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AVENTURA

Emoción y adrenalina en las sierras

Viernes 29 de diciembre de 2000

En la tranquilidad de Sierra de la Ventana, más de doscientos corredores participaron de la Adventure Race, una carrera de cross country y trekking que marcó el fin del circuito del mismo nombre.

Esta competencia despidió el año con una innovadora largada, que se realizó cuando aún no había amanecido. A las 4.35, los aventureros, en equipos de dos integrantes, iniciaron su marcha desde la estancia Cerro de la Cruz, cuyo casco es de 1930, con linternas de cabeza o de mano.

"Nos gustó lo de salir de noche. Estuvo muy divertido", aseguró Leonardo Milani, segundo en la categoría caballeros junto a Germán Roberts.

Luego de la largada nocturna, el amanecer sorprendió a los corredores en el Cerro de la Cruz
Luego de la largada nocturna, el amanecer sorprendió a los corredores en el Cerro de la Cruz. Foto: Club de Corredores

Con el cielo aclarándose poco a poco, los corredores iniciaron su recorrido por caminos de tierra hasta una arboleda, desde donde comenzaron el ascenso al pedregoso cerro de la Cruz, que recibió su nombre por un gran crucifijo ubicado en su punto más alto, donde gran parte de los atletas fueron sorprendidos por la salida del sol.

Desde allí empezó un trayecto por terreno ondulante, con continuas bajadas y subidas, corriendo por los filos de las sierras, por senderos y lomadas. Enseguida iniciaron el retorno por otro camino y volvieron al llano.

Allí se encontraron con paisajes típicos de una estancia: atravesaron un trigal y tras cruzar el río Sauce Grande continuaron por un campo de cebadilla hasta que volvieron a encontrarse con el río. Una vez del otro lado de la orilla, sólo 1500 metros los separaban de la meta.

"Fue una carrera muy explosiva, con un ritmo muy fuerte", comentó Carlos Galosi, que junto a Martín Paredes formaron el equipo Corredor Andino Asics y ganaron la categoría caballeros, al recorrer los 25 kilómetros en 2h6m, apenas quince segundos menos que Roberts y Milani.

La categoría mixtos tuvo por ganadores a Cecilia Urtubey y al triatlonista Mario Rubin, del equipo Vilas Banco San Juan, en 2h33m49s. "Ganamos terreno en las partes llanas, donde mejor nos desenvolvíamos. Nos costaron un poco las partes de descenso de las sierras, ya que había muchas piedras y no estamos acostumbrados a ese tipo de terreno", explicó Rubin, que corre delante de su compañera, atado a ella a través de un tensor, para nivelar la velocidad de ambos. "Le doy una pequeña ayudita y así ganamos minutos", agregó.

Finalmente, las ganadoras en damas fueron Las Chicis, Margarita Villa y Mónica Fernández, en 3h49m31s. Ellas alegraron la carrera con su frescura y su buen humor.

Al ser la última de las cuatro carreras del circuito, las posiciones finales quedaron definidas. Tras las competencias de Tandil, Tucumán, Villa La Angostura y Sierra de la Ventana, los campeones de la categoría caballeros fueron Germán Roberts y Leonardo Milani (Esquel Team); en mixtos, Florencia Gorchs y Paco Bustos (equipo New Balance), y, en damas, Andrea Di Bella y Andrea Mastrovicenzo (Telefónica Asics).

El circuito Adventure Race continuará el año próximo, con otras cuatro carreras a lo largo del año: Tandil (abril), Córdoba (junio), Villa La Angostura (octubre) y Mendoza (diciembre), y promete ser aún más emocionante que el que acaba de terminar.

Amantes del rugby y de las carreras

Hubo tres equipos diferentes. Y era porque los tres corredores más jóvenes de la competencia estaban en ese grupo, acompañados por tres adultos, todos rugbiers, que corrieron juntos durante toda la carrera.

Uno de los equipos estaba compuesto por Sergio Ferrando (41) y su hijo Marcos (14), ambos del club Newman. Otro de los teams estaba integrado por dos compañeros de equipo de Marcos, Diego Ahumada (12) y Agustín Elizalde (14), y la tercera pareja la formaban dos amigos de Sergio, Eduardo Torello (39) y Romain Carnelle (41), que no eran de Newman sino de Alumni, y que habían forjado su amistad con Ferrando años atrás, en las épocas de rivalidad deportiva.

Para Sergio, correr con su hijo es una experiencia única: "Es muy lindo correr juntos. Nosotros somos compañeros y tenemos una excelente relación. Estas carreras son muy buenas para los chicos porque les enseñan a hacer sacrificios; templan el carácter".

Tras la llegada, los seis estaban muy contentos. "En unos años esperamos ser muchos más, porque en el futuro queremos traer a nuestras familias", aseguró Carnelle.

Por Pilar Conci Especial para La Nación

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