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Bergalli: con el genio a flor de trompeta

Martes 31 de diciembre de 2002

Presentación del Bergalli Quinteto , con Gustavo Bergalli en trompeta, Marcelo Mayor en guitarra, Hernán Jacinto en teclados, Alejandro Herrera en contrabajo y bajo eléctrico y Oscar Giunta en batería. Próximos shows: los viernes, a las 21.30, en Notorious, Callao 966. Nuestra opinión: muy bueno.

En Notorious hubo un principio de incendio generado por la combustión del grupo del trompetista Gustavo Bergalli, un músico de dorada madurez con uno de los sound de mejor definición y mucho encanto en el fraseo.

En efecto, el quinteto es de combustión inmediata y dio una clase magistral de hard bop a través de una fuerte presencia de sus individualidades, pero sin olvidar la importancia de los arreglos. Se podría decir que, guiado por la experiencia de Bergalli, el grupo hace una jazz recio, cargado de una fuerza por momentos avasalladora, aunque en otros la música descansa sobre un swing relajado.

El trompetista es un discípulo de Clifford Brown, aunque no exactamente por su sonoridad, que tiene su sello, sino más bien por su modo expresivo en el fraseo y un inteligente sentido de la armonía, al que acompaña con un melodismo sentido y creativo. Alejado de ataques pirotécnicos, mostró una técnica pulida que le permite redondear su mensaje con precisión de relojero. Tiene una sonoridad redonda, "hecha de buen metal", y un equilibrado criterio en el manejo de los silencios y las inflexiones.

Comenzó con "Tráfico porteño", de Bergalli, un tema estilísticamente hard bop, con una sección rítmica pujante en la que Alejandro Herrera, en el contrabajo, y Oscar Giunta, en batería, empujan a los solistas. La trompeta suena diáfana, en tanto las líneas cortas de Jacinto, un joven león que está dejando de ser futuro para ser presente, colabora en el impulso. Marcelo Mayor muestra un estilo más agresivo, en línea con lo que pasa en el escenario. El tema de Bergalli tiene un arreglo años cincuenta, aunque el mensaje es moderno. Frase ágil, sostenida por líneas veloces que, tras una seguidilla de solos, desembocará en la reexposición. Por cierto, nada del otro mundo, pero el buen gusto genera adhesiones inmediatas en un público que le dio la espalda al mal tiempo y llenó la sala de la disquería. La música salvó largamente la noche.

"Blues A", de Mayor, es un tema de cadencia conocida con toques soul. El quinteto ya está asentado, aunque su fuerza por momentos es de difícil manejo. Bergalli dirige con la serenidad que da la experiencia y va distribuyendo con generosidad los espacios. Giunta muestra su estilo a través de lo que llamaríamos "olas de sonido" y un acompañamiento que fluctúa de patrones cuadrados en elhi-hat a esquemas abiertos que lleva desde el platilloride. Quiebra el ritmo con contundentes explosiones lanzadas con el bombo. Todas piezas de arte baterístico.

Hay mucha improvisación, lo que enriquece las composiciones. La variedad de los mensajes tiene, sin embargo, comunes denominadores que hacen que la propuesta tenga una monolítica coherencia. Mientras que Mayor tiene un estilo más clásico, Jacinto muestra frescura en sus ideas y Herrera una amplia gama de recursos rítmicos.

"Dedicación", de Bergalli para Baby López Furst, es un hallazgo armónico-melódico. Un tema de un gran equilibrio con una de las más bellas frases de estos tiempos. Evidentemente, la composición es un punto fuerte en el trompetista, que, sin querer ubicarse en ninguna vanguardia, tiene un eximio manejo de la escritura dentro del jazz moderno y un buen gusto que realza su creatividad.

Un show hecho con amor hacia la música, al punto que, de tanta alegría, el auditorio olvidó la terrible mojadura.

César Pradines

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