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Huellas perdidas: un personaje atípico en el panorama del folklore actual

Atilio Reynoso, el investigador

Espectáculos

De músico popular se transformó en estudioso y recopilador de la música bonaerense

El ferrocarril fue su primer segundo hogar . Después, su vida transcurrió en estancias, asumiendo entre otros trabajos de campo el de cocinero en campamentos. También atendió en almacenes rurales. A los quince, un hermano le regaló una guitarra.

"Era del tipo que usaban los músicos de Gardel -aclara Atilio Reynoso-. Yo empecé a estudiarla con amigos que sabían un poco. Lo primero que ensayé fue una huella. Papá sabía tocar estilos en su guitarra (después la vendió), pero no estaba de acuerdo en que yo fuera guitarrista, por aquella idea que se ventilaba en esos años de que guitarra era sinónimo de borrachera. Pero yo no iba a ser de los boliches. Eso me lo había propuesto desde chico. Yo escuchaba radio. Me encantaba. Y de adolescente me decía: voy a tocar en la radio, voy a tener casa y voy a ser presidente... A los dieciocho ingresé en el ferrocarril, y alternaba el trabajo tocando zambas, temas cuyanos, valses y tango. Pero sobre todo buscaba esos estilos que cantaba mi padre y que nadie más interpretaba. El estilo era lo más serio en música popular. Luego fui descubriendo la huella."

- Todo intuitivamente...

-Sí. Pero en poco tiempo vine a Buenos Aires a estudiar música. Aquí se desarrollaban otras pulsaciones. Pero yo conservaba mi inquietud por interiorizarme en los ritmos antiguos, que se iban perdiendo ya en la época de mi niñez. Además, los viejitos que los cultivaban se iban muriendo. Más tarde empecé a acompañar a músicos como Jovita Díaz, Waldo Belloso y Rubén Durán. Con ellos estuve un tiempo. Pero no era lo que yo buscaba.

- ¿Cuándo empieza el crecimiento artístico y musical?

-En 1990 el investigador Rubén Pérez Bugallo me aconsejó solicitar una beca en el Fondo Nacional de las Artes para investigación, interpretación y difusión de los patrimonios poético-musicales de la región pampeana, con la idea de registrarlo en un disco. Me la concedieron. Así fui descubriendo los temples (afinaciones muy antiguas) de la guitarra, que van cambiando según los temas, sean polca, mazurca o valses.

Atilio Reynoso acaba de publicar -y lo presentó en el Instituto Nacional de Antropología- el segundo volumen de "Cantares tradicionales de la provincia de Buenos Aires" en una excepcional edición de discos Melopea, que contiene un CD y un voluminoso libro con una explicación preliminar y el desarrollo completo -en 172 páginas escritas en español, inglés y francés- de cada uno de los 18 ritmos expuestos en esta antología bonaerense, seguido por partituras que ilustran danzas como cielito, cifra, milonga, triste, refalosa, estilo, remedio, vals, polca, chotis...

La grabación de tales cantares es el resultado de una búsqueda lenta y minuciosa de antiguas canciones y danzas, emprendida por Atilio Reynoso desde hace varios años.

El anterior disco se llamó "Música criolla tradicional de la provincia de Buenos Aires" y apareció en 1996.

El repertorio incluido es de la región pampeana que abarca -como área cultural- parte del territorio de Uruguay y el extremo sur de Brasil, donde se descubre una hegemonía del canto masculino solista con guitarra criolla. Algunas especies son tan añejas que datan del siglo XIX.

Esto tiene relación directa -afirma la presentadora de este disco, Ercilia Moreno- con el auge de la literatura gauchesca, durante el siglo XIX, cuyo ámbito fue pampeano, con el gaucho como principal protagonista, y cuyas danzas y canciones se difundieron en folletines, libros y obras de teatro, como parte del "movimiento tradicionalista" reforzado por la aparición de "El gaucho Martín Fierro", de José Hernández, en 1872.

"Hablaba de diferentes temples (o afinaciones) -reitera Reynoso-. Así recuperé temas y los escribo en partituras para que no se pierdan. Es una operación de salvataje. Yo pude haberme presentado como solista en canto y guitarra, pero preferí ponerme al servicio del repertorio bonaerense. La autoridad interior no te la dan los otros: se impone por su propio peso. Por eso hay que cuidar ese repertorio y ser exigente con el trabajo. Se trata de un repertorio que no llega a los medios masivos de difusión."

- Son muy interesantes los textos incorporados a esta edición.

-Sí. Ercilia no utilizó un lenguaje teórico o académico, sino una escritura amena. Enfatiza sobre el valor de este repertorio olvidado, de lo cual lo más conocido es la milonga. Porque se están perdiendo y no se tocan más la cifra, el triunfo, el estilo, la huella, el prado, los cielitos, la mazurca, la polca, la habanera, el chotis...

- Esta difusión, ¿se hace solamente en nuestro país?

-No sólo aquí. En 1995, el Banco Mercantil me llevó a Francia y otros países de Europa. También estuve hace poco en Los Angeles, en la Universidad de California. Mi afán de difusión llega a todos los ámbitos, desde los recitales didácticos, en los que trato de disipar dudas, hasta la radio y las escuelas. Que cualquier persona se interiorice en esto me reconforta. Quiero destacar que soy apenas un cantor informado, que conozco todos los ritmos argentinos y que compongo tangos, estilos, chacareras, vidalas. No me considero un musicólogo... .

René Vargas Vera
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