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Fue una figura legendaria

El pez volador: murió Yustrich, símbolo de otra época

Deportiva

Fue arquero de Boca, en donde brilló y salió campeón en 1934 y 1935, Gimnasia y Esgrima y Lanús; sus atajadas marcaron un tiempo dorado del fútbol argentino; tenía 93 años

Juan Elías Yustrich, ex arquero de Boca que marcó una época dorada, conocido como El pez volador, de 93 años, falleció ayer, en el Hospital Británico, víctima de una isquemia cerebral. Sus restos son velados en Tacuarí 470 y serán inhumados hoy, a las 11, en el cementerio de la Chacarita.

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Pertenece al privilegiado círculo de los maestros del arco. Impuso un estilo inconfundible, en el que los vuelos de palo a palo fueron el sello distintivo. Yustrich, un ejemplo como deportista, que siempre prefirió la ética a un éxito deportivo circunstancial, actuó en Boca, en donde se consagró campeón en 1934 y 1935, en Gimnasia y Esgrima La Plata y finalizó su carrera en Lanús.

Nació en Rosario, en una familia de clase media, de origen yugoslavo (en realidad, su apellido original fue Justric), y desde pequeño se interesó por el fútbol. Comenzó como un clásico N° 9, pero enseguida se deslumbró por los guantes en el club Provincial de Rosario. Boca se interesó por sus desempeños y realizó un amistoso ante Independiente para medir sus condiciones. No tuvo una buena actuación, pero lo contrataron, confiados en su personalidad ganadora.

En Boca actuó de 1932 a 1937. Se consagró en el 34 y 35, con dos equipos de lujo, que tenían una delantera formidable, en la que se destacó Francisco Varallo, y una defensa eficaz, con Yustrich como bandera, y los aportes de dos zagueros brasileños muy recordados de los años 30: Moisés y Bibí, que sobresalieron más por el coraje que por la técnica.

Un periodista del diario Crítica, sorprendido por los vuelos reiterados de Yustrich, lo apodó El pez volador, una marca que lo acompañó siempre.

Los duelos con dos grandes, Bernabé Ferreyra y Arsenio Erico, fueron sus mejores recuerdos. Pero la gloriosa época xeneize ya había quedado atrás. Algunos cuestionamientos internos y una disputa con el tesorero, de apellido Salezzi, determinaron el alejamiento de Boca, que sorprendió a muchos. Más aún: por algunas cuestiones extradeportivas Yustrich hasta pensó en abandonar el fútbol. Pero lo contrató Gimnasia, que cerca estaba del descenso y con sus vuelos de aquí para allá no sólo evitó la pérdida de la categoría, sino que permitió que el conjunto platense finalizara en los primeros lugares entre 1938 y 1939. Dos años más tarde, en Lanús, terminó su carrera y jugó varios partidos en el seleccionado nacional.

Casado con Isela Santamaría, padre de Isela y abuelo de Patricio, trabajó en un frigorífico y como jefe de preceptores en un ENET de Barracas. Iba, de tanto en tanto, a la Bombonera, pero prefería el fútbol romántico de otros tiempos. No le gustaba Maradona. “Esta gente nunca vio a Sastre ni a Moreno”, solía decir Yustrich, que a fuerza de atajadas inolvidables dejó su huella en el fútbol doméstico. .

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