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El justicialista Puerta, virtual vicepresidente

Fue designado ayer titular provisional de la Cámara alta Asumirá el 10 del mes próximo Quedó primero en la línea de sucesión presidencial Los radicales se retiraron del recinto cuando fue nombrado

Viernes 30 de noviembre de 2001
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LA NACION

El peronista misionero Ramón Puerta fue elegido ayer para ejercer la presidencia provisional del Senado a partir del próximo 10 de diciembre, en una sesión preparatoria cargada con un alto voltaje político y teñida por la polémica decisión de la mayoría opositora de quedarse con el primer lugar en la línea sucesoria presidencial tras la renuncia de Carlos Alvarez a la vicepresidencia de la Nación.

Fue el penúltimo acto de la puesta en marcha del nuevo Senado, y lo que en un momento se pensó como el ingreso en una nueva etapa política nacional -el recambio total de un cuerpo acosado por las denuncias de corrupción- se convirtió en una ceremonia en la que el justicialismo hizo valer la mayoría parlamentaria que arrojó el resultado de los comicios del 14 de octubre último.

La asunción de Puerta quedó manchada por la actitud de los senadores electos por el radicalismo que dejaron vacío prácticamente medio recinto de la Cámara alta cuando el peronismo se dispuso a poner en práctica la decisión que habían anunciado un mes atrás.

Acusado por el radicalismo de estar dando un "golpe institucional", Puerta se preocupó en su discurso de asunción por mostrarse como "garantía de la gobernabilidad".

"No pretendemos con esta decisión complicar la gestión del Presidente. Este es mi compromiso de argentino de bien", afirmó una vez que se sentó en el proscenio de la presidencia de la Cámara alta.

Es más, ahuyentó los fantasmas que ubican al PJ agazapado a la espera de un eventual fracaso de la gestión de De la Rúa al afirmar que su partido "aspira a a que el presidente finalice su mandato en 2003".

Sin embargo, Puerta reivindicó el principal argumento público esgrimido por el peronismo para hacerse de la conducción de la Cámara de Senadores. "El justicialismo no podía desoír, como nunca lo hizo, el mandato de las urnas", afirmó.

El senador misionero juró como futuro presidente provisional del Senado en medio de muestras de euforia peronista como hace tiempo no se veían en el ámbito de la Cámara alta. Al momento de haber sido votado por sus compañeros de bancada y los partidos provinciales para ocupar el máximo cargo del cuerpo, una explosión de algarabía se apoderó del recinto parlamentario.

La marcha peronista atronó desde los palcos y fue acompañada por los senadores electos del justicialismo que no terminaban de abrazarse ante lo que consideran como un estación en su camino de regreso al poder en 2003.

Sin radicales

Para ese momento, el bloque radical ya se había retirado del recinto provocando un hecho inédito desde la recuperación de la democracia en 1983: que uno de los principales partidos políticos del país le dé la espalda a un hecho institucional de relevancia, como lo es la renovación total del Senado.

El oficialismo intentó así no convalidar lo que el jefe de los senadores radicales, Jorge Agúndez (San Luis), calificó como un "despojo" y que el comité nacional partidario, en palabras de su titular, el chaqueño Angel Rozas, consideró un "grave golpe institucional".

"La avidez por el poder expresada en grado patológico por el justicialismo de decidir arrebatar la presidencia provisional del Senado contra toda tradición y convivencia política, es un golpe bajo a las instituciones y desnuda la pérdida de valores elementales, destruyendo una doctrina sustentada por el propio PJ hasta el presente", se pronunció el comité nacional.

Hasta octubre del año pasado el cargo estuvo en manos del mendocino José Genoud, que debió renunciar presionado por el escándalo de los presuntos sobornos por la ley de reforma laboral; y desde esa fecha hasta el 10 del mes próximo por Mario Losada, que se verá así desplazado por otro senador misionero.

Los argumentos radicales fueron rebatidos en el recinto por el peronista Juan Carlos Maqueda, designado ayer como vicepresidente del cuerpo. En un duro discurso cargado de menciones a la Constitución nacional, el jurista cordobés rechazó la acusación de golpe institucional al afirmar que "el justicialismo nunca ató sus banderas al carro vencedor de ninguna dictadura sobre esta tierra". Y Remató: "Mientras otros se explayaban mediante comunicados, el partido peronista era el que ponía los muertos y los desaparecidos".

Pero Maqueda también se preocupó por destacar las diferencias entre las funciones del presidente provisional de la Cámara alta y del vicepresidente de la Nación.

"Ambos cargos tienen naturaleza política distinta ÑarrancóÑ. El vicepresidente tiene como función principal reemplazar al Presidente y como función accesoria presidir este Senado, pero sin voz, sin voto y sin iniciativa legislativa, como sí la tiene el presidente provisional, que es un senador elegido por el voto del pueblo de su provincia", afirmó.

Ante la ausencia de los radicales, la única voz disonante con la fiesta peronista fue la frepasista Vilma Ibarra, que votó en contra y pronunció un discurso en el que asumió las responsabilidad por la renuncia "inconsulta" de Alvarez a la vicepresidencia, pero también cuestionó la jugada del PJ por considerar que "no es producto del consenso sino de la imposición de una mayoría numérica".

Ataque fingido

Más allá de enfrentar al justicialismo en un momento de clara hegemonía Ñno había radicalesÑ, Ibarra comenzó a ganarse el abucheo de las barras, que se trasladó a los legisladores opositores cuando defendió la "actitud ética" del ex vicepresidente y líder del Frepaso de denunciar los presuntos sobornos en el Senado.

Por eso no extrañó ver al peronista Luis Barrionuevo fingir que sufría un ataque de tos para tratar de acallar a la legisladora cuando aseguraba que "no es bueno que el primer tema de la agenda de este Senado sea la disputa por espacios de poder y no atender el desempleo, la pobreza, la distribución inequitativa de la riqueza y los reclamos de transparencia de la sociedad".

Antes de que el escándalo político se apropiara de la ceremonia, 68 nuevos senadores juraron las bancas que ocuparán a partir del 10 del mes próximo.

Sólo faltaron a la cita el ex presidente radical Raúl Alfonsin (Buenos Aires), que prefirió abstenerse ante la carencia de una comunicación oficial de la Junta Electoral bonaerense sobre el resultado de las elecciones y su correligionario santiagueño José de Zavalía.

Tampoco lo hicieron el actual gobernador de Santiago del Estero, Carlos Juárez, que no asumirá el cargo, y el porteño Alfredo Bravo (ARI), cuya banca por la minoría se la disputa el peronista Gustavo Beliz, a pesar de que la Junta Electoral se expidió en favor del socialista.

Ruckauf golpeó con ironía

LA PLATA.- "De ahora en más el presidente Fernando de la Rúa sólo viajará cuando sea necesario", consideró ayer Carlos Ruckauf, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El jefe del estado bonaerense se refirió así a la asunción de Ramón Puerta como presidente provisional del Senado.

Fiel a su estilo punzante Ruckauf afirmó que en el Senado "no hay ningún senador radical en condiciones de reemplazar al Presidente".

Y agregó: "Alfonsín para sustituir a De la Rúa, me daría escalofríos".

Pocos minutos antes de reunirse con intendentes de la primera sección electoral, Ruckauf especuló sobre el escenario de una eventual ausencia del jefe de Estado radical.

"Puerta va a ejercer la presidencia cuando De la Rúa viaje. Seguramente de ahora en más va a viajar sólo cuando sea necesario", conjeturó.

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