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El hombre que inventó el mouse

Tecnología

Douglas Engelbart creó el dispositivo que cambió la historia de la PC

Por   | LA NACION

Douglas Engelbart inventó el mouse. Ideó el que probablemente sea uno de los dispositivos más influyentes en la popularización de la computación personal: hoy lo usan cientos de millones de personas en todo el mundo.

Su labor fue crucial para que usar una computadora fuera un poco más fácil. No se quedó ahí: también fue el primero en desarrollar un sistema operativo con múltiples ventanas de tamaño variable, que soportara teleconferencias con la imagen en una ventana, el hipertexto y la hipermedia (un texto con enlaces a archivos de audio o video), el e-mail multimedia y los paneles de ayuda que varían su contenido según el contexto. Piense cuántas de esas cosas se usan hoy en las computadoras.

Se podría suponer que Engelbart estaba en Apple cuando diseñó todo esto, y que lo hizo a principios de los años 80. Después de todo, las Apple, en 1984, fueron las primeras computadoras populares en ofrecer un mouse para controlar un sistema operativo con una interfaz gráfica basada en ventanas. Pero no: estas herramientas crecieron entre 1964 y 1968.

Con esos laureles, Engelbart debería haber tenido fama, dinero y reconocimiento instantáneos. Tuvo su hora y media de fama el 9 de diciembre de 1968, cuando mostró estos inventos a 1000 extasiados expertos en computación en una convención en San Francisco, en la que se mostró por primera vez al público el mouse, el uso de enlaces virtuales entre archivos de todo tipo y la videoconferencia soportada por un sistema operativo, el procesamiento de texto, etcétera. Está considerada la madre de todas las demos , y varios pioneros de la informática la reconocen como un hito fundamental en sus vidas. Los interesados pueden ver la excelente demo original en sloan.stanford.edu/mousesite/1968Demo.html

Dinero no ganó demasiado: la patente del mouse (ver recuadro) quedó en el Stanford Research Institute donde trabajaba, que más tarde la licenció a Apple por US$ 40.000 y le envió un cheque por US$ 10.000 a Engelbart. La patente ya expiró.

El reconocimiento le llegó sólo en los últimos años, con la difusión de la Web, después de que su creador, Tim Berners-Lee, hablara del trabajo de Engelbart como un antecedente directo. En 1997 y 2000 recibió premios por su trayectoria, incluyendo la Medalla Nacional de Tecnología de los Estados Unidos.

Engelbart tiene 77 años, pero sigue trabajando. El suplemento Mi PC lo entrevistó por teléfono en su oficina en San Francisco, donde continúa desarrollando la misma idea que se le ocurrió en 1950.

Un mundo complejo

"Yo tenía 25 años y acababa de proponerme a la chica que luego sería mi esposa (Ballard, fallecida hace 5 años, con la que tuvo 4 hijos y 9 nietos). Era un lunes, estaba contento, y mientras iba a trabajar empecé a preguntarme cómo sería mi vida a partir de ahí -recuerda-. Me di cuenta de que no tenía objetivos profesionales; veía mi vida como un pasillo por el que iría avanzando, todo muy lindo y bien iluminado... pero sin interés. Empecé a pensar en cómo podía ayudar a la humanidad, qué podía hacer con mi oficio de ingeniero electrónico. Estuve meses dándole vueltas al asunto, pensando cuál podía ser mi cruzada. Era un poco idealista; era un chico de campo, todavía impresionado por la muerte de mi padre durante la Gran Depresión.

"Comprendí que cualquier cosa que quisiera hacer a gran escala era sumamente complicada, muy compleja, había que pensar en cómo organizar las cosas, cómo evitar que provocaran un desastre.

"Ahí supe que el verdadero problema estaba en que la sociedad es muy compleja, y cada vez es más y más complicada. Y la capacidad colectiva de la gente para hacerle frente a esta realidad cada vez más compleja no crece, hasta el punto que puede llegar un momento en que nos supere completamente, que las instituciones que tenemos no puedan afrontar los cambios con la velocidad y la capacidad necesarias.

"Lo que necesitamos es generar herramientas que mejoren esas instituciones y que a su vez puedan crear herramientas más efectivas. Lo que quería (y lo que sigo buscando) es superar el coeficiente intelectual colectivo, hacernos más capaces."

A Engelbart se le ocurrió que una computadora podía ayudar. Por ese entonces no había equipos personales; cada máquina ocupaba un cuarto entero y eran carísimas, por lo que sólo estaban en empresas grandes e instituciones importantes.

Pero pensó en los radares, que había manejado durante la Segunda Guerra Mundial, y en cómo un operario podría sentarse frente a un tubo de rayos catódicos y operar una terminal (una computadora muy simple conectada con un servidor central) o -más alocado todavía- cada uno tendría su máquina personal. Esto permitiría a la gente trabajar mejor y más rápido. Y, más importante, la tecnología en general y estos equipos en particular parecían tener una gran ductilidad para ser aplicadas a la resolución de problemas diversos.

Después de doctorarse como ingeniero electrónico entró a trabajar en 1957 al Stanford Research Institute, donde comenzó a desarrollar sus ideas, que plasmó en un trabajo de 1962, llamado Aumentando el intelecto humano ( Augmenting Human Intellect ).

"Era una buena época -dice Engelbart-. Estaba casi todo el día metido ahí. Pero vivía a un par de kilómetros del instituto, iba a trabajar en una bicicleta, era divertido."

El dinero para investigación llegaba por vía de ARPA, la agencia del Departamento de Defensa para la que se creó Arpanet, la precursora de Internet (de hecho, la computadora que usaba Engelbart fue el segundo nodo de la Red). En 1963 se creó dentro del instituto el Augmentation Research Center, dirigido por Engelbart, financiado en parte por la fuerza aérea.Desde entonces, y hasta 1967, desarrolló el mouse (ver recuadro arriba) y NLS (oN-Line System), una computadora en la que aplicaron todas las ideas que se les ocurrían, como la videoconferencia, el uso de hipervínculos, contenidos multimedia, uso compartido de documentos (para escribir un texto en una reunión, por ejemplo), la interfaz de ventanas y demás.

Usaban esas herramientas para intentar generar mejores recursos y métodos para crear dispositivos más efectivos, en una suerte de espiral positiva. "Buscábamos organización, método. Teníamos reuniones periódicas para ver en qué andábamos, y usábamos las mismas herramientas que estábamos desarrollando. Para mí era esencial, porque soy muy poco organizado -dice, y hace una pausa-. A veces me pregunto qué habría pasado si yo fuera un tipo organizado."

Para ese entonces uno de sus admiradores, Ted Nelson, había acuñado el término hipertexto , refiriéndose a la escritura no secuencial en una computadora, y se estaba construyendo la Arpanet sobre la base de la transmisión de paquetes de datos de la mano de Vinton Cerf y Bob Kahn. Pero parecían ser los únicos con un pensamiento cercano al de Engelbart.

"Muchos de los que trabajaban conmigo eran estudiantes, que volvían horrorizados de sus clases porque sus profesores se reían de mí -recuerda Engelbart-. A nadie le gustaba mi manera de ver las cosas. Aun después de la demostración de lo que el NLS podía hacer, en 1968, y que se convirtiera en ese año en el segundo nodo de Arpanet, la mayoría de mis colegas en Stanford me consideraba un loco."

Se fue quedando sin financiación: los fondos se iban a proyectos de inteligencia artificial y automatización de la oficina. "Nos dejaron afuera los comerciantes y su gente de marketing, que sostenía que sus métodos eran más simples y fáciles de usar", admite. El fin de la década no fue feliz: en 1976 se quemó su casa, y para 1977 el laboratorio ya no tenían fondos, si bien recibía algunas ganancias por dar servicio técnico a la Arpanet. La mayoría de sus investigadores se fue al Palo Alto Research Center (PARC) de Xerox, donde se desarrollaba la Alto, una computadora comercial basada en sus ideas, con mouse e interfaz gráfica, entre otras cosas.

Por allí pasó de visita Steve Jobs en 1979, que quedó maravillado con la máquina y decidió que eso del ratón y las ventanas era una buena idea para sus Macintosh. "Uno tiene que agradecerle haber difundido el mouse -dice Bill English (ver recuadro)-, pero nos hizo un daño del que todavía intentamos salir: usó el mouse con un solo botón."

En 1978 el Stanford Research Institute vendió el NLS a una empresa llamada Tymshare, y los científicos que quedaban trabajando allí se fueron a la nueva compañía, junto con Engelbart. Para entonces, el NLS se llamaba Augment; Engelbart todavía lo usa en la PC de su oficina. "En esa época no me dejaban atender a los clientes.

Me decían: Vos les hablás de todo lo que se podría hacer con las computadoras, y entonces quieren que gastemos dinero en innovar, y no es como hacemos los negocios acá ", recuerda, entre risas, Engelbart.

En 1984, McDonnell Douglas compró Tymshare, donde Engelbart trabajó hasta 1989 mientras luchaba contra un linfoma. Ese año cerraron su laboratorio por considerarlo improductivo. Entonces creó el Bootstrap Institute ( www.bootstrap.org ), una extensión natural de las ideas que nacieron a mediados del siglo pasado, con el apoyo de empresas como Sun, IBM, Fuji y el fabricante de mouse Logitech, que le presta parte de sus oficinas, en San Francisco.

Existe una frase en inglés, to lift oneself by one´s own bootstraps (levantarse a uno mismo de las lengüetas de sus botas), que se usa para significar un esfuerzo de superación propio, interno. Engelbart sigue buscando eso: generar conceptos y herramientas para mejorar el coeficiente intelectual colectivo y permitir que la sociedad afronte con más éxito los problemas que le surgen. Es un trabajo eminentemente colaborativo; por eso apoya el movimiento Open Source (código abierto).

"¿Por qué no nos estamos desarrollando más rápido? -pregunta-. Porque la mayor parte de las herramientas están en manos de comerciantes. Y su motivación es el dinero, no el avance de la sociedad o el desarrollo intelectual de la gente.

"Para tener mejores herramientas necesitamos sistemas más sofisticados, basados en un conocimiento flexible, disponible para todos, que pueda evolucionar según lo requieran los usuarios y los programadores. Eso es lo que ofrece un movimiento como el de Open Source."

En su instituto, Engelbart da cabida al Open Hyperdocument System, un proyecto de código abierto para generar herramientas de manejo colectivo de información, y el HyperScope, un browser especial para ver estos datos enlazados desde puntos de vista diferentes a los que ofrece un navegador tradicional.

"Es un poco más que lo que se puede tener hoy con la Web. Cuando apareció en 1991 yo la recibí con mucho agrado. Pero me di cuenta que la gente se quedó ahí, que no sigue avanzando. Los links así como están son útiles; hay más, tenemos que seguir investigando otras formas de ver la información, explorar todas las alternativas. Creo que todavía hay mucho por ganar."

Engelbart ofrece conferencias y consultoría a empresas y organizaciones sobre el tema, pero no siempre con el mejor éxito. "Todos creen que porque ahora tengo algo de reconocimiento y algunos premios me va mejor. Pero la realidad es que mucha gente me escucha con la misma cara con que lo hacían hace 25 años. Es un cuarto de siglo de una lucha bastante pesada -admite-. Y no me preocupa que la gente me identifique en principio como el inventor del mouse, siempre y cuando no crean que fue lo más importante que hice. Es como si yo hubiera armado el primer auto y ellos se fijaran en el limpiaparabrisas. Hay otras cosas, para mí es más importante pensar que ayudé a que la gente pueda hacer más cosas, que tenga más herramientas para expresarse y conectarse con el mundo."

El nacimiento del primer ratón

En 1964, la NASA le pidió a Engelbart y su equipo que testeara todos los métodos y herramientas que podían usar los operarios para interactuar con sus computadoras. Hasta entonces, el dispositivo más popular era el puntero usado por los operadores de radar para marcar cosas en la pantalla.

Engelbart recordó un boceto que había dibujado en 1961, aburrido, durante una conferencia sobre gráficos de computadora y cómo manejarlos. Se le había ocurrido un dispositivo que permitiera mover los gráficos en la pantalla, y que fuera cómodo. Se había inspirado en una herramienta ya existente, un brazo mecánico para medir superficies, había hecho algunos dibujos, y se había olvidado del asunto hasta 1964, cuando llegó el pedido de la NASA.

Le pasó su idea a uno de sus ingenieros, Bill English, que construyó el primer mouse. "Tuvimos que hacer todas las piezas -recuerda English-. Lo testeamos contra el resto de los dispositivos, incluyendo algunos para mover el cursor con las rodillas o la cabeza, y fue el que mejor anduvo, en términos de rapidez y precisión. Un día nos dimos cuenta que nos referíamos al dispositivo como un ratón , pero nadie recuerda quién le puso el nombre.

En diálogo telefónico con LA NACION, explica que "trabajar con Engelbart era fascinante, por las ideas que tenía, pero era complicado: uno iba con una herramienta buenisíma y él decía sí, está bien, pero le falta tal cosa... "

English se fue en 1971 al PARC de Xerox, donde siguió desarrollando el mouse. "La gente más vieja de Xerox no nos quería ni ver -dice-. Les ofrecimos un mouse para un procesador de texto que estaban armando, y nos dijeron que no servía para nada." .

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