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Proyectos: en 2001 retomará de lleno la actividad artística

María Vaner, directora de cine

Espectáculos

Hace poco terminó el guión de "300 millones", basado en la obra de Roberto Arlt, con el que debutará detrás de la cámara.

Durante la década del 60, ésa en la que surgieron prestigiosos cineastas argentinos, paralelamente un grupo de actrices iniciaba sus trayectorias, a la par que nuestra pantalla comenzaba a ofrecer una temática y una estética que, lejos de lo popular y de lo épico, se insertaba en lo más valioso que, en materia fílmica, llegaba de Europa.

De entre esas figuras femeninas se destacó rápidamente el nombre de María Vaner. Hija de Pedro Aleandro y de María Luisa Robledo y hermana de Norma Aleandro, esa muchacha de rostro entre pícaro y sensual que había nacido para el arte comenzó como escenógrafa y vestuarista en la compañía de sus padres. Paralelamente estudió arte escénico con Hedy Crilla, y en su asociación artística y afectiva con Leonardo Favio se convirtió en la heroína de los más importantes films de aquella época.

Muchos son los tramos de ese largo camino que comenzó en 1958 con "El secuestrador", producción dirigida por Leopoldo Torre Nilson, y que llega hasta hoy. En esa senda, ella se encarga de recordarlo durante un diálogo con La Nación : "Tuve muchos éxitos y varios momentos muy dramáticos... Hubo persecuciones políticas, exilio en España, hijos que criar y mantener y tramos oscuros... Pero ahora estoy renaciendo felizmente gracias al cine y al teatro, mis amores entrañables".

La actriz no puede ocultar su entusiasmo que parte de su voz vigorosa, de su mirada profunda y de su risa contagiosa. Puntualiza "el hermoso esfuerzo que estamos haciendo en un centro de arte que ya funciona en Bolívar 920, donde dictamos clases de teatro, de artes plásticas, de técnicas corporales, de interpretación de textos y de manejo de títeres... Con Jorge López, que es director del Centro Cultural Municipal de Adrogué, vamos a inaugurar este espacio en marzo del próximo año con el espectáculo "Encuentro en la plaza", que ya ofrecí durante una reciente gira". María Vaner renace al hablar de sus realizaciones que no quedan sólo en ese ámbito de San Telmo, sino que se extenderán al cine. "Hace algunos meses -dice- finalicé el guión de "300 millones", basado en la obra de Roberto Arlt, y con él me propongo retornar a la pantalla, pero como directora... Es una faceta artística que siempre quise cultivar, y creo que éste es el mejor momento de mi vida para hacerlo."

Ella no teme hablar de sus depresiones ni de sus enfermedades "que durante años me alejaron del mundo del arte -explica con total naturalidad-, ya que lo importante no es lo malo que me pasó, sino lo bueno por lo que estoy transitando, gozando y planificando".

Apunta que hubo muchos elementos que le permitieron renacer "casi de mis cenizas... Y todo ello lo hallé a través del arte, como pintora, ceramista, escenógrafa, escritora, cantante y guionista".

-¿Qué director de cine te dio el primer empujón para tu carrera?

-Sin duda, Daniel Tinayre. El me rescató de mi labor como mujer de teatro que nunca había dado la cara en un escenario, ya que me contentaba con crear vestuarios y escenografías, y me puso en la pantalla.

-Por aquellos años 60 se te consideraba la musa inspiradora de David José Kohon o de Rodolfo Khun, ¿de qué manera reaccionaste frente a esa responsabilidad?

-Esos directores sabían perfectamente lo que querían y lo que hacían. Yo me asombraba simplemente por sus convocatorias, y nunca lo sentí como una responsabilidad sino como una muestra de cariño y de fe hacia mí... Protagonizar, por ejemplo, "Prisioneros de una noche", "Tres veces Ana" o "Los jóvenes viejos" fueron algunas de las cosas más conmovedoras que me ocurrieron en la vida, porque sabíamos que estábamos haciendo un cine argentino distinto, visceral y auténtico.

Pasado y presente

María Vaner no debe hacer mucho esfuerzo para volver a su ayer. "Siempre tuve una relación romántica con todos mis directores -dice la actriz-, romántica en el sentido de que los sentí junto a mí, y de esos romances nacieron las películas que hicimos juntos y que me permitieron obtener premios y, sobre todo, el respeto del público que, aún hoy, no me olvida."

Tampoco la actriz deja de lado los negros momentos de su prohibición para actuar en la Argentina a los que se acerca con emocionadas palabras: "Por aquellos años éramos un grupo de jóvenes contestatarios que teníamos sueños de libertad. ¿Cómo no estar contra las desapariciones, la tortura y el terror? Pero estas actitudes nos costaron muy caras... En 1978 tuve que exiliarme en España, que es mi país de nacimiento... Allí hice de todo, desde vender baratijas hasta perfeccionarme en la escultura".

-¿Cómo fue tu regreso a la Argentina?

-Se produjo en 1981, cuando mi hijo debía hacer el servicio militar... y fue enviado a participar de la Guerra de las Malvinas... Yo, mientras tanto, trataba de reinsertarme en mi actividad artística y, de este modo, pude lograr volver al teatro y a la televisión.

La vida tuvo siempre para María Vaner su lado bueno y su lado malo. "Pero todo eso ya pasó -exclama casi exultante-, porque el presente y el futuro me permiten volver a sonreír, a creer en mí y en quienes me rodean. Estoy renaciendo..., ésa es la verdad y la digo con el cariño que me brindan los amigos, los críticos y el público. Estar otra vez en un escenario y en la pantalla grande supone retornar a un pasado que me dio popularidad y éxitos. Lo demás, lo dramático, lo borro con lo que se me da en el ahora."

Las dos horas de diálogo durante la entrevista con María Vaner se colmaron de nostalgia y alegría. Ella, no hay duda, es una mujer que vuelve a creer en sí misma y en los demás. "Repito -finaliza- que no temo hablar de mi pasado, de mis fracasos ni de mis momentos más terribles. No temo hablar de Leonardo Favio, de quien aprendí mucho de su capacidad como actor y director, no dejo de lado toda mi lucha por salir a flote, por quererme nuevamente... Pero lo importante es lo que tengo entre manos, ese espacio de San Telmo dedicado a la docencia y a las disciplinas del arte, y el guión de "300 millones", que ya sueño con verlo reflejado en la pantalla. .

Adolfo C. Martínez
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