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Utopía y "sintopía"

Por Antonio M. Battro

Domingo 17 de diciembre de 2000

La utopía es un ideal inalcanzable, es un lugar que "está en ninguna parte", un modelo, un proyecto para implementar, un camino para recorrer, una esperanza. Está ligada a la noción de progreso de la humanidad, en particular al progreso de la paz y de la justicia en la sociedad. Pero la noción misma de progreso es compleja y se disgrega en fragmentos cuando queremos aplicarla a otros campos.

No es lo mismo el progreso en las ciencias que en las artes. En un sentido, las pinturas prehistóricas de Altamira son contemporáneas, pero la física de Aristóteles o la medicina de Hipócrates no lo son. Es evidente que estas ciencias han progresado desde la época de los griegos. La educación también ha progresado. Hoy asistimos a una de sus mayores transformaciones desde la época de la imprenta gracias a la informática y las telecomunicaciones, que aceleraron los cambios pedagógicos.

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Debemos revisar nuestros conceptos de educación presencial y a distancia. Para ello propongo un nuevo concepto, el de sintopía, un lugar que "congrega a todos" en un mismo espacio y tiempo, donde se borran las fronteras y las distancias. A diferencia de la utopía, que establece fronteras entre lo existente y lo deseable, entre el presente y el futuro, la sintopía es un lugar de encuentro y actual. Un ejemplo sintópico es la videoconferencia. Con esta tecnología podemos encontrarnos en un mismo espacio virtual, cara a cara, aunque separados por miles de kilómetros. Una videoconferencia se puede convertir en un ámbito placentero, para compartir emociones y conocimientos.

En este encuentro sintópico lo más importante es el diálogo entre los alumnos y el profesor. Nos ofrece la oportunidad de compartir y de preguntar, de criticar y de aclarar. Este ambiente sintópico, propicio al diálogo, se va construyendo a medida que se prolonga la videoconferencia. No sólo es propicio para relacionar al profesor con los alumnos, sino también a docentes o estudiantes entre sí. Al comienzo de la reunión puede haber cierta rigidez, pero con la práctica el lenguaje se adapta al contexto virtual, se crean espontáneamente turnos para hablar, las interrupciones disminuyen y al término del encuentro todos se sienten más próximos. No se trata de una emisión de TV, lo recomendable es un seminario restringido a una docena de participantes, como en un diálogo socrático.

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