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El edificio Kavanagh, con el esplendor de su primera época

Desde su construcción, en 1936, sus fachadas no habían recibido tratamiento

Miércoles 19 de marzo de 2003

El edificio Kavanagh, uno de los más importantes hitos urbanos de la Ciudad de Buenos Aires, recupera el esplendor de sus primeros tiempos, el que le permitió en 1936, año de su inauguración, la obtención del Premio Municipal de Fachada y Casa Colectiva.

Si bien la notable obra de arquitectura racionalista (realizada por los arquitectos Sánchez, Lagos y De la Torre) mantiene su vigencia, las fachadas, precisamente, estaban deterioradas, ya que desde su construcción no habían recibido un tratamiento integral.

Por eso, en 1999, el consorcio encargó la restauración del edificio al estudio Marcelo Magadán y Asociados, y desde ese momento, la obra avanza por etapas. Actualmente, se está terminando la torre del edificio, el sector más alto, desde los pisos 21 al 31. Así se puede comprobar que el revoque, de símil piedra, comienza con un color gris en los pisos bajos, y se aclara a medida que gana altura, transformándose en un blanco tiza similar al original (ver foto principal).

En un principio, se trabajó sobre 155 m2, en el patio de servicio (sobre el Pasaje Corina Kavanagh), para evaluar la efectividad de los tratamientos de limpieza y la factibilidad de reposición de mermas en el recubrimiento. Luego se realizó una prueba piloto sobre 900 m2 (el 5 por ciento), en dos sectores: uno sobre el pasaje y otro sobre el contrafrente de la calle San Martín.

Puesta a punto

"Las fachadas estaban muy sucias, con manchas de óxido y microorganismos; el revoque presentaba fisuras y desprendimientos, en tanto las grampas, ganchos y otros elementos metálicos, así como los parches ejecutados con materiales inadecuados, presentaban un gran deterioro", explicó el arquitecto Marcelo Magadán.

"Parte del piso 21 estaba pintado; el frente de Florida, del piso 29 al 31, había sido pintado, revocado y vuelto a pintar. Como resultado, el nuevo recubrimiento se hallaba desprendido, lo que obligó a su reemplazo. También se detectaron grietas originadas en fallas constructivas."

La intervención comenzó con una inspección general y el relevamiento fotográfico y de patologías, para determinar qué tipo de trabajo correspondía realizar en cada sector.

Después, con la participación de la empresa Sipec, se procedió a la limpieza general del símil piedra, mediante un lavado con agua a baja presión. En algunas partes se quitó la suciedad con un cepillado suave; mientras que el retiro de pintura, manchas de óxido o costras negras (formaciones de sulfato) se hizo con geles o compresas.

Posteriormente, se consolidaron o se retiraron las partes desprendidas o fracturadas del revoque, y se repusieron los faltantes, con un símil piedra similar al original, obtenido a partir de los ensayos realizados por la profesora Cristina Lancellotti, especialista en restauración de materiales. Además, se realizaron los sellados de las grietas y el reemplazo de los parches ejecutados con materiales inadecuados.

También se incluyo el tratamiento antióxido de los gabinetes de los equipos de aire acondicionado, las carpinterías y las cortinas de enrollar. Se ordenaron los gabinetes y los conductores de la TV por cable, para minimizar el impacto visual negativo.

"Como protección del paramento se aplicó hidrofugante con siloxanos, un producto transparente que penetra en el revoque e impide el ingreso de agua en forma líquida al interior del muro, sin afectar su capacidad de evaporación", destacó Magadán.

Un método de trabajo no agresivo

La recuperación de la torre de 120 metros de altura, en la esquina de San Martín y Florida, frente a Plaza San Martín, no es tarea sencilla. El arquitecto Magadán explicó que "debido a las dificultades de acceso, la obra se dividió en distintos sectores, abordados mediante la utilización combinada de andamios fijos, móviles y colgantes".

Desde hace 15 años, el estudio de Magadán se especializa en restauración y rehabilitación de edificios históricos, y cuenta con un equipo de gente capacitada en restauración de obras de arte y patrimonio cultural. Por esa razón, utiliza un criterio de conservación que emplea un método no agresivo del símil piedra: "Se trata -señala el arquitecto- de quitar la suciedad sin causar daño en el revoque; esto, a largo plazo, produce un beneficio mayor porque se hace un tratamiento parejo que permite al material un añejamiento homogéneo".

Así, la intervención procura frenar el proceso de deterioro, prolongar la vida útil de las fachadas y del edificio, de acuerdo con los criterios internacionales vigentes en el campo de la restauración patrimonial. "Con el tratamiento realizado, durante 10 años, aproximadamente, no se necesitará mantenimiento alguno. Si en ese momento se realiza algún tratamiento correctivo, la durabilidad aumentará a 30 o 40 años".

Próximamente, se iniciará una nueva etapa. "Si contáramos con los recursos necesarios, la obra podría quedar terminada en 18 meses, pero la situación del país obliga a planificar la tarea por etapas; lo interesante es que no se dejó de actuar en ningún momento. Actualmente se está elaborando el pliego para continuar el trabajo desde el piso 14 hasta el 21, en el cuerpo central del edificio, aunque por una cuestión operativa sería conveniente continuar hasta la planta baja", expresó también Magadán.

Por tratarse de un Monumento Histórico Nacional (MHN) y estar dentro de un Area de Protección Histórica (APH), la obra es supervisada por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, y la Dirección General de Planeamiento e Interpretación Urbanística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Fernando G. Caniza

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