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Sexteto con propuesta de calidad

Sábado 13 de abril de 2002

Presentación del Alejandro Sexteto , con Alejandro Santos en flauta, aerófonos y saxo, Ricardo Nolé en teclados, Alejandro Herrera en bajo eléctrico, Fernando Taborda en bandoneón, Jorge Savelón en batería y Adriana Ríos en flauta y voz. En La Trastienda. Nuestra opinión: bueno.

Se sabe que el jazz logra traspasar cualquier límite estilístico y si bien el flautista Alejandro Santos no es lo que se diría un jazzman , su música denominada en algunos círculos como "proyección folklórica" tiene, básicamente, tres interesantes aspectos que son propios del género creado por Armstrong: desarrollo melódico, improvisaciones y frescura.

Así, el encuentro en La Trastienda dejó a la vista uno de los márgenes más interesantes de la actualidad musical porteña, que atraviesa un razonable equilibrio entre innovación y revitalización. Por el lado de Santos se percibe a un excelente instrumentista que tiene conocimiento y, por ende, respeto por las raíces, a las que les da un tratamiento abierto y, de algún modo, personal.Comienzan con una chacarera de seis por ocho riguroso en la cual los arreglos de este compositor le dan una mirada propia. Seguro, Santos es un músico fiel a la línea melódica y que gusta que en su sonido se escuche la emisión de aire, lo que genera como efecto buscado enturbiar la dicción. Su fraseo está poblado de ángulos, aunque el sonido tan eléctrico del grupo no nos permite disfrutar de los matices, de esas pequeñas audacias armónicas que envuelven la música de este flautista.

Mientras que el bandoneón pone una voz urbana, es destacable la solidez que transmiten Nolé-Herrera. Respecto de Savelón, se lo vio en esta actuación recurrir a lugares algo conocidos, ya escuchados. Además, se apoya excesivamente en su mano derecha, lo que provoca ciertas reiteraciones en los ataques y en sus propios arreglos.

"Carolina" es una cueca de impronta melódica realzada por un exquisito solo de Santos, cuyo chorus fluye de ciertas líneas casi vehementes a un fraseo que puebla de silencios. Agil, sinuoso, su sonido se instala en el recinto como una suerte de canto de voz metálica y sentida. Nolé logra una fuerte cohesión con el mensaje del flautista, se vuelve un continuador de su discurso; el bandoneón se salta de la huella y toma por caminos adoquinados.

Sendero conceptual

Los dos primeros temas tienen una estrecha relación; el concierto parece tomar un sendero conceptual. El modo abarcativo que tiene Santos de componer tiende a parecer una marca registrada. Sigue con "Un día", inspirado en el tango, tema que tiene un comienzo fuerte y que muestra la cara más lírica de Santos. Su fraseo toma colores menos líricos, más marcados rítmicamente, que parecen empujar hacia adelante al sexteto. El bandoneón no parece aprovechado en todo su potencial, como tampoco el tecladista, cuyos aportes tuvieron consistencia. La música de Santos viene marchando por un camino de variada gama de colores, tanto rítmicos como armónicos, y si por momentos sus composiciones tienen una presencia excesiva de la flauta, quedan compensados con su riquísimo melodismo. Un músico cuya madurez ahondó su capacidad expresiva.

César Pradines

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