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En la memoria, los hechos de 1989

Marcaron el final del gobierno del radical Raúl Alfonsín

Domingo 16 de diciembre de 2001

El 29 de mayo de 1989, el entonces presidente, el radical Raúl Alfonsín, dispuso el estado de sitio en todo el país, por 30 días, debido a los graves desórdenes que se habían producido por activistas que incitaban a saquear almacenes y supermercados en el interior.

Rosario fue, como ahora, el centro de los disturbios y donde hubo serios enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que ocasionaron un muerto, 37 heridos y 400 detenidos. También habían sido saqueados comercios en Quilmes, Bernal y San Miguel, donde también se detuvo a 260 personas.

Los saqueos a los supermercados marcaron el final del gobierno de Alfonsín y quedaron en la memoria de los argentinos como el signo de un tiempo que estuvo también marcado por la hiperinflación.

En ese momento, el entonces presidente electo, Carlos Menem, había atribuido los acontecimientos a "la acción de agitadores profesionales que aprovechan la desesperación de la población". También había dicho que esos actos de "pillaje" eran un "factor importante, pero no de tanta significación como para adelantar la entrega de poder".

Finalmente, Raúl Alfonsín terminó entregando el poder seis meses antes de finalizar su mandato y Menem siempre le recordó ese acto en cada uno de sus discursos políticos durante los diez años que estuvo en la presidencia de la Nación.

Los saqueos habían comenzado en mayo de 1989 en Rosario, pero se produjeron en varias provincias, como Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. El gobierno radical sostenía que el modus operandi de los grupos (generalmente actuaban entre 30 y 60 personas) era que un grupo actuara como fuerza de choque, mientras otros entraban en los comercios y se llevaban toda la mercadería.

Después de que Alfonsín declaró el estado de sitio, los saqueos siguieron y hubo más muertos y detenidos.

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