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Los weblogs o libretas de notas personales proliferan en Internet

Martes 11 de febrero de 2003

La advertencia de la sabiduría popular es clara: mejor no decir todo lo que se piensa. Es algo que sólo hacen “los niños y los locos”, dice el mismo refrán que remata con aquello de que por eso “a los niños se los educa y a los locos se los encierra”. Sin embargo, esta precaución social hacia la sinceridad absoluta parece hacer una excepción en la Internet con los weblogs.

Se los comparó con los diarios íntimos, con los libros en los que se anotan los datos relevantes para la navegación (de ahí que también se los llame bitácoras), con los foros de discusión en Internet, con los diarios y revistas de publicación periódica o, también, con los libros y diccionarios de citas y sentencias. Pero, más allá del sinfín de cosas a las que se les parezcan en el mundo real y virtual, los weblogs, blogs o bitácoras funcionan, en realidad, como un cuaderno de anotaciones personal donde cada nota es ingresada con una fecha.

Incluyen apuntes (posts, para los iniciados) que encaran desde la crítica literaria hasta la denuncia política, pasando por los relatos cotidianos, las reflexiones filosóficas o el collage musical. Todo depende de la voluntad del autor; es decir, del blogger.

De bloggers y bloggies

“Se supone que son notas cortas. Nada de fotos, nada de Flash (animación) y muchos links (enlaces a otras páginas en la Web). Pero si uno quiere puede transcribir la Biblia en un solo post. No hay limitaciones”, señala Cristian Kuklis, estudiante de la carrera de Relaciones del Trabajo en la Universidad de Buenos Aires y responsable de Griego. Muerto el Rey, Viva el Rey ( www.griego.blogspot.com ).

En la Argentina, gran parte de la población de weblogs se encuentra listada en Weblogs.com.ar, un directorio creado por cinco de los bloggers más populares del momento. Fama que llevó a uno de ellos, Korochi Industrias (Korochi.com), a competir como mejor weblog latinoamericano en los Bloggies 2003, el premio anual para los autores de blogs que se entregará el jueves 6 del mes próximo.

Como, según los bloggers, no se necesita ser un experto en informática para crear uno de estos sitios, la comunidad local es tan heterogénea como los temas de los que escribe. Como cuenta Marcos Zurita, de Lunes Felices (lunesfelices.blogspot.com): “Yo soy médico, a punto de empezar una residencia en psiquiatría; Julia, de Esporas (esporas.blogspot.com), estudia Comunicación; Salvador, de Smalltown (salvador.blogspot.com) es abogado, mientras que Miguel, de nosoylaresurreccion.blogspot.com, estudia Ingeniería”.

“Ellos tienen en común que en sus blogs intentan dar un mensaje de que hay vida detrás de una rutina social (yo muy rara vez escribo sobre medicina en el mío). Los blogs te permiten tener temas de conversación interesantes con gente a la que, de otra forma, no llegarías a conocer”, agrega.

Esa posibilidad de hacer un comentario sobre cualquier tema en muchos de los blogs se transforma a veces en un estilo de oposición y crítica, lo que ciertos intelectuales llaman guerrilla cultural o discursiva.

“Ayudados por la posibilidad de publicar en forma paralela a las instituciones, una buena parte de los blogs funciona así, como un contradiscurso”, comenta Eduardo Abel Giménez, escritor, periodista y blogger de La Mágica Web (Magicaweb.com). Un tono con el que coinciden varios blogs en Estados Unidos, en los que, por ejemplo, se suman links a weblogs palestinos (electronicintifada.net/diaries).

Pero, al mismo tiempo, conviven otro tipo de producciones escritas, como las del Diario de una dieta (dietetika.blogspot.com), en la que se hacen públicos los pormenores de la tarea de bajar de peso, o como las del weblog de la cátedra de Procesamiento de Datos de Alejandro Piscitelli, de la carrera de Comunicación en la UBA ( www.ilhn.com/datos ), una extensión del espacio académico de la cursada habitual.

Algunos blogs sólo tienen fotos; otros, fragmentos de música. Y los más novedosos incorporan imágenes de la cámara de video –webcam–, con teatralizaciones ad hoc.

También están permitidos, y son muy comunes, los seudónimos, las nuevas identidades, la ficcionalización de realidades y viceversa. Una especie de versión aggiornada de los carnavales de la antigüedad, para la que los bloggers cuentan con nuevas máscaras, esto es, con los nicknames o alias. Es que, como señala Kuklis, “ahí sos la persona que quieras ser”.

Silvana Santiago

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