrieron nuevas líneas de investigación en muchos laboratorios fuera del país y hoy se enseñan en muchas universidades del mundo", asegura.

La calidad de sus investigaciones podría haberlo llevado a laboratorios de San Francisco, Harvard, Cambridge o Trieste, o a cualquiera de los sitios en los que se está trabajando en genoma humano, muchos de los cuales albergan investigadores que él mismo formó.

Ahora, la beca de Antorchas le permite no sólo quedarse en el país, sino hacer investigación full time , sin las grandes restricciones presupuestarias que sufre la mayoría de los investigadores.

Por Carmen María Ramos Para LA NACION

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