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Nacht, en la senda de Coltrane

Sábado 17 de agosto de 2002

Presentación en el Buenos Aires Jazz y Otras Músicas del cuarteto del saxofonista Luis Nacht, con Guillermo Romero en teclados, Guillermo Delgado en contrabajo y Pepi Taveira en batería. Los miércoles, a las 22.30, en Thelonious, Salguero 1884. Nuestra opinión: bueno

Un encuentro con un cuarteto de hard bop cuyo sonido tiene reminiscencias de los combos de fines de los años cincuenta. El grupo del saxofonista Luis Nacht posee como núcleo de su propuesta una fuerte carga melódica, aunque por las evidencias que dejó a la vista su show en Thelonious, poca concisión.

Un repertorio armado básicamente con material propio deja entrever el camino de este músico que, a raíz de la fuerza de algunas influencias, su identidad queda algo diluida.

El sound de Nacht lo muestra como una especie de misionero del genial John Coltrane; su estilo transmite más en sus improvisaciones que en el mundo melódico que aborda. Su trabajo como compositor tiene puntos de contacto muy notorios con la tradición del estilo, es decir, una música que se recuesta sobre las individualidades, con una presencia rítmica muy marcada y que toma como modelo el cuarteto de "Trane".

Así las cosas, el combo con Guillermo Romero en teclados, Guillermo Delgado en contrabajo y Pepi Taveira en batería arranca con "Jimena", de Nacht. Su frase recuerda a "Liberia". Delgado comienza haciendo una introducción en un tiempo de blues que Taveira dobla desde sus tambores creando el clima rítmica intenso que fue sello de la velada. Tras dos vueltas entra Nacht, con un solo de pura cepa coltraniana. Los aires de "Giants steps" están por todos los resquicios. Su timbre acerado provee un tono hard bop, su fraseo luce ágil y con swinging aunque con cierta falta de claridad en el lenguaje.

Los solos del saxo saben encontrar espacios dentro del esquema rítmico como para crear una segunda melodía; el piano de Romero desarrolla un fraseo algo atrasado, con el que edifica un clima de relajación en medio de los ataques sobre los platillos que utiliza Taveira como estímulo para el solista. El tema tiene cambios que acentúan el recorrido del swing, los arcos de tensión-relajación son previsibles, aunque contagiosos. El solo de Romero muestra un mayor compromiso con la austeridad; su toque sereno parece ir desenrrollándose sobre el ritmo.

Sigue "Beatriz", del saxofonista Sam Rivers, una composición que introduce Nacht con una larga exposición de tono baladístico, algo exploratorio y que va inclinándose hacia un curso más expresionista acompañado por una sección rítmica que inteligentemente crea una tensión que aprovecha el saxofón, que aquí suena directo y nítido sobre la melodía que Romero, apenas, sugiere desde el piano. El piano, a su vez, sorprende por conjugar una respiración tranquila con un criterio melódico casi percusivo. El trabajo de Delgado-Taveira es sólido y de una cambiante musicalidad plena de buen gusto.

Sin un excesivo brillo creativo, el cuarteto de Nacht sonó por momentos volcánico y por momentos cálidamente aterciopelado. Un grupo homogéneo con raíces en la tradición bop y un espíritu abierto.

César Pradines

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