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La victoria, el bonus y nada más

Alumni se impuso como visitante al CASI por 28 a 22 en un partido entretenido por los errores ; su rendimiento, pese a los cuatro tries, fue más que discreto

Domingo 11 de agosto de 2002

CASI 22 v. Alumni 28. En otros tiempos, sería un éxito por demás importante para la escuadra albirroja. Pero el partido fue ayer, no hace 17 años, y le sirvió para avanzar un puesto -en perjuicio de Los Tilos- en la tabla y no rezagarse respecto a Olivos en la pugna por una semifinal. Lo cual no es poco, claro, pero considerando que éste recibía al siempre duro Atlético del Rosario y que el equipo de Tortuguitas visitaba a la alicaída -más bien, en caída libre- Academia , no ceder terreno debía ser el objetivo mínimo.

Es que, hoy por hoy, no parece cosa muy compleja llevarse muchos puntos de Sáenz Peña y Libertador. CASI, justo en el año de su centenario, está en un pozo de resultados y de juego que es toda una invitación a pasearse vencedor en su casa. Y -lástima para las cebras - cien años se cumple una sola vez. La coyuntura le deparó una pobreza de eficacia que a veces, como ayer, no merece. En una tarde cálida -la primera en muchos sábados- llena de errores que hicieron entretenido el encuentro, perdió más por los propios que por grandes virtudes rivales.

Capeado el chubasco inicial del local (5-0; Gambarini apoyó y se lesionó la cresta ilíaca), Alumni predominó con precisión ofensiva y obtuvo cuatro tries en la primera mitad, con alguna ayuda en la retaguardia albinegra: 22-8 parcial, con un buen debut de Carballo (una conquista), y a defender la ventaja. En la segunda parte CASI fue y fue, con El Negro Gaitán como abanderado -tal vez, la única joya de la abuela que Europa aún no le birló-, pero desperdició varias ofensivas en que bordeó el in-goal y algunos ataques veloces por errores de creación -Raiteri retuvo mucho- o incluso knock-ons.

Alumni no opuso más que algunos peligrosos contragolpes, y hasta el goleador Van der Gothe falló bastante. De su producción de ayer, entonces, se llevará la única bendición de los cinco puntos. Verse superado largo rato por un CASI que a su flaco rugby actual suma ausencias de históricos (Enrique Pichot, Storey y Rupa Travaglini) por decisión técnico-táctica, no es buen signo. Máxime si pretende ser semifinalista.

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