Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Moda & Belleza / En masculino, la transpiración excesiva

Bromhidrosis, una palabra que huele mal

Información general

Más allá del calor o el frío, este problema tiene solución

Tan particular como una huella digital, distinta en cada persona, la transpiración muchas veces puede resultar excesiva. Un problema que aun en los hombres más preocupados por su higiene se puede transformar en motivo de mortificación y de incomodidad, perturbador de las relaciones sociales.

“Una de las razones es el estímulo hormonal. Las glándulas sudoríparas están presentes en las axilas, ingles, frente, planta de pies y palma de manos. Estas glándulas reaccionan ante estímulos hormonales masculinos o ante situaciones de stress. Es decir, ante estímulos sexuales y emocionales”, explica Marcela Marrero, dermatóloga del hospital Penna.

También “la actividad física y el sistema neurovegetativo (encargado de acciones autónomas, como respirar o transpirar) son fundamentales”, agrega María Leticia Refojo, dermatóloga del hospital Rivadavia.

Cuestión hormonal

Como consecuencia de la acción de la tetosterona, los hombres tienen la piel más gruesa y grasosa, y algunos transpiran mucho. “Normalmente hay un manto protector con agua y lípidos en perfecto equilibrio. Cuando este equilibrio se pierde, la piel brilla y transpira más, por estímulo de su hormona sexual”, señala Marrero.

Pero la preocupación mayor se da cuando esa abundante transpiración, además de otorgar un aspecto no del todo agradable, genera mal olor. “La bromhidrosis, es decir, la transpiración fuerte y olorosa, se debe a la proliferación de bacterias sobre la piel producidas por secreción sebácea”, explica María Alejandra Vázquez, dermatóloga del hospital Posadas. El stress, físico o mental, también puede ser una de sus causas. “Se la puede tratar para lograr mejoras temporarias. Pero cuando sus causas son emocionales, la temperatura del ambiente no tiene que ver”, agrega.

Según los especialistas, cada piel tiene un olor absolutamente propio. Cuando resulta demasiado fuerte, la solución puede ser cosmética, por medio de desodorantes, o médica. “Si el problema tiene que ver con gérmenes instalados en la salida de la glándula, el médico debe determinar si la respuesta debe ser medicinal, en base a antibióticos y desodorantes medicinales”, destaca Marrero. La presencia de gérmenes se identifica por una modificación del olor habitual, que se torna más fuerte e insoportable. “Lo indicado es acudir al médico, que hará un dosaje hormonal para investigar de qué se trata”, agrega Marrero.

Al ataque

Como regla cotidiana, y sobre todo ahora, cuando se acerca la temporada veraniega, lo aconsejable para no incentivar el problema es usar ropa de algodón o de hilo, y desechar la lana o el nylon. “El uso de talcos y lociones antitranspirantes también ayuda”, indica Refojo. Según un informe de la firma Unilever, que cuenta con un importante segmento de productos para combatir la transpiración, “el consumo masculino se inclina un 70% hacia los desodorantes y un 30% hacia los antitranspirantes”.

En lo que respecta a la higiene, se recomienda adoptar jabones neutros, dado que el ph (grado de acidez de la piel) neutro impide que se desarrollen gérmenes. “Lavar a diario con esponja y jabón, que puede ser de azufre si se trata de una piel seborreica, o antiséptico, si hay que atacar las bacterias”, aconseja Refojo.

En cuanto a los desodorantes, “a veces los de aerosol dan mucha alergia, y la gente cambia de marca porque no sabe que el problema está, precisamente, en el aerosol. En esos casos, lo indicado es en pasta o a bolilla”, añade Refojo. Desaconseja, en cambio, utilizar productos perfumados “porque los perfumes perturban el manto hidrolipídico de la piel, facilitando la invasión de gérmenes en la zona”, apunta Marrero. “Los antisudorales de venta masiva tienen sales de aluminio, que bloquean la salida de la transpiración. En el caso de la bromhidrosis, para atacarla lo indicado son los antisudorales con antibióticos recetados, perfectamente tolerables por la piel”, apuntaVázquez.

Contra la bromhidrosis son también efectivas las “higienes repetidas con un algodón embebido en soluciones de limpieza recetados, que actúan como detergentes, retirando la secreción sebácea”, continúa la especialista.

Si la transpiración es excesiva, se puede recurrir a tratamientos con crema que contengan bacteriostáticos, sustancia que estabiliza las bacterias para que no penetren durante una semana, más o menos. Si el médico lo considera oportuno, se recetan desodorantes de formulación magistral, con hidróxido de aluminio, para inhibir la secreción sebácea, y bacteriostáticos.

Una solución a más largo plazo son las “inyecciones de toxina botulínica, que bloquean la transpiración. Se aplican donde sea necesario: en axilas, ingles, palma de la mano o planta de pie. Se repiten cada seis meses, y están contraindicadas en portadores de enfermedades neurológicas”, destaca Vázquez.

La alimentación tiene también su incidencia en el olor de la transpiración. “Hay una cierta vinculación entre bromhidrosis y alimentos como el ajo, la cebolla y la coliflor, y también con ciertos antibióticos que combaten infecciones de las vías aéreas superiores y urinarias”, señala Vázquez. “El café, los picantes y los fritos empeoran la hipersecreción”, asegura Marrero. .

Malú Pandolfo
TEMAS DE HOYCristina KirchnerElecciones 2015Elisa CarrióLa muerte de la duquesa de AlbaSuperclásico