Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Emprendedores

Cómo conseguir que un invento se convierta en un negocio exitoso

Economía

Cuatro socios desarrollaron un descorchador que se exporta a EE.UU. y Europa

Cuatro socios hicieron lo que pocos: lograron materializar un invento y convertirlo en una empresa. Todo empezó hace cuatro años, cuando Roberto Cardón (52) y Hugo Olivera (45) vieron que en el mercado no existía un descorchador de bebidas espumantes.

Los dos amigos decidieron entonces inventar uno y lo bautizaron Descorjet, que es el nombre que hoy lleva la empresa dedicada a su fabricación y distribución, y que ya vendió 4000 piezas en la Argentina, a un valor de entre 150 y 180 pesos.

"Con Roberto, que ya no forma parte de la firma, hicimos los primeros prototipos y fuimos a la Asociación Argentina de Inventores (AAI) en busca de asesoramiento", cuenta Hugo. Allí conocieron al presidente de la asociación, Eduardo Fernández (48), que decidió sumarse al proyecto luego de orientarlos.

El cuarteto se completó cuando Hugo entregó un video casero del producto a los industriales y matriceros Florencio Castellano (56) e Ismael Brea (32), que también se sumaron al proyecto y desarrollaron la fabricación del producto.

"Vos podés tener una idea e inventar algo. También podés tener el prototipo y el mercado específico para lanzarlo, pero con eso no alcanza. Es como si no tuvieras nada. Nosotros pudimos ir más allá y logramos industrializarlo", explicó Eduardo.

Así nació la empresa que fabrica el único destapador de bebidas espumantes del mundo. Durante los primeros años, los socios invirtieron US$ 50.000 de sus ahorros y trabajaron en el mejoramiento del prototipo.

Pero el reconocimiento del público llegó en 2001, cuando se llevaron el primer premio en la 29a. Exposición Internacional de Inventos de Ginebra.

"Cuando fuimos lo hicimos de la forma más humilde. Teníamos un stand de dos por dos y algunas botellas para descorchar. El invento fue un éxito tremendo. Los jueces, los guardias y los visitantes venían a vernos. Hasta el último día de la exposición recibimos pedidos", agregó Ismael.

"Ahora -continuó- estamos desarrollando los contactos que hicimos en Ginebra. Tenemos que pelear mucho el tema de la exportación, porque estamos muy mal vistos en el exterior. Nuestra ventaja es el premio, que nos da cierto respaldo. En este momento estamos negociando para empezar a producir en Taiwan."

La empresa exportó 1000 piezas a Estados Unidos y otras tantas a Europa. Ahora se prepara para concretar envíos a los principales países de la Unión Europea y América latina.

En la Argentina, Descorjet buscó el mercado de regalos empresariales. Entre sus clientes figuran empresas como Siderar y Johnson & Johnson.

"En general nos manejamos con compañías multinacionales. También estamos presentes en vinerías y hoteles, pero nuestro fuerte son los regalos", advirtió Eduardo.

El cuarteto no quiso arriesgar la idea y patentó el producto en más de 25 países. Según señalan los socios, los ingresos generados por las ventas fueron reinvertidos en su mejoramiento y en la compra de materia prima.

"Lo que sucede -destaca Ismael- es que el producto está hecho con materiales que no se fabrican en el país y eso nos representa un gasto elevado."

El cuerpo del descorchador está hecho de acero inoxidable. La tapa frontal más los dos laterales son de plástico ABS cromado, o con un baño de oro de 24 kilates. En el último tiempo, desarrollaron nuevos diseños a pedido. .

emprendedores@lanacion.com.ar Por Mercedes García Bartelt De la Redacción de LA NACION
REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYFrancisco y la ArgentinaDólar hoyIndependencia de EscociaAmado BoudouAFA