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Hallan aquí la huella de su tatarabuelo

Veintidós europeos visitaron Claraz, un pueblo cerca de Necochea fundado por su antepasado suizo

Domingo 14 de abril de 2002

CLARAZ, Necochea.- Dejaron Suiza, Francia e Italia, y juntos viajaron hasta un pequeño pueblo situado a 70 kilómetros al norte de Necochea, porque por allí anduvo, hace casi 140 años, uno de sus antepasados, el naturalista suizo Jorge Claraz.

Querían conocer los lugares que trajinó el científico durante la segunda mitad del siglo XIX y, especialmente, Claraz, el pueblito habitado hoy por 756 almas que con su nombre recuerda a este sabio que estudió la zona serrana y el norte de la Patagonia durante 25 años.

Y se dieron el gusto. Desde el martes último, 22 descendientes del singular pionero visitan la localidad, se alojan en las casas de varios vecinos y con ellos repasan una historia que para este puñado de europeos comenzó a revelarse hace menos de ocho años.

"Cuando murió mi padre, en 1994, encontré entre sus cosas un cofre metálico lleno de papeles y fotos", explicó a LA NACION Claude Claraz, uno de los responsables de la expedición.

"Al revisarlos con mi mujer, Christine -explicó-, descubrimos que en varios se mencionaba a Baltasar Claraz, pariente cercano de mi padre y del ahora redescubierto Jorge."

Este matrimonio francés residente en Grenoble contó que algo los llevó a interesarse en el tal Jorge, cuya fascinante historia pudieron rescatar hurgando en Internet.

"Nos resultó una vida tan atractiva que empezamos a buscar a otros descendientes en nuestro país y en el extranjero", recordaron.

Además, ellos fundaron una sociedad sin fines de lucro para rescatar la memoria de su antepasado, a la que bautizaron La Trace (la huella, en francés) Claraz.

"Hallamos 340 parientes en Francia, Italia y Suiza, y logramos reunirlos en nuestra ciudad, en 1999", subrayó la mujer.

Durante el encuentro se habló de las investigaciones y trabajos cumplidos por Claraz en Brasil, Chile y la Argentina, entre 1856 y 1882, cuando decidió dejar nuestro país para pasar sus últimos años en su Suiza natal.

"Pero -subrayó Claude- también se decidió viajar a la Argentina para conocer esa ciudad tan pequeña que, según nos habían contado, lo homenajeaba con su nombre."

Pasaron dos años programando el viaje al pasado y siguiendo muy de cerca lo que, mientras tanto, sucedía en el lejano destino. A mediados de octubre último enviaron un e-mail a Claraz, en el que anticiparon su intención de viajar y de permanecer en el pueblo al menos dos días.

Superada la sorpresa por semejante novedad, enseguida se apuraron los preparativos de este lado del océano, tarea que tuvo como bastonera a Graciela Lambrecht, Patricia Contreras y Claudia Suizan, directora y docentes, respectivamente, de la escuela lugareña.

Como estrellas de cine

Aunque los hechos que vivió el país desde diciembre de 2001 sobresaltaron a los 22 expedicionarios, el deseo de conocer estas tierras y una porción de su pasado fue más fuerte que cualquier vacilación. Y el martes último por la noche, tras una escala fugaz en Buenos Aires, desembarcaron en Claraz.

"Cuando bajamos del ómnibus casi me estalla el corazón por la forma en que nos recibió esta gente increíble", contó Olivia Brusco Claraz, una suiza de Friburgo, que vive en Italia.

"Parecía que los que llegábamos éramos estrellas de cine. Nunca me pasó algo igual y por eso sigo emocionada", apuntó.

"Para mí fue un shock y siento que los conozco desde hace mucho", añadió Marcelle Claraz, que vive en Lyon.

El grupo trajo, además, elementos didácticos para las escuelas locales, una videocassettera y un televisor para el hospital, y souvenirs variados para los anfitriones. Lo que no llegó al pueblo fue la bolsa con 10 kilogramos de medicamentos que también pensaban dejar en el nosocomio. El envío quedó retenido en la Aduana de Ezeiza y no podrá ser entregado.

"Vinimos a este país en busca de los capítulos que forman la historia de Jorge y de los lugares en los que ocurrieron, porque nos parece que así terminaremos de conocer al personaje", afirmó Christine.

"Mañana partimos con esa misión cumplida. Sólo nos queda pendiente encontrar más descendientes, pero ahora en la Argentina. Si existen -se ilusionó-, ojalá que se comuniquen con nosotros."

Quienes deseen contactarse con la familia pueden hacerlo por medio del e-mail: claude.claraz@wanadoo.fr o pueden buscar información en www.latraceclaraz.org .

Por Oscar E. Balmaceda Enviado especial

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