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Graduados en el exterior se unen para apoyar al país

Presentaron en el Malba su fundación

Miércoles 05 de diciembre de 2001
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LA NACION

"¡Queremos devolver!". Ese parecería ser el leitmotiv que unió anoche, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) a unos 1000 graduados argentinos, ex alumnos de universidades extranjeras, que buscan -ya de regreso en el país- capitalizar la formación académica y la experiencia recogida en el exterior en beneficio de la Argentina.

En ese fuerte compromiso por el país en tiempos de crisis coinciden artistas experimentales de 20 años y contralmirantes e ingenieros de 65; abogados de riguroso traje y poetisas en soleros multicolores. Entusiastas jóvenes bajo grandes banderas de Harvard o del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y señores mayores cuyas corbatas apenas insinuaban el escudo de un college europeo. Todos, reunidos con un mismo objetivo: "Contribuir al desarrollo académico, social, tecnológico y económico de la Argentina con vistas a integrar nuestro país a la economía internacional".

Así lo sostienen las bases de la flamante Alumni Foundation de Argentina (Alfa), un grupo que congrega a los 3200 ex alumnos argentinos de Yale, Harvard, Columbia, Oxford, Cambridge; la London School of Economics, la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, el IESE, el Instituto de Empresa e Insead; las universidades de Londres, Nueva York, París, Chicago, Boston, Warwick; el Centro de Graduados Belgas, la Universidad Católica de Lovaina y muchas otras.

Entre los objetivos principales que persigue el grupo Alfa se encuentran la repatriación de quienes quedaron trabajando en el extranjero, la intención de facilitar su reinserción laboral en el país y de retener a los que ya están acá.

"Todos quieren ayudar, poner sus distintas capacidades a trabajar para los demás. Hasta los alumnos que viven en el interior se pusieron en contacto y muchas universidades extranjeras nos llamaron para manifestar su interés y apoyo. La gente no quiere quedarse con los brazos cruzados en plena crisis", explicó a LA NACION Ursula Sturzenegger, coordinadora del proyecto.

Con el apoyo de las empresas Microsoft e Intel, la Fundación Alfa procura poner en marcha, en el corto plazo, las siguientes ideas:

Un fondo fiduciario para otorgar préstamos con período de gracia y becas para que otros puedan estudiar en el extranjero.

Un sistema de redes para facilitar su reinserción en el ámbito gubernamental, privado o académico, además de actividades de reclutamiento.

Acceso a especialistas para asesorar en planes de negocios locales y contactos para desarrollarlos, además de investigaciones para el gobierno, empresas e instituciones privadas.

Consolidación de vínculos académicos con universidades locales y trabajos de investigación con alianzas de intercambio científico.

Entre vinos, canapés y más de un par de emocionantes encuentros gracias a las tarjetas que prolijamente indicaban el nombre y la filiación universitaria, quedó en evidencia que los profesionales que se capacitaron en el exterior quieren darle una mano al país y no sólo para evitar perder su invalorable experiencia académica.

"Lo más importante es que permite poner al país en perspectiva. Venir con recetas mágicas no sirve para nada. Estudiar afuera no sólo fue útil para ver cómo son las cosas en una sociedad que funciona, sino para rescatar nuestras propias cosas buenas", comentó Cristina Banfi, de 32 años, que al leer sobre el encuentro en LA NACION se puso inmediatamente en contacto.

"Yo estudié toda mi vida en escuelas públicas y en la universidad estatal. Después realicé una maestría en Cambridge y un doctorado en la Universidad de Londres, en lingüística. Ahora es mi turno para devolver", explicó la joven presidenta de la Asociación de Profesores de Inglés de Buenos Aires.

Con ella coincidió Martín Böhmer, que estudió en Yale y hoy es decano de Derecho de la Universidad de Palermo. "Hay que nacionalizar las buenas ideas. Que vayan a dar becas para que otros estudien afuera me parece extraordinario", señaló.

"Yo vine a encontrarme con amigos -confesó Alejo Frenkel, que terminó un máster en Administración de Empresas en la Universidad de Columbia-. Pero hay mucho que cada uno puede hacer desde lo que sabe, por ejemplo en la adaptación de técnicas de gestión probadas a la red local."

A pesar de un avanzado embarazo, Cora Steinberg, que estudió Políticas Sociales en la London School of Economics y que hoy trabaja en la consultora Mori, no se perdió el encuentro. "Es buenísimo. Queda claro que estudiar en una gran universidad del exterior no es sólo un tiempito para actualizar conocimientos", concluyó.

Alfa

El grupo Alfa está compilando los datos diseminados por los distintos clubes de ex alumnos, pero ya tomó contacto con 3200 personas que pasaron por universidades extranjeras. A la cabeza está Harvard, donde estuvieron unos 800 argentinos. En Europa, la London School of Economics es favorita. Y explican que la gran mayoría hace estudios de posgrado, de los cuales ocho de cada diez están relacionados con los negocios.

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