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Entrevista con Cris Morena

Una rebelde con causa

Espectáculos

Su nueva apuesta es "Rebelde way", que comienza hoy

Imaginó un grupito de huerfanitas cantando el chufa-cha y así inventó uno de los negocios más grandes de la televisión argentina, llamado "Chiquititas". No fue casualidad. Cris Morena, en sus veinte años de carrera como actriz, compositora y productora, fue una máquina de generar éxitos comerciales, sobre todo a través de sus canciones, no siempre bien recibidas por la crítica, pero indefectiblemente aplaudidas por chicos y jóvenes.

Su gran historia televisiva transcurrió en Telefé y creció junto a su ex marido Gustavo Yankelevich, quien durante una década fue el hombre fuerte del canal más visto de la Argentina. Pero recién hoy, a los 46 años, declaró su independencia y afirma que "las mujeres pagamos un derecho de piso altísimo".

La revolución de Cris comenzó por dentro y se trasladó a otros órdenes de su vida: fundó su propia productora, Cris Morena Group, consiguió socio extranjero -el argentino-israelí Yair Dori, que compró para Israel todo "Chiquititas"- y se puso a la cabeza de su primer emprendimiento, "Rebelde way", una telenovela juvenil que se estrenará hoy, a las 20, en AzulTV.

Vida nueva, casa nueva

"Esta es una casa vieja, hecha bolsa, destruida. Me la arreglaron un poco y me abrieron una puerta al estudio", se disculpa un poco Cris Morena al recibir a LA NACION en sus oficinas, instaladas al lado de Estudio Mayor, donde se graba "Rebelde way". Allí también produjo la primera temporada de "Play house", un programa para Disney Channel, producido por RGB, la empresa de Gustavo Yankelevich, y conducido por la hija de ambos, Romina Yan.

Sin embargo, desde hace dos meses todo gira en torno del nuevo proyecto. Porque, de hecho, mucho antes de tener canal en la Argentina, "Rebelde way" ya estaba vendida en el exterior -Venezuela, Europa del Este e Israel, entre otros-, y de ahí que se le haya añadido, para darle un toque internacional, la palabra "way", que en inglés significa "a la manera de". Pero habrá que rebobinar, porque el camino de "Rebelde way" más que un sendero de rosas fue una carrera de obstáculos.

-¿Yair Dori es socio en "Rebelde way" o de Cris Morena Group?

-Solamente para "Rebelde way". Cris Morena Group tiene un solo dueño, que soy yo. Dudo de que me haga socia de nadie nunca más. No me fue bien siendo socia de otros.

-¿Cómo surgió esta posibilidad?

-Fue absolutamente casual, hace dos meses. Yair Dori me había invitado a Israel veinte mil veces y nunca había podido ir. En enero, me volvió a llamar para que fuera en marzo y un día no sé, no me preguntes cómo, intuición -que cada vez estoy siguiendo más y estoy trabajando para eso porque me lleva a buen puerto-, dije: "Me voy a Israel". Fui como invitada y terminé volviendo con un socio. En ese momento estaba trabajando con RGB e intentamos armar una sociedad entre los tres pero no pudo ser y quedamos Yair y yo. A partir de ese momento tuve un buen presupuesto, que hay que cuidar muchísimo, y no tuve la presión de tener un canal porque estaba asegurada la venta afuera.

-"Rebelde way" primero iba a Azul, después al 13, ahora volvió a Azul. Mareó un poco.-

-A mí también. Me costó muchísimo trabajo, muchísimo desgaste, muchísimas idas y venidas. No te puedo explicar exactamente qué pasó porque esa parte la manejaba RGB, con quien conservo una editorial musical ( para la comercialización de canciones ) . Sé que hubo una intención muy grande con Canal 13, pero no se daban las condiciones económicas, después se cerró con Azul y finalmente yo me abrí de RGB.

-Hay algo de decisión fuerte ahí.

-Hay una decisión fuerte de hacerme cargo de un montón de cosas de las que antes se hacía cargo otra gente, y bueno, se dio, no le busques demasiadas vueltas. Se dio que no pudimos seguir juntos en esto. RGB tenía varios proyectos y para mí "Rebelde way" era el más importante y necesitaba cosas muy puntuales que no me podían dar.

-Más allá de la buena relación que tenés con Yankelevich, hoy tu ex marido, mientras trabajaste con él, como gerente general de Telefé era quien tenía el poder, quien administraba los espacios y también quien respaldaba los proyectos...

-Sí, totalmente.

-Una suerte de emperador...

-Si lo querés ver así... Puede ser. Pero a veces a los emperadores se les van algunos...

-¿Detalles o personas?

-Las personas. (Silencio) También algunos reinados se caen... (La palabra Telefé parece leerse en su frente) Sinceramente, me hubiera gustado seguir con RGB pero no se dio. Por un lado estoy contenta de estar sola pero también me asustó, no te creas que es fácil.

-Con respecto a Telefé, ¿qué sentís al ver "Chiquititas" en pantalla pero sin vos?

-Lo que se ve son repeticiones del "Chiquititas" que yo hice. No están haciendo un "Chiquititas" nuevo. La marca es de Telefé no por creatividad sino porque se la cedí. Antes era mía. Generé todo yo y después la tuve que dar porque trabajaba con Gustavo. De hecho, "Verano del 98" era mío, "Amigos son los amigos" era mío... Se acostumbraba a eso.

-¿Y ya lo perdonaste por haberte pedido que cedieras la marca?

-Nunca lo enjuicié. Era lo que se hacía.

-Para alabarte o para criticarte, "Chiquititas" es una idea tuya.

-Sí, totalmente. Telefé lo único que tiene es la marca, ni siquiera tiene la autora. Los chicos, la música, todo está ahora en "Rebelde way".

-Pero una marca como "Chiquititas" es importante.

-Sí, porque es la única marca que tiene la televisión argentina concretamente y si no hacen algo pronto no sé qué puede pasar. Porque hay que estar encima en todos los aspectos de una marca. Podés hacer un éxito pero una marca que venda más allá de la televisión, es difícil. Hay programas exitosísimos como "VideoMatch" con el que no vendés ni un lápiz. De una marca se vende merchandising, página web, disco, teatro, revista. Es una lástima. De hecho, ahora me llamó Claudio Villarruel para ver si quiero seguir con "Chiquititas".

-¡Qué sorpresa! Tenía entendido que iban a continuar con "Chiquititas" por su cuenta.

-A veces en la vida hay que esperar y las cosas por ahí vuelven a su cauce.

-¿Te ofreció las mismas condiciones?

-No hablamos de eso. Fue una charla telefónica. Pero, obviamente, las mismas condiciones, no. "Chiquititas" estuvo siete años. Durante cinco años no cobré nada y hacía la producción general. Mi primer contrato con Telefé fue hace dos años.

-Eso te pasaba por trabajar con tu marido.

-Yo ganaba con el disco, con el teatro, los derechos de autor, pero no cobraba por mi trabajo diario de producción.

-¿Y te parece bien?

-No. Me parece mal. Pero cuando uno está en un código, y desde que empezó se sigue manejando en ese cierto código, y estás al lado de tu marido, tratando de sacar algo adelante los dos, hombro con hombro... A mí no se me ocurría otra fórmula. Hasta que vino un gerente que quiso poner en orden todos los contratos del canal y dijo: "Me parece que esta señora tiene que empezar a cobrar, tiene que tener un contrato". Era Víctor González (entonces, gerente recién llegado y hoy socio de Gustavo Yankelevich en RGB) y la verdad es que se lo agradezco profundamente porque me hizo ver un montón de cosas, me valoró desde otro lado. Incluso toda la parte de institucional durante los diez años fue mía hasta que un día David Ratto me llamó y me dijo: "Es hora de que nos juntemos porque la gente cree que las canciones de los institucionales son míos, que las ideas son mías..."

-¿Y tampoco te pagaban?

-Telefé fue como una sociedad de familia, una familia alucinante. A mí Telefé me dio un espacio para hacer lo que yo quería y una confianza grande. Y yo lo pagaba... sin cobrar. Porque ellos me tenían una confianza ciega: mis teatros eran de dos o tres millones de dólares, me daban el presupuesto y no volvían hasta el estreno.

-Ahora está todo mucho más prolijo en tu vida, con socio nuevo.

-Está mucho más prolijo. A veces uno prefiere estar más humilde, chiquito y solo. Y es bueno que no se mezcle lo profesional y lo personal. Pero, ojo, no era lo mismo trabajar hace diez años, había otros código. Hoy, si no tenés firmado un contrato de 80 páginas, te arruinan.

-Igual me parece que sos un poco naïf.

-Y, bueno, mirá las canciones que hago. Algo de nŠif debo tener. Pero, por supuesto, te puedo agregar que me deben plata en Telefé desde hace dos años. Me deben todo el teatro del año pasado y parte del teatro de 2000 que cobraron cash .

-Supongo que si te quieren re-contratar, cancelarán la deuda.

-Es lo menos que pueden hacer pero creo que le deben a otros también. Hoy todo está difícil.

-¿Y te das cuenta de que, de pronto, a los 46 años, entraste a la adultez al independizarte?

-Fue un proceso que me llevó mucho esfuerzo. Trabajé mucho sobre mí. Fue difícil pero muy positivo y mirando para atrás creo que no me equivoqué. Es bueno poder cambiar a esta edad, que es una edad de plenitud de la mujer, cuando una elige lo que quiere hacer, con quién lo quiere hacer, cómo lo quiere hacer. Antes por ahí me deslumbraba gente muy exitosa en su trabajo y ahora me doy cuenta de que el éxito en la vida no pasa tanto por ahí. Yo hice un gasto de energía infernal en los últimos dos años de Telefé. Mi desgaste era con las autoridades y no me podía focalizar en el trabajo, que es lo que más me gusta.

-¿Lo hablaste con Villarruel?

-No. Pero tuvimos una charla interesante donde hubo reconocimiento de ambas partes sobre errores cometidos.

-¿Los tuyos cuáles fueron?

-Haber confiado demasiado, haber sido en algunas cosas un poco omnipotente, un poco exigente de más. El se equivocó bastante más que yo, pero también me lo reconoció.

-¿Y en qué se equivocó?

-La verdad que no se lo dije, pero por ahí sirve que te lo diga a vos. Es un tema de inteligencia. A mí me mirás y te das cuenta enseguida por dónde me podés llevar. El se equivocó en no haberme apoyado porque yo le hubiera dado todo lo que soy y al no apoyarme por equis razones que no sé cuáles son, de verdad no sé cuáles son, se equivocó porque lo que destruyó fue una marca. A mí no me hizo demasiado. Me pudo haber desestabilizado en algún momento, pero yo voy a seguir toda mi vida en esto de hacer canciones. No dependo de un ejecutivo de turno. De repente se me abrió una puerta en el exterior y todo cambió. Cuando te vas afuera y mirás para acá te decís: "¿Yo me peleaba por este canal? ¿Yo estaba sufriendo?"

En favor de los adolescentes

"Rebelde way", con la comercialización internacional de Admira, de Telefónica, y la comercialización local de Ideas del Sur, de Marcelo Tinelli, ya está vendida como lata terminada y también como formato -incluye reality show tipo documental en vivo con el casting de la tira-. La telenovela musical no es una radiografía social y aunque es entretenimiento dirigido a un público universal, en sus contenidos quiere poner luz sobre la relación entre los grandes y chicos.

"Sobre todo -señala Cris Morena- ante el doble discurso del adulto con mentalidad de nuevo rico: egoísta, voraz, competitivo, consumista. ¿Cómo puede ser que un empresario pierda más tiempo haciendo un negocio con una persona que no le interesa y no pueda estar una hora comiendo con su hijo? Los valores están desfasados acá y en el mundo. El problema social de la pobreza afecta a todas las edades, pero hay un conflicto serio de falta de una buena guía, de una buena educación, de darse cuenta de que el adolescente maltratado de hoy es el violento o el desahuciado de mañana, en un lapso de cinco años. Yo pretendo llevarles una cuota de esperanza, de algo que aunque sea sirva para distraerlos, no para confundirlos, para distraerlos".

La distracción de "Rebelde way" vendrá al ritmo del pop, encarnado por la banda de los cuatro protagonistas de la tira, que ya tienen agendado un recital en vivo, para agosto, en Israel, con motivo del lanzamiento del programa.

"Rebelde way", antes de salir al aire, ya es un disco editado por Sony con canciones de Cris Morena y Rocky Nilsen, cantadas en castellano y de venta programada en América latina más allá de su televisación, un videoclip del tema "Bonita de más", pensado para señales como MuchMusic, merchandising (mochila, cuaderno, lapicera, etcétera) y una posible revista. Es decir, esta máquina llamada Cris Morena está viva y fabricando oro otra vez.

Cifras

13
Temporadas televisivas

Hizo "Chiquititas" (siete años) y "Jugate conmigo" (seis años). "Chiquititas" tuvo sus versiones brasileña y mexicana.

13
Temporadas teatrales

Son las que hizo con "Flavia Palmiero", "Jugate conmigo" y "Chiquititas", donde fue autora del libro, autora y compositora de las canciones, productora y directora general.

28
Discos

Son los que la tuvieron como compositora y autora. Entre ellos: "Flavia Palmiero", "Ritmo de la noche", "Brigada cola", "Dibu" y "Cebollitas", "Jugate conmigo", "Verano del 98" y "Chiquititas".

7
De sus discos

Son los que obtuvieron la certificación de triple platino .

Miriam Molero
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