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Histórico giro de Brasil a la izquierda: ganó Lula

Logró el 61,4% de los votos, el mayor respaldo electoral jamás reunido en ese país

Lunes 28 de octubre de 2002

SAN PABLO.- En un clima de fiesta y en su cuarto intento, el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores, se convirtió ayer en el próximo presidente de Brasil. Lula conquistó el voto del 61,4% del electorado, lo que significa que obtuvo 52 millones de sufragios. Se convirtió en el presidente más votado de la historia de Brasil y el segundo en la historia de las democracias occidentales.

En su primera declaración pública como presidente electo, antes de partir para la Avenida Paulista, donde lo esperaban a la medianoche más de 100.000 personas para festejar, Lula expresó con contundencia: "Esperamos que el mercado se comporte con el respeto con que nosotros nos comportamos con él". Cuando un periodista de la poderosa TV Globo le advirtió, en vivo, que el mercado "vota todos los días", Lula, un ex sindicalista, retrucó: "El mercado también tiene que entender que los brasileños necesitan comer tres veces por día y que hay mucha gente pasando hambre".

José Serra, el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño, que representaba al oficialismo, obtuvo el 38,6% de los votos, que representa 32 millones de sufragios.

Foto: LA NACION

Desde el hotel paulista al cual se trasladó agradeció “a los millones y millones de hombres y mujeres que me votaron, y a los millones que votaron a mi adversario”, y resaltó que “Brasil está cambiando en paz. La esperanza venció al miedo, y Brasil votó sin miedo de ser feliz”.

Al votar, durante la mañana, Lula lamentó que su madre no estuviera viva para verlo elegido presidente. “Lamento haber llegado aquí 22 años después de su muerte, pero al menos llegué”, dijo, con los ojos llenos de lágrimas. Y manifestó que a partir de su victoria “Brasil va a vivir un nuevo tiempo, si Dios lo permite”.

Hoy el presidente electo hará una declaración oficial en la que anunciará el nacimiento de un nuevo modelo de desarrollo económico y se comprometerá, al mismo tiempo, a respetar los compromisos asumidos por Brasil con sus acreedores.

La victoria es histórica en muchos aspectos: es la primera vez que un dirigente de izquierda asume la presidencia de Brasil; es también la primera vez que llega al cargo un obrero sin título universitario, y también la primera vez que conquista la presidencia un ciudadano oriundo del Estado nordesteño de Pernambuco.

El PT llega al poder consolidado como una fuerza de centroizquierda, clasificable –al menos en teoría– como un partido socialdemócrata y desarrollista, con pizcas de nacionalismo.

Lula conquistó a los electores declarándose “más maduro” que en anteriores disputas, pasando por la campaña con un aire conciliador y expresando la necesidad de un “pacto nacional”. Y tras dejar de lado todas las consignas rupturistas e ideológicas, guiado por una estrategia de marketing emocional, asumió el mote de “Lula light”.

Lula obtuvo el triunfo en el día de su 57° cumpleaños, años después de fundar el Partido de los Trabajadores cuando aún era un dirigente sindical metalúrgico. Conquista el mayor cargo electivo de Brasil en su cuarto intento consecutivo, después de haber sido derrotado por Fernando Collor de Mello en 1989 y por Fernando Henrique Cardoso en 1994 y 1998.

El Partido de los Trabajadores se convierte así en gobierno tras rodearse de una amplia alianza, que comienza con el vicepresidente de la fórmula, José Alencar, empresario del ramo textil y dirigente de la fuerza de derecha Partido Liberal. Se sumaron otros empresarios, todos los sindicatos y casi todas las fuerzas políticas, desde la izquierda hasta parte de la dirigencia de los partidos de centro y derecha.

Negociación constante

El PT venció ayer en el ballottage en algunos Estados menores, pero fue derrotado en los mayores colegios electorales en juego, como el Estado de San Pablo y el de Rio Grande do Sul, donde gobernaba. La fuerza continúa siendo una minoría cuando se observa el poder en los Estados, lo que obligará a Lula a negociar constantemente.

Un fuerte sentimiento de cambio invadió a Brasil en esta elección debido al bajo crecimiento económico que vive el país, que produjo un aumento del desempleo (12 millones de personas no tienen trabajo en Brasil) y de la violencia, las dos mayores preocupaciones de los brasileños en la actualidad.

Con su votación, Lula se convirtió en el segundo presidente más votado de la historia de las democracias occidentales, después de Ronald Reagan, ex presidente de los Estados Unidos. En la historia de Brasil, el segundo lugar pasó a ocuparlo Cardoso, que obtuvo casi 36 millones de votos en la primera vuelta, en 1998.

El PT se prepara para ir seleccionando los nombres de los 5000 a 10.000 nuevos funcionarios que ocuparán cargos en la administración federal, concentrada en Brasilia. Esa es también la mayor rotación de cargos políticos en una democracia.

Esos cargos comenzarán a ser ocupados el 1° de enero, día de la asunción oficial del presidente electo. Pero mañana, según informaron los dirigentes del nuevo gobierno, Lula comenzará a anunciar su equipo de transición. Serán 51 personas, que se sumergirán en las entrañas de la administración actual, para preparar las futuras acciones de gobierno. José Dirceu, el presidente del PT y hombre fuerte en el nuevo gobierno, coordinará ese equipo.

Anoche, cuando los números eran irreversibles, Serra llamó por teléfono a Lula y le deseó “un buen gobierno, por el país”.

Hoy Lula ofrecerá una conferencia de prensa y reservará el día para recibir llamadas de mandatarios del mundo –entre ellos George W. Bush–. Ayer, funcionarios del PT confirmaron que el primer viaje del presidente electo será a la Argentina, para mostrar “solidaridad al pueblo argentino y mostrar la importancia que se le asignará al Mercosur”.

El PT inicia también, a toda velocidad, las negociaciones para conformar una base de aliados en el Congreso. Esto será vital para asegurar la gobernabilidad y la aprobación de los proyectos que el PT pretende convertir en ley, ya que hoy los vencedores tienen 196 diputados aliados en la Cámara.

Por Luis Esnal Corresponsal en Brasil

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