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Desde hoy, la Argentina y Europa serán socias en la investigación espacial

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales amplía horizontes con la Agencia Espacial Europea

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LA NACION
Lunes 11 de marzo de 2002

La Argentina tendrá problemas para encontrar su lugar en el mundo, pero es indudable que se está ganando un lugar en el espacio.

Al menos esto es lo que parece indicar el acuerdo de cooperación entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y su par local que, hoy al mediodía, suscribirán el vicecanciller argentino de Relaciones Exteriores, embajador Jorge Faurie, y el director de Estrategia y Relaciones Exteriores de la ESA y ex viceprimer ministro de Bélgica, Jean-Pol Poncelet.

"El espacio es el mejor ejemplo de algo que se comparte -dice Poncelet-. Tenemos que compartir nuestra experiencia y servir no sólo a los ciudadanos europeos, sino al mundo. En particular, un país como la Argentina, con grandes distancias, necesita del espacio para organizar telecomunicaciones, administrar su medio ambiente y recursos naturales. Este acuerdo marco es un primer paso para otras cooperaciones específicas.

Giuseppe Gianpalmo, Livio Marelli, Marie-Elizabeth de Vel y Jean-Pol Poncelet, de la Agencia Espacial Europea
Giuseppe Gianpalmo, Livio Marelli, Marie-Elizabeth de Vel y Jean-Pol Poncelet, de la Agencia Espacial Europea. Foto: Natacha Pisarenko

"Para la Argentina, la ESA es muy especial -recuerda el doctor Conrado Varotto, director de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae)-. Fue precisamente en la apertura de las Segundas Jornadas Eurolatinoamericanas del Espacio, en 1994, cuando se hizo el anuncio de que el país tendría un programa espacial como parte de su política de Estado."

Desde entonces, la relación entre ambas agencias es intensa. Los europeos no sólo revisaron e hicieron la auditoría del plan espacial local, sino que a menudo están involucrados en actividades conjuntas, como el envío de especialistas. Por otro lado, la Estación de Recepción de Datos Satelitales, de Córdoba, recibió desde su inicio información del ERS-1 y y el ERS-2, que en ese momento eran los únicos satélites de radar que había en el espacio.

Para valorar las dimensiones de la ESA, que agrupa la actividad espacial de toda Europa, basta con mencionar que es una organización intergubernamental integrada por los 13 Estados miembros de la Unión, más Suiza y Noruega. Sus cuarteles centrales se encuentran en París, el centro científico en los Países Bajos, un centro de operaciones en Darmstadt, Alemania, otra base en Roma y un puerto espacial en Kourou, Guyana francesa. También posee representaciones en Washington, Moscú y Bruselas.

Con aproximadamente 2000 miembros y un presupuesto anual que ronda los 2700 millones de dólares, además de los satélites ERS y SPOT, la semana última acaba de poner en órbita el mayor satélite de observación del medio ambiente, Envisat, con diez instrumentos avanzados que proveerán información rápida y pormenorizada sobre el clima y los recursos terrestres. Mantiene acuerdos de cooperación con Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón y la India. Y participa en la Estación Espacial Internacional, el telescopio espacial Hubble y la misión Bepi Colombo hacia el planeta Mercurio.

Con respecto al actual acuerdo, "Tiene dos aspectos -explica Varotto-: uno es general, queremos trabajar juntos, y el otro se refiere a temas específicos de interés común."

Estos incluyen la participación de la ESA en el Instituto de Altos Estudios Espaciales Mario Gulich; por ejemplo, en proyectos de investigación en salud, epidemiología y emergencias naturales y antropogénicas.

También se anticipa el envío de datos del Envisat a la Estación Terrena de la Conae en Córdoba y la participación de la agencia local en la Carta Internacional de Manejo de Emergencias (International Charter on Space and Mayor Disasters), un sistema global para la atención de desastres en todo el planeta.

"Normalmente, para utilizar la información espacial uno tiene que hacer una preparación -explica Livio Marelli, jefe de Estrategia de Aplicaciones en Observación de la Tierra de la ESA-. Lo que hicimos fue diseñar un sistema que permite activar la recolección de datos satelitales y hacerlos accesibles a todos los interesados con sólo llamar por teléfono y requerir la ayuda de un operador. El punto fundamental es que el tiempo en que se puede reaccionar, saber qué ocurrió, cómo llegar al lugar, cómo usar los recursos locales... se reduce a unas horas."

"La ESA es una inspiración -concluye Varotto-. Formada en 1975, precedió a la Unión Europea. Tal vez, si seguimos los pasos de Europa, la integración de América latina también comience en el espacio."

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