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Pasado mañana, en LA NACION

La serie sobre Eva Perón, en una única entrega

Cultura

Un suplemento reunirá las notas de Tomás Eloy Martínez

Pasado mañana, LA NACION reunirá en un suplemento la serie de seis notas sobre los secretos que rodearon el derrotero del cadáver de Eva Perón, a 50 años de su muerte, escritas por Tomás Eloy Martínez y publicadas en el diario a lo largo de la última semana.

"Eva Perón, la tumba sin sosiego" es el título de la serie, que el periodista -autor de "La novela de Perón" y "Santa Evita"- narró a partir de tres entrevistas que mantuvo en abril de 1989 con el coronel Héctor Eduardo Cabanillas, que entre 1957 y 1971 tuvo a su cargo el control absoluto del destino del cadáver.

"Tuve las tres entrevistas con Cabanillas en un departamento que yo había alquilado para trabajar en la calle Venezuela, casi esquina Bernardo de Irigoyen, con el dinero que había obtenido con la beca Guggenheim", contó Martínez, en diálogo con LA NACION, al explicar cómo accedió a los elementos inéditos contados en su narración.

Tiempo de silencio

"El coronel Cabanillas me llamó en 1987, luego de que yo publiqué Santa Evita, porque a él le interesaba que se conocieran los detalles del cuidado del cadáver. Pero me pidió que guardara silencio, sobre todo en torno de lo relatado acerca de los atentados contra Perón, y me autorizó a revelarlos luego de su muerte", continuó el periodista, quien contrastó muchas de las revelaciones con otras fuentes, entre ellas, el suboficial Manuel Sorolla.

En mayo último, al enterarse de la muerte del coronel Cabanillas, Martínez se consideró liberado del compromiso de reserva y juzgó que estaba en condiciones de escribir las crónicas. Fue así como llamó por teléfono a Sorolla, quien, apesadumbrado por el reciente fallecimiento de su esposa, le confirmó cada detalle que el periodista le requirió.

"Me dijo: Al coronel se le fue la lengua, pero me ratificó toda la información que yo tenía sobre el atentado en Caracas, por ejemplo, donde Sorolla jugó un papel protagónico, y pude armar el rompecabezas final."

El resultado son la investigación y la serie de notas publicadas en LA NACION, donde se repasa cómo salió en secreto de la Argentina el cadáver embalsamado de Eva Perón, oculto en Milán durante 14 años.

Entre otras revelaciones, salen a la luz el encargo que recibió el coronel Cabanillas para custodiar los restos de Eva Perón, el intento de secuestro del ex presidente durante su exilio en Paraguay, la ayuda que recibió de la Iglesia para sacar el cuerpo, las gestiones con el gobierno de Lanusse para su repatriación y los pormenores del entierro definitivo.

"Uno de los ejes del relato en mi novela Santa Evita son las copias del cadáver, que en realidad nunca existieron", explicó Martínez, al referirse a los misterios que quedaron develados tras su investigación.

"Contra lo que muchos creímos, el cadáver nunca estuvo en Bonn ni pasó por Alemania", agregó, al desacreditar las versiones del presunto viaje que hizo la viuda del coronel Moori Koenig -antecesor de Cabanillas en el Servicio de Inteligencia del Ejército"-, quien sostenía haber visto el cadáver en Hamburgo.

El secreto mejor guardado

El destino de los restos de Eva Perón fue uno de los secretos mejor guardados en la historia argentina.

"No lo supo, siquiera, ningún presidente, de Aramburu a Lanusse, quien fue el primero en conocer la verdadera historia, poco antes de la caída de Onganía, cuando era comandante en jefe del Ejército. Se la relató directamente el coronel Cabanillas", precisó Martínez.

"Frondizi se lo había preguntado al general Aramburu, pero éste le confesó que no lo sabía. Ni Guido ni Illia preguntaron nada. Tampoco Onganía se interesó por el tema. Fue Lanusse quien le avisó a Perón, a través del embajador Rojas Silveyra", reveló el periodista.

Aclarado el misterio, a partir de la serie de seis notas, Martínez entiende que aún permanecen ocultos pequeños secretos, como quiénes pusieron las flores y las velas frente al despacho del jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército cuando allí se escondían los restos de Eva Perón.

Otro interrogante es el estado de conservación del cadáver, guardado hoy celosamente en la bóveda de la familia Duarte, en la Recoleta, cubierta por tres planchas de acero.

Las claves de la combinación de las cerraduras quedaron en poder de las hermanas de Eva Perón. El autor nunca tuvo contacto con la familia Duarte, a la que nunca le gustaron las investigaciones del periodista. "Nunca quisieron que se contara, por ejemplo, que Eva tuvo una juventud conflictiva por ser actriz. Siempre difundieron una imagen muy blanca", contó Martínez.

La otra cara es la infinidad de mensajes llegados al autor del paciente trabajo de investigación periodística. "Recibí muchos mails y hasta ahora, por suerte, ninguna corrección", precisó. .

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