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Estigma dorado: a 50 años de la última medalla de oro

Deportiva

El 23 de julio de 1952, en Helsinki, Finlandia, Eduardo Guerrero y Tranquilo Capozzo obtuvieron el primer puesto en la categoría doble par de remos cortos; desde entonces, ningún atleta de nuestro país subió a lo más alto del podio olímpico

Revocan en Chile la orden de detención del poeta Pablo Neruda. Dwight Eisenhower es el nuevo presidente de los Estados Unidos, nación que en las islas Marshall del Pacífico hace detonar la primera bomba de hidrógeno, basada sobre la fusión nuclear. Las cejas tupidas de Frida Kahlo, la mexicana de los geniales pinceles y los amorosos vaivenes, cumplen 45 años. Veinte más que Tato Bores, uno de los intérpretes de la película "Esta es mi vida". Frase que bien podría ser el epitafio biográfico de Evita, cuyo cuerpo macilento ya transmuta en mito...

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Finlandia, miércoles 23 de julio de 1952. En el fiordo de Meilahti, Helsinki, sede de los XV Juegos Olímpicos, Eduardo Guerrero y Tranquilo Capozzo , de 24 y 34 años, respectivamente, ganan la primera medalla dorada para el remo argentino, tras superar en la categoría doble par de remos cortos, con un tiempo de 7m32s2/10, a la Unión Soviética, Uruguay, Francia y Checoslovaquia.

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Momento de gloria que no ha vuelto a repetirse en las últimas cinco décadas. Memorable conquista, repleta de anécdotas.

"En marzo del ´52, con miras al Sudamericano de Chile, unos veteranos del Club Canottieri Italiani me preguntaron si quería subirme a un doble. ¡Ni loco, yo no formo en mixtos!, les contesté. Pero mirá que vas a correr con Capozzo, ¿eh?, insistieron. Y eso ya era otra historia", rememora a los 74 años Eduardo El Burro Guerrero, mientras se prepara en el Rowing Club Argentino para salir al río Luján.

"Yo iba de N° 1 (popa) y el Tano de stroke (proa) y no andábamos, no andábamos, pero cambiamos las posiciones y volábamos. Ganamos el Sudamericano y nos fuimos a los Juegos. Viajamos en un avión a hélice; no estaba bien presurizado y los pies se te hinchaban. Se hizo lunga la cosa: paramos en Madrid, París y Estocolmo, donde la gente no grita y todo está limpiiiito (abre los brazos como si nadara estilo pecho).

"Ya en Europa, el bote se desenganchó cuando lo estaban bajando del barco y se rajó. No teníamos siquiera una llave inglesa; si rompíamos, chau. Por suerte, se compadeció el carpintero de los soviéticos y lo arregló. ¡Eso es deporte!", resalta la prodigiosa memoria de quien estuvo en reposo antes de la final. "Allá hay mucho oxígeno. Rendís que da miedo, pero te pasás de vuelta y te palmás, ¿eh? Me pasó en una práctica. El médico me paró tres días, me dio unas inyecciones para caballo y después resucité..."

Llama la atención que Guerrero, su metro noventa y su calzado N° 46 no presenciaran la ceremonia inaugural. "¿Comerme cuatro horas parado? Ni loco. Tenés que cuidarte el físico. Me quedé en la Villa, tomando mate, haciendo ejercicios, manteniendo la tonicidad muscular. Y si habría podido elegir entre irme o no de la Villa, me hubiera conseguido una carpa para acampar al borde de la cancha de regatas, tocando el bote con la mano mientras dormía. En la Villa no te podés concentrar, es un loquero..."

El remo fue una de las primeras actividades de esos Juegos. Gracias a ello, Guerrero, padre de Matilde, fue testigo privilegiado de varias hazañas. "Estuvimos con el Gordo Selvetti (Humberto, pesista) en todos los triunfos del checo Emil Zatopek. Fue algo extraordinario en la maratón. Cuando ingresó en el estadio, la gente bramaba. Cruzó la línea de meta y su mujer, Dana, que estaba sentada detrás de nosotros, saltó a la pista. A los dos minutos, cuando llegó Gorno (Reinaldo, el argentino), hicimos lo mismo. Un 2° puesto en la maratón no es ningún chiste..."

Tampoco bromeaban los finlandeses cuando alzaron a Guerrero y Capozzo. "No entendíamos nada. Claro, era como un triunfo de ellos, porque les ganamos a los soviéticos, con quienes habían mantenido una guerra muy dura, en la que perdieron muchas vidas. Había pocos hombres en las calles; las mujeres se encargaban de los tranvías... Son patriotas, gente medida, pero de un gran espíritu. No volví a Finlandia después del ´52. Pero me gustaría mucho, para recorrer otra vez esos bosques hermosos." Dejar caer los párpados, rebobinar las imágenes e inspirar nuevamente el aroma de un instante heroico...

En la memoria

  • Demiddi, una gran pérdida . "¡Qué remero y qué persona honesta era Alberto Demiddi! Lo mataron las injusticias; le hicieron pasar las mil y una. ¿Sabés lo que significa el nombre Demiddi en el exterior? Vale más que tres embajadores juntos. El día de su entierro (26 de octubre de 2000), en Pilar, llovía como nunca; el césped estaba todo cubierto por agua; ¡parecía una pista de remo! Después de un tiempo nos estamos dando cuenta de la gran pérdida que sufrimos con su desaparición", manifestó Guerrero. El singlista Demiddi fue 3° en México 68 y 2° en Munich 72 (la única medalla que se llevó nuestro país de Alemania).
  • Selvetti, un fenómeno. "Selvetti (Humberto) era un fenómeno -afirmó Guerrero-. Parecía un carnicero, pero nació con unas condiciones terribles. No tenía un buen mecanismo para levantar pesas, pero su potencia le permitía levantar lo que fuera. Nunca estuvo bien asistido: ha llegado a participar en campeonatos mundiales solo; ni delegado tenía. El Gordo se sentaba y se comía un plato de ravioles, un churrasco, se tomaba unos vasos de vino terribles, cualquier cosa... Nunca le dieron el apoyo que se merecía." Humberto Selvetti ganó la medalla de bronce en Helsinki 52 y la plateada en Melbourne 56.
  • La locomotora humana .El checo Emil Zatopek, aprendiz de zapatero, coronel del ejército de su país y prisionero durante seis años en una mina por oponerse a la invasión soviética a Praga, fue la gran estrella en Finlandia. Cuarenta y ocho horas después de haber triunfado en los 10.000 metros y al tiempo que su esposa, Dana, celebraba en el lanzamiento de jabalina, se llevó el oro en los 5000. Tres días más tarde (27 de julio) venció en la maratón. Por su modo de mover el cuerpo fue apodado La Locomotora Humana. "No tengo talento para correr y sonreír al mismo tiempo", bromeaba Zatopek.
  • Guerra fría. La URSS compitió por primera vez como tal en Helsinki 52 (la Rusia zarista había participado en Estocolmo 1912). Muchos intentaron demostrar que el capitalismo era una ideología superior al comunismo, y viceversa. Los norteamericanos se impusieron con 76 medallas (40 doradas, 19 plateadas y 17 de bronce), cinco más que los soviéticos (22, 30 y 19). Además, los EE.UU. también festejaron por 36 a 25 en el primer duelo de basquetbol entre ambos equipos. La Argentina cayó en las semifinales contra los norteamericanos por 85-76 y luego perdió el bronce frente a Uruguay por 68-59.
  • Héroes finlandeses. En Helsinki compitieron 69 naciones y 4925 atletas, de los cuales 518 eran mujeres (la delegación argentina estuvo compuesta por 147 deportistas). La antorcha olímpica en la ceremonia inaugural fue portada por los finlandeses voladores Paavo Nurmi, de 55 años, y Hannes Kolehmainen (66), considerados héroes por una ciudad que no pudo ser sede en 1940 a raíz de la Guerra de Invierno contra la Unión Soviética.
Por Martín Villasante De la Redacción de LA NACION
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