Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Personajes en un trío pasional

"Camellos", de Luis Sáez. Intérpretes: Enrique Iturralde, Julio Feld y Pablo Iemma. Escenografía y vestuario: Rolando Fabián. Música : Sergio Vainikoff. Asistente de dirección: Vanesa Campanini. Dirección: Julio Ordano. En el Teatro del Pueblo. Nuestra opinión: bueno.

Viernes 29 de septiembre de 2000

Desde los años 80, la producción de Luis Sáez ha sido reconocida con diversos premios nacionales e iberoamericanos. Dueño de una dramaturgia, en general, dominada por personajes duros, cuyas vidas parecen atrapadas por un mundo marginal, Sáez presenta "Camellos", donde tres criaturas intentan, como pueden, sobreponerse a la infelicidad que los marca.

Un joven recién llegado del interior, un seudo boxeador y un travesti con ínfulas de artista conviven en una decadente pensión. Adentro sólo se pueden contar los sueños, las necesidades, se puede ser todo aquello que se desee. Afuera, la ciudad impone otra verdad. El que busca trabajo no lo encuentra, el que quiere triunfar siempre termina herido. Vestirse con las ropas del otro sexo puede ser una posibilidad, pero tiene su precio.

El texto tiene situaciones muy ágiles y son siempre los personajes los que se imponen a la hora de definirlas. En ese sentido es muy rico el trabajo de Sáez: a una acción rigurosamente teatral impone personajes muy bien construidos y los resultados son más que satisfactorios.

La ronda del patetismo

Julio Ordano concibe una puesta dominada por un realismo que ronda el patetismo. Allí planta a esos personajes y los hace entrar en fricción desde la pura pasión. Los tres descubren los pequeños resortes que movilizan sus conductas y los ponen en juego manteniendo constantemente un fuerte juego de relaciones en el que el otro -y siempre el otro- está presente.

Julio Field es quizás el más exasperado y debería, tal vez, controlar la personalidad de ese boxeador para que no se convierta tanto en una maqueta. De todos modos, su labor es buena, sus matices, cuando pasa de la desesperación a la comprensión, son intensos, y hasta puede hacerse fuerte cuando marca los niveles de relaciones con el travesti o el recién llegado.

Enrique Iturralde consigue recrear una Dora sumamente inquietante. Su maquillaje y su vestuario expresionista hacen pensar en un principio que todo en él será arrebato, pero por el contrario, es quien menos posibilidades de desarrollo tiene y el que más se adapta a cada una de las situaciones en las que participa. Muchas veces, sólo entonando los pocos versos de una canción logra marcar su territorio.

Pablo Iemma carga con la responsabilidad de construir un personaje atípico dentro de este marco: tiene la calidez, la ingenuidad y la riqueza que corresponde. Y, aunque la intensidad de la acción a veces lo arrastre, logra sobreponerse y sostener las cualidades de ese muchacho de provincia.

"Camellos" es un espectáculo sumamente potente que da buenas muestras de por dónde pasa el nuevo teatro argentino.

Carlos Pacheco

Te puede interesar