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Hay certeza de que el TC 48 cayó al mar

La Fuerza Aérea Argentina ratificó oficialmente que la aeronave en la que volaban cadetes se perdió en aguas del Caribe

Lunes 29 de abril de 2002
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LA NACION

Un informe complementario de la Fuerza Aérea Argentina, fechado el 16 de noviembre de 1966, sobre el accidente de un avión de la institución militar desaparecido el 3 de noviembre de 1965 en un vuelo entre Panamá y El Salvador, ratifica que la aeronave cayó al mar y que, pese a las investigaciones realizadas, no hay elementos concluyentes que hagan suponer que sufrió otro destino.

Esa es la posición oficial de la fuerza respecto de la tragedia del Douglas DC-4 militar que, con nueve oficiales y 59 cadetes de la Escuela de Aviación Militar de Córdoba en viaje de instrucción, desapareció en Costa Rica hace más de 36 años.

La cinco carillas mecanografiadas llevan la firma del por entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Adolfo Teodoro Alvarez y, según el actual jefe del Departamento de Prevención e Investigación de Accidentes de la Aeronáutica, comodoro Luis Ortiz, continúa teniendo vigencia.

El informe complementario que, según se dice, fue ordenado a raíz de las publicaciones periodísticas de la época, que indicaban que la nave había caído en tierra y no en el mar, consta de una carilla de presentación y dos anexos.

En el primero de éstos se detalla cada una de las operaciones ordenadas por el comando en jefe de la fuerza para esclarecer el accidente. En el segundo, se enumera una serie de elementos pertenecientes al avión TC 48, rescatados del mar por barcos de la armada de los Estados Unidos días después de la tragedia.

Ortiz, que no investigó el hecho pero que, como integrante de la promoción 28a. de la Escuela de Aviación Militar de Córdoba, conoció a los cadetes ocupantes de la máquina siniestrada, avala cada uno de los párrafos del documento que, en mano, entregó a LA NACION.

Entre la documentación figura, además, una desgrabación textual de las dos últimas comunicaciones que el piloto del TC 48 mantuvo con las torres de control de los aeropuertos de Tegucigalpa, en Honduras, y de San Salvador, en El Salvador.

En la primera de ellas indica: "Tegucigalpa, Tegucigalpa, TC 48 en Mike 5, con fuego a bordo, en Mike 5". En la segunda dice que tiene fuego en un motor interior -el tres, sobre el ala derecha- y pide control en ruta para aterrizaje inmediato.

"Emergencia grave"

Ortiz explica técnicamente lo que se desprende de ambos mensajes. "Fuego a bordo es una emergencia grave. Significa que hay fuego dentro del avión. Y cuando se pide control de ruta para aterrizaje inmediato es porque la aeronave tiene que aterrizar ya , en el momento. Ambas situaciones indican claramente que el avión cayó en el agua", sintetizó Ortiz, para quien entre el último mensaje emitido desde la nave y la caída "pueden haber mediado apenas unos minutos".

El informe complementario de la Fuerza Aérea también hace referencia a un punto poco claro en la investigación del hecho, a cargo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Es que, luego de haber sido declarado en emergencia, el TC 48 mantuvo contacto con una aeronave de la línea de bandera de Costa Rica que tripulaba el piloto Alvaro Protti Fernández. Este pudo ser ubicado por LA NACION en su domicilio en Costa Rica y relató otros detalles del accidente.

"A mí nunca me dijeron fuego a bordo. Hablaron de fuego en un motor y de que tenían otro parado", dijo el piloto.

En el TC 48 viajaban 68 personas. Cincuenta y nueve cadetes a punto de egresar y nueve oficiales de la Fuerza Aérea. Sus cuerpos nunca fueron encontrados. Pero el avión no iba solo. Lo acompañaba el T 43, una nave similar en la que, además del resto de la promoción, viajaban las autoridades de la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. Entre los ocupantes de esa nave se encontraba el ahora brigadier retirado Gustavo Piuma Justo, que tampoco duda de que el avión cayó al agua.

Las pruebas concluyentes que aporta la Fuerza Aérea para dirimir el destino final del TC 48 indican que del mar Caribe se rescataron chalecos salvavidas, pilotos, camisas, documentos, restos de la cobertura interna del fuselaje y el apoyabrazos de un asiento.

También fueron encontrados un tanque de oxígeno, una valija destrozada, una cámara fotográfica en similares condiciones y una bolsa con el pasaporte de un cadete, un par de gemelos y 110 dólares en efectivo.

Numerosos familiares de las víctimas del accidente descreen de la versión oficial y sostienen que la nave cayó en la selva, en Costa Rica, allí donde aún hoy los busca un organismo oficial del gobierno de ese país.

Ofrecimiento cuestionado

Cecilia Viberti, hija del capitán Esteban Viberti -el segundo piloto de la aeronave siniestrada- es quizá la más ferviente defensora de esa teoría. Ella, incluso, está dispuesta a ofrecer una recompensa para quien aporte datos fehacientes que permitan llegar hasta los restos de la nave.

La moción, en realidad, suena extraña hasta para los rescatistas profesionales que se adentraron en la peligrosa Fila de Matama, donde algunos creen que cayó el TC 48.

"¿Una recompensa? Eso suena peligroso. Habría cientos de aventureros dispuestos a cualquier cosa, y nosotros sólo pretendemos hacer un trabajo serio y profesional", dijo a LA NACION José Campos Matamoros, jefe de la unidad de rescate de la aviación civil costarricense, que, sin éxito, buscó los restos del TC 48 argentino a principios del actual.

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