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Anacrusa tiene más folklore para dar

Hoy y el sábado, en el Teatro Alvear

Miércoles 28 de noviembre de 2001
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LA NACION

Anacrusa apareció en medio de una ebullición cultural y política. El boom folklórico de los años sesenta sobrevivía a fuerza de festivales en todo el país. En Chile, Salvador Allende llegaba al poder y desde Mendoza un grupo de poetas y cantores le daban forma al movimiento del Nuevo Cancionero. "Nosotros surgimos como una cuña entre lo que era el folklore tradicional y esa postura del Nuevo Cancionero, que no nos convencía artísticamente. Nuestra búsqueda era mostrar una identidad común en la música latinoamericana", dice el músico José Luis Castiñeira de Dios.

Tres décadas después, el grupo integrado por Susana Lago (canto y piano), Castiñeira de Dios (guitarras, vibrafón y dirección musical), Alejandro Santos (flauta y saxo), Hugo Pierre (clarinete y saxos), Ricardo Lew (guitarra eléctrica), Alan Ballan (bajo) y el Zurdo Roizner (batería) se presentará hoy y el sábado en el Teatro Presidente Alvear, adelantando las canciones que integrarán su próximo disco, "Pobre tierra mía".

La renovación de integrantes y la vuelta de algunos músicos originales con un nuevo repertorio de raíz americana dentro de un formato más íntimo los pone en el punto de partida de una nueva etapa. "Tuvimos diferentes momentos. Primero empezamos como una formación más acústica y camarística, en la que usábamos instrumentos como el oboe o la percusión de forma muy delicada. Después otra, más influida por el jazz y por el rock beatle. En el regreso, hace dos años, quise experimentar con la posibilidad de los arreglos orquestales. Pero ahora quiero volver a los orígenes, con ese mismo sonido acústico de antes y con un repertorio latinoamericano."

Castiñeira de Dios, compositor, arreglador y fundador de la agrupación, dice que éste es el mejor momento para buscar en las raíces de los ritmos del continente americano. "Ahora ya no existen esos sectores y mundos separados de otra época. El músico y la gente están más abiertos. Antes, cuando aparecimos, éramos vistos como bichos raros en el medio folklórico. A Cosquín, incluso, jamás fuimos. Pero hacía tiempo que yo venía trabajando con otra gente, como Eduardo Lagos, Manolo Júarez, que tenían inquietudes hacia todo lo que pasaba en el mundo. Por eso me identificaba con el Cuchi Leguizamón, que proponía otra mirada y tenía cierta admiración por el jazz."

La historia de fusión que logró Anacrusa dentro de la música popular identifica su propuesta hasta la actualidad. "No fuimos un grupo tan famoso. Tuvimos una historia pequeña, con cinco o seis discos en sellos chicos, pero con el tiempo me fui encontrando con gente en diferentes puntos del país que piensa que marcamos un momento de una generación. Nuestra idea fue siempre conseguir un diálogo entre las músicas y las danzas tan ricas que habitan en América latina."

-¿Y cuánto de nostálgico hay en esta vuelta?

-Este regreso no es algo nostálgico ni evocativo. Simplemente es demostrar que existe toda una música vital, que es el único capital que tiene América latina. Hay toda una generación que está buscando en los orígenes musicales. Los tiempos cambiaron y quizás ahora tengamos una nueva oportunidad.

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