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La carrera presidencial: la estrategia electoral del matrimonio santacruceño

La mujer que le hace sombra a Kirchner

Política

Es nada menos que su esposa, Cristina Fernández, que en las encuestas tiene buena imagen y alta aceptación

Para su campaña, Néstor Kirchner tiene a una mujer que suena ideal. Cristina Fernández de Kirchner es senadora, popular en Santa Cruz, conocida en el nivel nacional, tiene buena imagen en las encuestas y quiere ayudarlo a llegar a la Casa Rosada. Pero, salvo muy raras excepciones, no aparecen juntos en público.

Las producciones de programas de televisión se han cansado de intentarlo y siempre obtienen la misma respuesta: el gobernador y la senadora sólo aparecen por separado.

"Hace años que nos lo vienen pidiendo, pero nosotros no trabajamos de marido y mujer. No queremos aparecer como muñecos de torta", dijo la senadora durante una entrevista que concedió para hablar de su papel en la campaña de Kirchner.

En la vida privada, sin embargo, llevan más 27 de años de casados, haciendo todo juntos: se recibieron casi en simultáneo de abogados en La Plata, donde militaban en la misma agrupación peronista; se mudaron a Río Gallegos en 1976, abrieron un estudio, tuvieron dos hijos y a mediados de los ochenta dejaron la profesión para dedicarse a la política.

"Casi nadie lo sabe, pero yo fui gobernadora antes que Néstor, hasta revisté tropas", reveló con una sonrisa. El fue el primero en ganar una elección importante. En 1987 llegó a la intendencia de Río Gallegos. Dos años más tarde ella fue elegida diputada provincial. Ocupó la vicepresidencia de la Legislatura, y cuando el gobernador Ricardo Del Val fue destituido, quedó a cargo del Ejecutivo en forma interina toda vez que el vicegobernador salió de Santa Cruz.

En 1991, Néstor Kirchner ganó la gobernación, y gracias a una reforma de la Constitución provincial que impulsó para habilitar la reelección indefinida nunca más dejó ese cargo. Desde entonces, Cristina Fernández de Kirchner es la figura más recurrente de las listas del PJ en Santa Cruz. En 1993 fue candidata a diputada nacional y ganó, pero renunció enseguida para encabezar la lista de diputados provinciales. En 1995, la Legislatura la eligió senadora, y también renunció, dos años más tarde, para ocupar el primer lugar en la lista de diputados nacionales. En 2001 obtuvo 62 por ciento de los votos como candidata a senadora.

"Nunca me fijé si un cargo es en teoría más importante que otro. Dejé una banca nacional para ser diputada provincial, y luego el Senado para ir a Diputados porque nuestra corriente necesitaba un triunfo contundente", afirmó. También fue candidata a convencional constituyente, en 1994, pero en ese caso le "cedió" el primer lugar al gobernador. Resultado: "Esa vez sacamos un poco menos, sacamos 50 y pico...", recordó.

Los números pueden resultar un tema delicado para la pareja, sobre todo desde que ella aparece en las encuestas de intención de voto para la gobernación en Santa Cruz con un punto más que Néstor Kirchner. "El lo sabe, y le da bronca, pero yo creo que eso es así porque ya lo ven como ido de la provincia, como un dirigente que ganó estatura nacional", suavizó.

Hace algunos meses, cuando Kirchner se lanzó a la presidencia, ella le preguntó si estaba loco (según contó el gobernador). Al principio, él se lo planteó como un objetivo de mediano plazo: una campaña sólo para hacer conocido su nombre en todo el país, pensando en realidad en jugar fuerte en 2007. Pero encontró un panorama tan despejado en la oferta electoral que ahora se ilusiona con tiempos más cortos.

Para ayudarlo, la senadora recorre el país por su cuenta. La versión oficial indica que de ese modo multiplican los esfuerzos. Pero tres dirigentes que trabajan en la campaña "Kirchner Presidente" contaron a LA NACION que a veces los separan para que ella no lo tape.

"En la provincia, todo el mundo sabe que el gobernador es él. Nadie piensa que yo me meto. Yo jamás sería funcionaria de su gobierno ni me van a ver firmando un acta de su juramento", dijo. Con esa frase marcó diferencias con Olga Riutort (la mujer de José Manuel de la Sota, que fue secretaria general de la gobernación de su marido en Córdoba) y también con Hilda "Chiche" de Duhalde (que firmó junto a su marido, y se sienta a su lado en las reuniones de gabinete).

En Santa Cruz tienen roles diferenciados (el protocolo tiene prohibido aludir a la senadora como la "primera dama" porque eso le pone "los pelos de punta"). Pero algunos integrantes de la campaña del gobernador creen que en el nivel nacional, donde el funcionamiento de la pareja no es conocido, deben cuidarse para que ella no aparezca como la figura dominante.

En definitiva, por estrategia o por convicción (o por ambas cosas), la senadora no aparece en afiches con el candidato y no sube a los palcos de sus actos. Pero no deja de llamar la atención. Adolfo Rodríguez Saá la mencionó como una de sus posibles compañeras de fórmula, con una estrategia que para los seguidores de Kirchner es doblemente perversa: pretende bajar la cotización del gobernador de Santa Cruz (al darle un segundo lugar) y, al mismo tiempo, lo elimina como candidato (porque le ofrece el lugar a la senadora y no a él).

"Sólo podría acompañar a quien creo que es el mejor, y no lo haría jamás porque creo que el mejor candidato es Néstor", respondió.

¿Y no le gustaría a ella ser candidata a la presidencia? "El quiere ser presidente, y yo no... por ahora no... Por su experiencia de gestión, él es el más apropiado." .

Por María O ´Donnell De la Redacción de LA NACION
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