Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Emprendedores

Un criadero de truchas se abre paso en plena pampa húmeda santafecina

Economía

Dos productores agropecuarios, fanáticos de la pesca, se pasaron a la piscicultura

ROSARIO.- Frente a la necesidad de ampliar los horizontes laborales que impuso la crisis, los productores agropecuarios Marcelo Curia, de 39 años, y Alberto Crognoletti, de 40, tomaron una decisión que hizo que sus vecinos los miraran con recelo: en el campo que poseen en Pujato, localidad ubicada 35 kilómetros al oeste de esta ciudad, pusieron en marcha un criadero de truchas y, sin abandonar la siembra de soja, abrazaron con entusiasmo la piscicultura.

La idea se les ocurrió hace dos años, cuando los silos de Agricultores Federados Argentinos (AFA) comenzaron a bombear el agua de las napas naturales, que en la región están a flor de tierra, porque filtraban las paredes de las construcciones subterráneas de su planta de almacenamiento de granos. Se preguntaron entonces cómo podrían aprovechar el torrente de agua que corría por un zanjón lindero a su propiedad.

"No podíamos creer que no hubiera una forma de que el agua que pasaba frente a nuestros ojos no se desperdiciara y nos pusimos a pensar en qué proyecto podría utilizarse", recordó a LA NACION Curia, que además de una explotación agraria posee un taller mecánico. Y agregó: "Lo primero que se nos ocurrió fue hacer una quinta, pero como sabemos el difícil momento que está pasando el sector lo desechamos".

"Después surgió la idea de la piscicultura y, como somos fanáticos de la pesca, nos entusiasmamos con producir las primeras truchas santafecinas, pero la verdad es que jamás nos imaginamos que la cosa iba a ser tan difícil", admitió Curia. "Durante un tiempo lo único que teníamos eran problemas. Igual no bajamos los brazos; preferíamos tener el capital en unos tanques y no en el corralito", agregó. "Aprendimos de nuestros errores. El golpe más duro lo recibieron cuando una mañana se encontraron con los piletones repletos de peces muertos. La noche anterior se había cortado la luz en los silos y se había dejado de bombear agua. "Era pleno verano y las truchas no pudieron resistir las altas temperaturas", recordó Curia.

Entre silos y lagunas

El emprendedor confesó que en más de una ocasión pensaron en abandonar el proyecto, pero que su tozudez y el aliento que recibieron del biólogo Luis Campagnuzzi, que se encargó de darles el asesoramiento técnico para el emprendimiento, hicieron que siguieran adelante.

El proyecto, que se inició hace dos años y demandó una inversión inicial de 40.000 dólares, se encuentra en su fase final. En tres piletones de aluminio nadan unas 15.000 truchas que, una vez que completen su ciclo vital con el desove, comenzarán a ser comercializadas en pescaderías y restaurantes del sur de la provincia de Santa Fe. Sin embargo, la intención es sembrar truchas en una laguna una vez que la producción se estabilice y comience a dejar ganancias. De esa forma, los amantes de la pesca con mosca no tendrían que viajar al Sur para practicar ese deporte. "El pesque y pague es una buena opción para recuperar la inversión -dijo Curia-. En esta zona hay mucha gente que, si se le ofrecieran las comodidades adecuadas, aplaudirían el emprendimiento.

"El proyecto está bastante avanzado, incluso hemos recibido propuestas de inversionistas interesados en el negocio. La idea es hacer una laguna de unas cuatro hectáreas de superficie, con una buena arboleda y parrillas para que los fines de semana se vuelquen peces en ella", adelantó Curia.

Volviendo al establecimiento, éste cuenta con tres tanques de ocho metros de diámetro por 1,20 de alto, con capacidad para 57.000 litros de agua, y se encuentran cubiertos con una lona especial que los protege del sol. La temperatura se regula mediante un sistema de cañerías que aprovecha el caudal constante que se bombea desde los silos del AFA y que también se aprovecha, mediante un circuito de choques, para oxigenación de las aguas.

"Cuando arrancamos nos miraban como si estuviéramos locos, por que ésta es una zona eminentemente agrícola, donde las producciones alternativas son raras", afirmó Curia y, sin ocultar su orgullo, finalizó: "Hoy, cuando ven que la cosa empieza a marchar, se nos acercan, nos palmean la espalda y tímidamente nos piden asesoramiento para ver si ellos pueden sumarse a la iniciativa".

emprendedores@lanacion.com.ar.

Por Ricardo Luque Corresponsal en Rosario
TEMAS DE HOYColoquio de IDEAEl brote de ébolaElecciones en BrasilEstado Islámico