Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Ciencia y Salud

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Lunes 08 de enero de 2001 | Publicado en edición impresa

En San Pedro, provincia de Buenos Aires

Hallan los restos fósiles de un cánido de más de 500.000 años

Tres aficionados a la paleontología los encontraron en una cantera abandonada

 
 
 

A fines de noviembre de 2000, un grupo de aficionados a la paleontología, en San Pedro, provincia de Buenos Aires, descubrió en una cantera abandonada de esa ciudad gran parte del esqueleto de un cánido fósil, del tamaño de un lobo, con una antigüedad superior a los 500.000 años. Este esqueleto es el segundo conocido de una especie denominada Theriodictis platensis.

José Luis Aguilar, Gustavo Bruno y Mario Kloster, los autores del hallazgo, habían observado, en un corte artificial del terreno, que a dos metros y medio de profundidad afloraba parte del hueso de una extremidad. Al extraer los sedimentos que lo rodeaban, comprobaron que también estaba presente gran parte del esqueleto del animal.

Luego de una cuidadosa extracción, los tres entusiastas sampedrinos llevaron el esqueleto al Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, de la ciudad de Buenos Aires, donde el doctor José Bonaparte asignó su preparación y estudio al licenciado en biología Rodrigo Paz y al estudiante Agustín Martinelli, que al analizar las características de la dentadura lograron identificar el fósil.

Un animal con historia

En 1891, el naturalista Alcides Mercerat publicó en la Revista del Museo de La Plata, institución donde se desempeñaba como encargado de paleontología, un trabajo sobre las características de los dientes de varios mamíferos fósiles. Erróneamente, Mercerat colocó todos sus materiales dentro del grupo de los creodontos, unos mamíferos fósiles que jamás habitaron América del Sur y que estaban adaptados a un régimen alimentario basado en la captura de presas vivas. Estos animales vivieron entre 60 millones y 7 millones de años atrás y son considerados el grupo hermano de los carnívoros, al cual pertenecen los félidos, los cánidos y los osos, entre otros.

Uno de los dientes que estudió Mercerat provenía de Mar del Plata; consistía en un molar con un trozo incompleto de mandíbula de un animal desconocido hasta entonces, al que llamó Theriodictis platensis. En 1917, Carlos Ameghino, hermano de Florentino, después de examinar el molar llegó a la conclusión de que se trataba del molar carnicero inferior de un gran cánido, y no de un creodonto. A ese mismo resultado llegó también en ese año su discípulo, el paleontólogo Lucas Kraglievich, del Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires. En los carnívoros, el molar carnicero es el de mayor tamaño en cada rama maxilar.

Muchos años después, en 1992, en las barrancas de río Paraná, partido de Ramallo, el joven Damián Voglino, actualmente estudiante de Paleontología en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad de La Plata, descubrió un esqueleto prácticamente completo de Theriodictis platensis. Los sedimentos portadores se depositaron en la denominada Edad Ensenadense y, de acuerdo con investigaciones previas realizadas en las cercanías, tendrían una antigüedad cercana a los 700.000 años.

Este esqueleto actualmente es investigado por otro estudiante de Paleontología de la misma casa de estudios, Francisco Juan Prevosti, que previamente había dado a conocer las características de Theriodictis en el VII International Theriological Congress.

Depredador de las pampas

Para la paleontóloga Annalisa Berta, de la Universidad Estatal de San Diego, Estados Unidos, tanto el Theriodictis platensis como su pariente cercano, el Theriodictis tarijensis, descubierto en Bolivia, poseían hábitos altamente predadores, desempeñándose como cazadores que perseguían a sus presas, como los actuales grandes félidos, y también parcialmente carroñeros.

El Theriodictis platensis, junto con otro cánido conocido como Canis gezi y el tigre de dientes de sable, un gran félido del tamaño de un león cuyo nombre científico es Smilodon, eran los principales depredadores de la llanura pampeana.

Prevosti explica que algunas de las posibles presas del Theriodictis platensis, que tenía una masa corporal de unos 40 kilogramos, eran ciervos, caballos, guanacos, pecaríes, grandes roedores y armadillos gigantes, además de un típico integrante de la fauna ensenadense conocido como mesoterio. También pudieron predar ejemplares muy jóvenes de otros grandes mamíferos, tales como mastodontes, gliptodontes y los enormes perezosos terrestres que vivían entonces.

Según el doctor Eduardo Tonni, paleontólogo de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, el Theriodictis platensis posiblemente vivió en un lapso temporal relativamente estrecho, que estaría comprendido entre unos 700.000 y 500.000 años atrás aproximadamente. Por lo tanto, el hallazgo de un hueso de este cánido permite asignarle al estrato que lo contiene una antigüedad que corresponde a la parte final de la Edad Ensenadense.

Es de destacar la actitud de los tres aficionados que hallaron el esqueleto en San Pedro: al poner a disposición del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia estos importantes restos fósiles, cumplieron con lo establecido por la ley nacional que protege el patrimonio paleontológico y arqueológico de la República Argentina. .

Por Ricardo Pasquali
Para La Nación
TEMAS DE HOYLa muerte de SpinettaMalvinasMoyano vs. GobiernoInseguridadQuita de subsidios