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Denuncia en el Parlamento de Francia

Mónaco, en la mira por lavado de dinero

El Mundo

En el diminuto principado hay más de US$ 50.000 millones depositados en 360.000 cuentasSospechan que muchas están vinculadas con la mafia rusa y con los carteles de la droga

 
 

MONTECARLO.- Los vacilantes mástiles de los cientos de lujosos yates aún se mecen en la bahía. Los Rolls-Royce aún ronronean frente al domo de cobre del casino de Montecarlo.

Pero no se trata de los negocios usuales. Informes totalmente negativos -acusan a Mónaco de ser permisivo con el lavado de dinero- han venido llegando rápida y furiosamente en los último tiempos, lo que culminó en octubre pasado con un reporte sorpresivamente duro del Ministerio francés de Finanzas. O Mónaco endereza la situación o Francia lo hará, decía el informe.

Los auditores aseguran que a quienes llegan a Mónaco con grandes sumas de dinero no siempre se les hacen demasiadas preguntas. Un reciente reporte subrayó que una revisión a los archivos de 260 bancos, que en teoría deberían haber contenido documentación identificadora de los depositantes, demostró que un cuarto de ellos estaba vacío.

Muchos han notado que el sistema de vigilancia financiera disminuyó groseramente el número de su personal. Su unidad contra crímenes financieros, por ejemplo, consistía en apenas tres personas, que debían monitorear los 50.000 millones de dólares depositados aquí, y distribuidos en unas 360.000 cuentas.

La familia real respondió rápidamente, y no precisamente con sus usuales negaciones sobre el tema. El príncipe Rainiero III, que a sus 77 años ha reinado en Mónaco por más de 50, no sólo calificó de falsos los cargos, sino que exigió un nuevo acuerdo con Francia que devuelva al principado su completa independencia. Esos informes, argumentó, son un esfuerzo inaceptable y deliberado "para dañar la imagen de Mónaco".

Su hijo, el príncipe Alberto, concuerda. En su oficina en lo alto de la bahía, el delfín del trono, de 42 años, dijo que Mónaco es un lugar "serio", con gente que trabaja duro y con una economía diversificada. El atribuye algunas de las palabras duras de Francia a los políticos, algunos de ellos celosos por el boom económico monegasco.

"Estamos muy decepcionados -dijo el príncipe-. No sólo por el cargo del que fuimos acusados, sino por el modo en que las acusaciones fueron arrojadas al público tan descuidadamente, sin haber mantenido con nosotros ninguna discusión previa."

Un paraíso

Está claro que el principado se siente presionado para limpiar su imagen de paraíso fiscal para los ricos de buen comportamiento. Sin embargo, hay pocos signos de que este feudo esté instando a alguno de sus residentes o de sus cuentas bancarias a retirarse. Sus 7000 ciudadanos tienen trabajo garantizado de por vida, vivienda subsidiada y un beneficio social mucho mejor que el de sus vecinos franceses.

Tras quedar en rojo a mediados de los 90, la compañía controlada por los Grimaldi, que posee la mayoría de los famosos hoteles, restaurantes y casinos del principado -la Sociedad de los Baños de Mar- está comenzando a mostrar beneficios nuevamente: más de 30 millones de dólares en 1999. Y la asociación bancaria de Mónaco asegura que sus miembros han visto un 25% de incremento anual en sus negocios en los últimos años.

"Los bancos de aquí sí hacen dinero -afirmó Joseph Sauzier, delegado permanente de la Asociación Bancaria Monegasca-. Si pierden dinero, es porque deben de estar realmente mal administrados."

Sauzier agregó que se ha hecho mucho en los últimos años para incrementar la vigilancia. "Esta no es una república bananera -señaló-. No somos perfectos, por supuesto, pero tenemos leyes, reglas y todo eso."

Mónaco es uno de los Estados más rigurosamente vigilados por la policía, con 400 agentes para apenas 32.000 residentes. Hay cámaras de video por todas partes, en los semáforos y en los callejones. Cualquiera puede comprarse una propiedad aquí; un departamento de un ambiente de 160 metros cuadrados con una ínfima vista al océano cuesta unos 800.000 dólares. Pero obtener un permiso de residencia requiere exhaustivas y frecuentemente inacabables revisiones de la policía.

Mónaco ha cambiado dramáticamente bajo el mando de Rainiero. El que alguna vez fue un pequeño y somnoliento nicho a lo largo de la costa del Mediterráneo, ha utilizado cada centímetro de su territorio, amontonando altos edificios y aprovechando terreno ganado al agua para establecer un complejo industrial. Pero en junio último, un informe de dos miembros socialistas del Parlamento francés denunció que allí abundan las actividades ilegales.

Y detalló que el principado había creado un sistema que permite el florecimiento del lavado de dinero. Y que tanto la industria bancaria como las actividades relacionadas con el juego son poco controladas.

"Mónaco ha basado su desarrollo en la idea de que todo el dinero huele igual -estableció Arnaud Montebourg, uno de los parlamentarios autores del informe-. Prostitución, drogas, corrupción; todo ese dinero termina allí. Cada dictador africano tiene una cuenta allí. La mafia rusa tiene su dinero allí."

En julio, la Fuerza de Tareas de Acción Financiera creada por el grupo de los siete países más industrializados (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania, Japón y Canadá) basada en París, puso a Mónaco en su "lista gris" de países lavadores de dinero.

El mes último, el Ministerio de Finanzas y Justicia francés completó los informes sobre Mónaco y concluyó que "hay grandes discrepancias entre la ley bancaria y la realidad". .

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