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Una clase de actuación

Martes 05 de noviembre de 2002
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LA NACION

"Día del aniversario" , primer capítulo de "Infieles", serie dramática de programas unitarios sobre idea original y producción general de Enrique Estevanez. Libro: Ricardo Rodríguez. Dirección de fotografía: Pablo Derecho. Producción ejecutiva: Mónica Faccenini. Dirección: Pablo Fischerman. Con Mercedes Morán, Gabriel Goity, Silvia Bayle, Ernesto Larrese y elenco. Por Telefé, los domingos, a las 22. Nuestra opinión: muy bueno

Lo primero que hay que decir en favor de "Infieles" es que eligió situarse fuera de la mayoría de las modas impuestas en las ficciones televisivas de hoy. En el flamante ciclo de Telefé no aparecen ni los mohines de las estrellitas juveniles del momento ni las miradas sobre la marginalidad que se han hecho costumbre cada vez que se incursiona en el terreno del policial.

La mirada de "Infieles" es más reposada y sólo admite una conexión directa con nuestra realidad más inmediata a partir del hecho circunstancial -una toma de rehenes luego del robo en un restaurante- que lleva a Paula (Mercedes Morán) y Omar (Gabriel Goity), los protagonistas, a conocerse y a iniciar el camino de acercamientos que culminará en una pasión consumada a espaldas de sus respectivas -y establecidas- parejas.

El resto de la historia podría ocurrir en cualquier tiempo y cualquier lugar, sobre todo cuando, como aquí, la infidelidad es planteada desde una mirada que pone ante todo el acento sobre cuestiones afectivas y psicológicas.

El primer capítulo de esta serie, además, muestra a las claras que quienes promueven la ficción en nuestra pantalla chica parecen decididos de a poco a sacarse de encima algunos de los clásicos vicios que el género sobrelleva como una carga pesadísima. Aunque no siempre logró su cometido, quedó a la vista la voluntad de "Infieles", que desde su arranque quiso evitar los subrayados y ese exceso de explicaciones que, además de alargar innecesariamente la trama, tiende a considerar que el televidente no puede descubrir por sí mismo todo lo que se le sugiere a partir de la imagen.

Sin excesos

No le faltan al episodio de presentación del ciclo intensos duelos verbales (con sus correspondientes argumentaciones), pero planteados sin excitaciones ni excesos, como si una mano certera detuviera en el momento apropiado lo que de otro modo hubiese caído fácilmente en la desmesura y ayudó a que la trama, a partir de una serie de episodios mínimos cuidadosamente anudados, no descansara tanto en una exterioridad forzada, sino en la riqueza psicológica de la pareja protagónica.

"Infieles" elige un modo de narrar poco frecuentado en las ficciones de TV. Todo el relato encierra, a modo de sucesivos flashbacks, las confesiones de una de las infieles (en este caso Paula) a un buscador anónimo que sale en busca de estas historias con una cámara de video.

Semejante elección narrativa frena cualquier impulso exagerado de curiosidad o voyeurismo que el televidente podría asociar a la presencia de ese ojo indiscreto presto a escudriñar confesiones prohibidas. Cuando Paula reconstruye su historia, casi sin necesidad de preguntas, lo hace con la misma austeridad y las mismas dudas que fue alimentando a lo largo de una relación que rompe años de rutina y abre para ella, ya madura, las perspectivas de un nuevo mundo.

Y también junto a ella, con alguna dosis de suspenso que le añade otro matiz a la trama, también descubrimos cómo su amante, apegado sobre todo a los hijos, se plantea un vuelco en la misma dirección que se trunca a partir de un accidente trágico, circunstancia que al mismo tiempo coloca a Paula, como un giro del destino, junto a la familia de quien fue su objeto de deseo.

Si "Día del aniversario" adquiere el sabor de lo nuevo en torno de un tema que en la superficie fue largamente trajinado en los últimos años es porque se apoya en el trabajo de dos intérpretes magníficos como Morán y Goity, cuyos trabajos deben estar entre lo mejor del año en materia de actuación.

En los rostros -a partir de gestos mínimos de los que asoman infinidad de matices- se mezclan el temor y la curiosidad, el deseo y una incertidumbre que, casi secretamente, encerrará culpas y castigos inevitables.

Habrá que esperar nuevos capítulos de "Infieles" para ver si se exploran escenarios de mayor riesgo o audacia narrativa y formal. "Día del aniversario" apunta en otra dirección, más austera, como si explorara cuidadosamente un terreno que luego otros se animarán a pisar quizá con mayor desprejuicio.

Con estas salvedades, "Infieles" merece ser recibido con la expectativa que es capaz de generar todo aquel que se decide al menos a escapar de los caminos más trillados. Al fin y al cabo, el mínimo respeto a los fundamentos de una buena narración siempre llega mucho más allá que la peregrina idea de forzar conflictos "reales" de supuesta confianza y amplificarlos con cámaras infrarrojas y afán morboso. Sobre todo si, como aquí, cuenta con el sostén de dos actores de alto vuelo.

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