Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

"No quiero crecer ni madurar"

"El éxito no es tan agradable", asegura el cotizado actor de "Titanic", que, luego de dos años, regresa en el film "La playa", que se estrenará en febrero en la Argentina

Domingo 30 de enero de 2000

MAUI, Hawai.- No tiene una agenda específica y está, como él mismo dice, "libre a lo que el futuro le traiga entre sus manos". Su única obligación, una vez de regreso al continente luego de una breve escapada a esta isla recortada en medio del Pacífico, reside en preparar su viaje al Festival de Berlín, en febrero, y pensar de qué manera agasajará esta vez a su madre ("hasta el momento, la mujer de mi vida", confiesa) para su cumpleaños.

Esta paz, esta certeza de que todo saldrá como el destino lo disponga -y probablemente será muy bien-, es casi imposible de encontrar en un típico joven americano de 25 años. Claro que Leonardo DiCaprio no lleva vivido su cuarto de siglo de un modo convencional ni es -quizá nunca lo ha sido- un típico muchachito norteamericano.

Durante su niñez, en su hogar paterno en Echo Park, uno de los barrios más bohemios y menos seguros del área de Los Angeles, desfilaron decenas de personajes del mundo de las artes, entre ellos el escritor Charles Bukowski, amigo íntimo de su padre y que, al parecer, "solía caerse a la piscina en todas las fiestas, totalmente borracho". Lamentablemente, todas estas tempranas vivencias permanecen en la memoria de DiCaprio como puras anécdotas borroneadas por el paso del tiempo, y lo único que ha quedado intacto de todas ellas ha sido una casi incontrolable pasión por la actuación. "Lo único que siempre supe en mi vida, con una certeza absoluta -dice-, es que ya iba a ser actor."

Aquí está entonces ahora, con una carrera actoral que ya lleva 14 años y un salario promedio de 20 millones de dólares por film. "La playa" es la película que marca "el" regreso, después de algo más de dos años de virtual desaparición de la pantalla grande, luego de que el huracán Titanic modificó para siempre su existencia con fama, dinero y demás delicias de la vida hollywoodense.

El film, dirigido por el inglés Danny Boyle -el mismo que en 1996 revolucionó a las audiencias de todo el mundo con su versión cinematográfica de la novela "Trainspotting"-, pone en tela de juicio la idea de la felicidad absoluta, algo de lo que DiCaprio bien podría estar cerca teniendo en cuenta su juventud, su éxito masivo, su porvenir económicamente asegurado.

En la ficción de esta película, el actor interpreta a un joven que se lanza a la aventura, equipaje ligero en mano, en busca de esa felicidad que según él cree, sólo un lugar paradisíaco puede brindarle, "hasta que se da cuenta -comienza a narrar DiCaprio- de que ese paraíso terrenal no existe, no es un lugar geográfico, una playa hermosa con arena plateada y mar azul..."

-¿Cuál es, entonces, tu idea del Paraíso?

-Para mí la idea de la existencia de un paraíso es, de por sí, un falso concepto, y creo que este parecer va de acuerdo con la idea principal del film. Yo creo que los humanos no estamos preparados para vivir en lo que podríamos considerar un "paraíso"; hemos sido colocados en la Tierra, hemos recibido este planeta como un "regalo", que es esencialmente nuestro "paraíso", y ni siquiera sabemos qué hacer con él ni cómo cuidarlo. Así que ese concepto paradisíaco para mí no existe, es falso, y creo que sólo podés encontrar la felicidad dentro tuyo, no hay lugar idílico alguno que pueda resolver todos tus problemas...

-Richard, tu personaje en esta película está a la búsqueda de nuevas sensaciones y emociones...

¿Creés que ése es un denominador común en tu generación, vos te sentís así también de algún modo?

-Absolutamente. Sería muy arrogante de mi parte decir que hablo por mi generación, pero al menos hay dentro de mí una constante búsqueda de cosas nuevas. Eso a veces puede ser positivo y otras no tanto, porque lleva a la insatisfacción permanente. Lamentablemente, me parece que es producto de la sobreabundancia de elementos de confort con los que hoy contamos, y que nos lleva a querer siempre algo más, por inconformidad probablemente.

En el film, Richard tiene todo eso, pero también busca algo diferente en la "disconformidad". Por eso se va a Tailandia, se lanza a la aventura de lo nuevo y ajeno a su rutina de comodidades, algo que no esté premasticado y digerido para él... Encuentra en este lugar un supuesto "paraíso", hasta que finalmente se da cuenta de que no lo es, que también un lugar maravilloso tiene su lado oscuro porque, básicamente, todos lo tenemos...

-Probablemente mucha gente piense, basados en tu éxito, que tu vida no debe estar muy lejos del paraíso. ¿Qué pensás?

-reo que todos fantaseamos, claro, con ganarnos la lotería o tener éxito y mucho dinero, y ponemos en esas ideas falsas expectativas de felicidad. Pero, como dije antes, nunca podés escaparte de vos mismo, por más dinero y fama, y finalmente seguirás teniendo problemas...

Es más: cuando tenés dinero y éxito te das cuenta de que tenés aún más problemas de los que tenías antes. Yo nunca planeé convertirme en un actor extraordinariamente famoso y rico -dice, casi con tono de resignación- pero una vez que estás ahí, de cualquier manera entendés que todo eso no llena los vacíos que puede haber dentro tuyo, los lugares que sólo pertenecen a tu gente querida, que te conoce y quiere con o sin dinero y fama.

-Si alguien te preguntara cómo sos, ¿que le dirías?

-Humm... Realmente no sé, no creo que yo sea mi mejor publicista -se burla de sí mismo y de una supuesta "inmadurez para el éxito" que le ha sido atribuida por la prensa local en los últimos años-. Creo que mencionaría que soy una persona que cuida mucho de su gente amada, su familia. Soy muy sentimental en ese sentido, tengo una relación muy especial y cercana con mis padres, a los que les debo todo, especialmente todo aquello relacionado con mi carrera y con quién soy yo como persona.

Mi padre tiene muchísimo que ver con quién soy yo. El ha sido siempre una imagen casi de culto para mí, durante toda mi vida. Es una persona que siempre está en paz y que ha transmitido ese sentimiento a mi familia. El me ha enseñado que hay que encontrar ese lugar en el mundo donde estás feliz de ponerte los pantalones cada mañana, y eso me ha inspirado todos estos años. Eso es lo mejor que puedo decir de mí. Hay muchas cosas complejas dentro de mí, como dentro de cualquier otra persona del mundo; todos tenemos nuestro "maquillaje", y parecemos ser algo que a veces, en la soledad, se desvanece para dejarle paso a la realidad.

Bienes de familia

Esa intrínseca conexión con los miembros de su familia a la que el actor hace referencia, se traduce mínimamente también en este film, en el que su madre y su abuela materna participan como extras en una de las escenas del comienzo, cuando Richard (DiCaprio) llega al hotel donde pasará su primera y caótica noche en Tailandia; preanuncio de lo que vendrá en términos de acción, performance que, sin duda, comprometió profesionalmente al actor con mucha más potencia que su papel de Jack Dawson en el film de James Cameron.

-¿Hacer esta película era un riesgo después de "Titanic"?

-En realidad, no. Los films que yo hice antes de "Titanic" fueron muy cercanos al personaje de Richard en esta película; precisamente por eso la tomé, porque pensé que nada mejor, después de "Titanic", que una vuelta a las fuentes, por llamarlo de algún modo... Soy un actor joven, y básicamente estoy experimentando con mi profesión, me gusta diversificarme y poder interpretar diferentes personajes y géneros.

-A los 23 años ingresaste en la escala de los actores que cobran 20 millones de dólares por film. ¿Cómo se sostiene eso?

-Naturalmente y sin pensar... (Sonríe.) En realidad, aunque sé que el dinero es una gran tranquilidad es algo que no tomo demasiado en cuenta. Especialmente en función de mis decisiones profesionales: si hay un film que me interesa muchísimo lo hago, más allá de lo económico. Siento que toda la gente que estuvo relacionada en esta película, por ejemplo, y la experiencia ganada, valió mucho más que las cifras en dinero.

Volviendo a "Titanic", sí, después del éxito que tuvo esa película subió mi escala de salario, pero para mí el real valor de ese film no fue el dinero que me dio, sino el inmenso mundo de oportunidades que abrió para mí. Realmente "Titanic" me puso al timón de mi propio barco para navegar hacia donde yo quiero. Obviamente, hay pros y contras. Lo positivo está directamente relacionado con mi carrera, con las cosas que ahora puedo hacer y antes probablemente no, como trabajar con ciertos directores, como Danny (Boyle), por ejemplo, o elegir ciertos personajes. Pero para todo lo demás, lo que a mi vida personal respecta, ese éxito masivo no es tan agradable: leés una revista y el 90 por ciento de lo que ella dice sobre vos es completamente falso, por ejemplo.

A decir verdad, si de dejan de lado la fama, el éxito y el dinero, DiCaprio luce como un simple chico de vacaciones: jeans holgados y descoloridos por el uso, zapatillas y el rostro ligeramente bronceado por el sol. Insiste en que es absolutamente ajeno a todo lo que el público masivo piensa de él basado en su popularidad y en unas cuantas revistas del corazón que no dejan de tenerlo entre sus páginas. "No quiero crecer, no quiero madurar, tener más responsabilidades -dice plácidamente-, me parece aburrido."

-¿Cómo te ves en 10 o 20 años?

-¿En 10 o 20 años? -se repregunta-. ¡No lo sé! Aún estoy tratando de imaginarme cómo serán los próximos diez minutos. No sé, realmente no proyecto las cosas a ese nivel. Probablemente, y si tengo que arriesgar algo ahora, diría que me veo trabajando en la industria del cine, quizás haciendo algo diferente de la actuación, porque, como le pasa a la mayoría de los actores que han comenzado desde muy pequeños, llega un punto en que el sabor de la actuación no es el mismo del que sintieron en sus comienzos, y entonces no encuentran más placer en esta profesión. Espero que ése no sea mi caso; yo he actuado por 12 años ya, y sigo sintiendo la misma excitación con cada nuevo personaje, pero si el desgaste llegara, creo que también sería un proceso inevitable y lógico, así que incursionaría en otros aspectos del cine.

-El mundo también será otro...

-¡Definitivamente! Es probable que para ese entonces contemos con actores virtuales, ¡así que me quedaré sin trabajo! De hecho, bajar una película de Internet a tu computadora ya no es un sueño, sino algo que comenzará a ser moneda corriente para todos en breve. Así que el completo universo de los actores, pero también el de los espectadores, cambiará radicalmente. Probablemente se perderá un poco la emoción de la interpretación, el sabor de hacer y ver "arte", algo con lo que yo he estado muy en contacto desde muy chico.

-¿No creés que es triste que tu generación se haya dedicado más a los videojuegos que al arte?

-Sí, pero, ¿qué se puede hacer? Es el signo de los tiempos, algo inevitable que en algún momento se revertirá. Y no sólo afecta al arte, sino a muchos otros aspectos. Mi generación -y las posteriores todavía peor- no sabe mucho de geografía, de historia de sus propios países, no se ha sentido identificada con muchos ideales. Especialmente aquí, en los Estados Unidos, eso se nota y mucho. Uno va a Londres, por ejemplo, y descubre que alguien de su misma edad tiene dos veces más conocimiento. ¿Por qué? Probablemente porque Europa no sea un lugar tan adicto a los adelantos tecnológicos como éste, tan deslumbrado con la revolución digital...

-Usás Internet?

-¡Claro! ¡Yo también soy un producto de este país! Trato de hacer otras cosas, cuantas más pueda, para escapar a la tentación de pasar horas dominado por la computadora, pero la mayoría de las veces ella me gana. Yo tampoco puedo huir de eso.

Naufragio

Fue curioso: el éxito vertiginoso de DiCaprio se produjo por "Titanic" y su naufragio. Y en abril de 1999, durante el rodaje de su primera película después de aquel suceso, "La playa", el joven actor tuvo que ser salvado de las aguas del Pacífico luego de que se hundiera el bote en el que viajaba. Por suerte, a diferencia de "Titanic", allí sí llevaba puesto un chaleco salvavidas.

Por Valeria Agis Especial para La Nación

Te puede interesar