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Los "dueños" de la película se quedan sólo con alrededor del 30 por ciento de la recaudación

¿Cuánto debe costar la entrada de cine?

Espectáculos

Autoridades del instituto, productores y exhibidores se reúnen para buscar un punto de equilibrio entre lo deseable y lo posible

Tras seis años de crecimiento sostenido, tanto en la venta de entradas como en la inversión de poderosas cadenas extranjeras asociadas con capitales nacionales para la apertura de modernos complejos, la crisis económica finalmente también pudo con el históricamente sólido negocio cinematográfico.

Este año se registrará por primera vez desde 1994 una caída en la asistencia de público (se proyecta que será de alrededor del diez por ciento), mientras que varios exhibidores ya anunciaron la suspensión de ambiciosos planes que tenían para la construcción de nuevas salas cinematográficas.

En medio de este contexto recesivo, los empresarios tuvieron que soportar este año el aumento de la carga impositiva del sector (del 10 al 21 por ciento), que llevó a que el precio de las entradas en algunos complejos urbanos de primera línea superara los siete pesos. El resultado inmediato fue una baja todavía mayor en la concurrencia registrada durante octubre (20 por ciento) respecto de igual mes de 2000.

La exitosa campaña "Vamos al cine por dos pesos", que permitió que 551.000 personas concurrieran a las salas en apenas dos días hábiles, provocó un verdadero cimbronazo en la industria y reavivó una vieja polémica respecto de cuál debe ser el costo de la entrada.

Actualmente, el valor promedio de la entrada, tomando en cuenta a toda la Argentina, es de cinco pesos, con extremos de tres pesos en varias salas del interior y de más de siete pesos en la mayoría de los cines de la Capital Federal y de la zona norte del conurbano.

De ese valor promedio de cinco pesos hay que descontar los distintos impuestos: 11 por ciento de IVA, 10 por ciento para el Fondo de Fomento al Cine Argentino, y otros gravámenes. El resto se reparte entre el dueño de la sala (el exhibidor) y el poseedor de los derechos de la película (el distribuidor) según porcentajes que se negocian permanentemente y que toman en cuenta diversos elementos: desde el poder de convocatoria del film hasta de qué semana de explotación se trate.

Cuantos más días de cartel lleve un largometraje y menor sea la asistencia de público, el exhibidor incrementa su proporción, en detrimento del distribuidor.

Precisamente es el distribuidor (o, directamente, el productor, en el caso de una película argentina) el que mayor riesgo corre, ya que su ingreso final por entrada ronda los dos pesos y debe hacerse cargo de adquirir los derechos de la película, de las copias que se proyectarán en las distintas salas y de la costosa campaña de marketing.

Esa inversión genera gastos fijos difíciles de solventar si la rebaja en las entradas no genera automáticamente un incremento muy pronunciado en la asistencia.

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En las reuniones formales e informales que la industria está manteniendo en estos días se está manejando la posibilidad de establecer un precio máximo de entre 4,50 y 5,50. Esto significa que la concurrencia tendrá que subir por lo menos un veinte por ciento para que la facturación general de cada película se mantenga dentro de los mismos niveles actuales. Una apuesta que aparece como bastante audaz en una situación recesiva.

Todos los empresarios coinciden en que "Vamos al cine" fue un éxito, pero también suelen comentar cuando se entra en confianza con ellos que ese tipo de promociones sólo puede funcionar de manera excepcional y sostenido por una fuerte campaña de publicidad. Una entrada permanente a dos pesos, sostienen, no sería un buen negocio para nadie, ya que al "dueño" de la película (al productor o al distribuidor) le ingresarían apenas 40 centavos.

Sin embargo, la reciente rebaja a 4,50 pesos para todas las funciones en los cines que todavía operan en la alicaída calle Lavalle (logró un módico aumento de mil espectadores el último fin de semana) y la promoción que -tal como adelantó ayer LA NACION- prepara Walt Disney para el estreno, previsto para el jueves próximo, de "Monsters Inc.", con entradas a dos pesos durante la primera semana de exhibición en las 180 salas que proyecten el film, son síntomas claros de que muchos empresarios coinciden en que el boleto está sobrevaluado y están dispuestos a probar nuevas alternativas. Hoy se realizaría una reunión entre el director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, José Miguel Onaindia, productores y exhibidores para buscar puntos de coincidencia en tal sentido.

El riesgo es que este debate finalmente se diluya, tal como ocurrió con uno similar ocurrido hace tres años. Varios distribuidores consultados por LA NACION admitieron que "buena parte de la caída de público se debe a que en las últimas semanas no hemos estrenado películas interesantes". Pero esta situación cambiará con los lanzamientos de "tanques" como "Harry Potter y la piedra filosofal", la apuntada "Monsters Inc." y "El señor de los anillos". Si las cifras de estos films son tan importantes como se cree, es posible que la ofensiva para bajar el precio de la entrada se termine frenando. Y, en ese caso, se habrá perdido una nueva oportunidad para que el cine reencuentre su lugar de entretenimiento popular y amplíe su limitado poder de convocatoria actual. .

Diego Batlle
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