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Directo al corazón de las ballenas

El investigador estudia estos cetáceos desde un submarino de guerra adaptado para ese fin

Lunes 06 de noviembre de 2000

Lleva catorce años tras los latidos de los cetáceos y hace más de cuarenta que decidió dedicarse a la electrofisiología cardíaca. Doctorado en esta especialidad, el ingeniero en electrónica Jorge Reynolds, colombiano, ha trabajado con corazones de mosquitos, anguilas eléctricas, huevos de trucha, manatíes y delfines, entre otras decenas de criaturas. Pero fue el corazón de la ballena el que lo atrapó definitivamente hasta el día de hoy. Junto a su grupo interdisciplinario Seguimiento del Corazón Vía Satélite (SCVS) fue el primero en utilizar un submarino de guerra para estudiar a los cetáceos.

Hace pocos días, expuso los adelantos de sus investigaciones en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

Latidos en pantalla

El doctor Jorge Reynolds, director del grupo de investigación Seguimiento del Corazón Vía Satélite
El doctor Jorge Reynolds, director del grupo de investigación Seguimiento del Corazón Vía Satélite. Foto: Dante Cosenza

La fonocardiografía o grabación acústica de los sonidos cardíacos (previa filtración de otros ruidos irrelevantes que circundan a la ballena) ofrecen la posibilidad de producir una imagen mecánica específica del funcionamiento del corazón, a una distancia de hasta 20 millas (alrededor de 37 km). El animal permanece en su medio natural y no hay que molestarlo. Esta fascinante tarea que realiza el equipo SCVS cuenta con el apoyo de la Armada Nacional de Colombia.

En estas expediciones cardiológicas, el sonar de las naves -aparato que se utiliza para localizar y destruir al enemigo bajo el agua- sirve para oír el corazón de las ballenas tal como un médico escucharía el de su paciente con un fonendoscopio.

Para llevar adelante sus investigaciones, el doctor Reynolds trabaja con ingenieros en sistemas, médicos, biólogos y hasta comunicadores sociales. Como no existen electrocardiógrafos para ballenas, debieron adaptar la tecnología existente o crear nueva para poder capturar los enormes latidos bajo el agua.

- Doctor Reynolds, ¿cómo funciona esta tecnología?

-Grabamos el canto de la ballena y luego, por medio de filtros virtuales de computadoras, quitamos el canto y los ruidos que se producen en el mar (los de la lluvia, los peces, las olas). En el submarino, los 288 hidrófonos (micrófonos de agua) del sonar pasivo colocados en la proa captan los sonidos. La consola de tiro -desde donde normalmente se disparan los torpedos- ahora contiene una computadora, una consola de audio, una grabadora análoga y otra digital para grabar y procesar la señal del sonar. Finalmente se obtienen los latidos, que son graficados en una pantalla.

Corazones de gran tamaño

El ruido de este corazón gigantesco es similar al de una pequeña explosión de muy baja frecuencia, alrededor de 50 hertz. Por eso, los ingenieros de Reynolds tuvieron que acondicionar los filtros del sonar para que pudieran percibir las cuatro o cinco contracciones por minuto del corazón de los cetáceos, tan lejanas a los ruidos de alta frecuencia producidos por motores y buques que un submarino de guerra necesita escuchar.

-¿Por qué eligió el corazón de las ballenas para sus investigaciones?

-Es el corazón más grande que ha existido, aun más grande que el de cualquier dinosaurio. El corazón de una ballena azul puede pesar dos toneladas y movilizar mil litros de sangre en cada contracción.

-Además de ofrecer datos sobre estos animales, ¿sus trabajos podrían realizar aportes para el estudio del corazón humano?

-Por ser el corazón de un mamífero, es anatómicamente similar al del hombre. Creo que podemos aprender mucho de él y utilizarlo en beneficio del corazón humano. Todavía no hay nada comprobado, estamos manejando muchas hipótesis y, aunque no somos veterinarios, en catorce años de estudiar 15 ballenas no hemos encontrado en ellas anomalías cardíacas.

El científico colombiano explica que preferentemente han seguido a la ballena jorobada , que es la que más emigra y de la que hay más ejemplares, lo que facilita su estudio.

-¿Cómo son las señales eléctricas del corazón de esta ballena en comparación con las humanas?

-El corazón de esta ballena mide aproximadamente un metro de alto y bombea unos 380 litros de sangre en cada contracción. Las señales eléctricas que lo hacen contraer deben viajar rápidamente para cubrir todo el músculo en el tiempo adecuado. Creo que este tipo de conducción es más efectivo que el nuestro y por eso es posible que el corazón de la jorobada sea menos propenso a las arritmias que el humano.

-¿Qué otro tipo de equipos emplean para el estudio de estos animales?

-Hallamos la manera de registrar imágenes de ultrasonido de los órganos internos de ballenas en su ambiente natural, utilizando equipos de ecocardiografía diseñados y modificados en laboratorio. La tecnología logra captar a distancia la forma y el movimiento de los órganos de cualquier criatura, igual que una ecografía percibe al bebe dentro de su madre. Mediante ecosondas se envía un rayo a distancia (de hasta una milla), que choca con el tejido del animal, rebota y luego se visualiza en la pantalla.

Canciones marinas

En su deseo de dar a conocer al mundo estas maravillas submarinas, los integrantes de SCVS diseñaron unas boyas con hidrófonos a las que llamaron oídos del mar. "A comienzos de este año las pusimos en el Pacífico y recogimos los cantos de las ballenas. Las boyas conectadas por telefonía satelital nos envían el sonido al laboratorio de Bogotá. En aquella oportunidad enviamos las señales acústicas en directo a la Feria Mundial en Hannover, Alemania, donde artistas como Sting improvisaron junto a las ballenas", recuerda el científico.

Ahora, este cazador de latidos está colaborando con la NASA para enviar micromuestras de tejidos de corazón de mamífero a la Estación Espacial Internacional. Allí se los mantendrá en condiciones artificiales para ver qué sucede con ellos a largo plazo en condiciones de microgravedad.

Mariana Nirino

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