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Las seis claves para determinar si EE.UU. está ganando

Por Thomas L. Friedman De The New York Times

Viernes 28 de marzo de 2003

NUEVA YORK.- El domingo último, estuve en el aeropuerto O´Hare, de Chicago, y mientras comía en un restaurante podía ver un partido de basquetbol en una de las pantallas de TV mientras que en otra se veían imágenes de la guerra en Irak.

Casi todos allí miraban el partido de basquetbol, quizá porque es mucho más fácil saber cómo va el partido. ¿Cómo sabremos si estamos ganando en Irak? He aquí seis aspectos que llaman mi atención:

1) ¿Hemos ocupado Bagdad, sin arrasar la ciudad? Esta guerra no se libra simplemente para desarmar al régimen de Saddam Hussein. Se libra para reemplazar ese régimen por un gobierno iraquí respetable y responsable. Ese es el auténtico premio aquí, porque sólo un gobierno de esa naturaleza podrá estabilizar Irak y asegurar que no surja otro como Saddam. Eso ni siquiera puede empezar a ocurrir hasta que Bagdad no sea tomada por las fuerzas anglo-norteamericanas.

2) ¿Hemos matado, capturado o expulsado a Saddam Hussein? El presidente Bush sigue diciendo que esta guerra no es contra un hombre. Pavadas. Hemos estado persiguiendo a ese hombre durante doce años, y es esencial que sea eliminado porque, si no, los iraquíes jamás expresarán lo que realmente piensan. Por cierto, los iraquíes comunes ni siquiera sabrán lo que realmente sienten hasta que el tirano que dirigió sus vidas durante más de treinta años sea destituido y estén seguros de que no regresará.

3) ¿Hemos logrado explicar por qué algunas fuerzas iraquíes resisten y combaten con tanta bravura? ¿Se trata de las más selectas unidades de la Guardia Republicana Especial, las cuales se beneficiaron más con el régimen de Saddam y, por lo tanto, están dispuestas a combatir para preservarlo? ¿O se trata de unidades musulmanas sunnitas, aterradas porque con la caída de Saddam el largo reinado sunnita de Irak terminará y se las reemplazará por la mayoría chiíta? ¿O está ocurriendo esto porque incluso los iraquíes que odian a Saddam aman a su patria y detestan la ocupación norteamericana? Conocer la respuesta es decisivo para la manera en que reconstruyamos Irak. No es raro en absoluto que los árabes detesten tanto a su propio dictador como a una fuerza de ocupación extranjera.

4) ¿Hemos ganado esta guerra y preservamos la integridad territorial de Irak? No podemos reconstruir Irak si no lo mantenemos íntegro. Tanto a los kurdos como a los turcos les gustaría arrancarles a los iraquíes parte del norte de su territorio. El gobierno de Bush sostiene que está comprometido con preservar la integridad de Irak, en cuyo caso mejor sería que les dijera tanto a los turcos como a los kurdos lo siguiente: "¿Qué parte de la palabra "no" ustedes no comprenden? Ustedes, los turcos, no ingresarán en Irak, y ustedes, los kurdos, no se separarán del país".

5) ¿Ha asomado, a partir de la ocupación norteamericana, un genuino dirigente nacionalista liberal iraquí para gobernar Irak? Algunos expertos ya están promoviendo la candidatura de sus predilectas figuras opositoras del régimen para que una de ellas se convierta en el próximo líder iraquí. Mi intuición me dice que la única persona que podrá ser capaz de gobernar Irak eficazmente es alguien que haya sentido en carne propia el reinado de Saddam, y no que haya estado sentada tranquilamente en Londres o Washington, y que esté dispuesta a decirles que no tanto a la tiranía como al control extranjero en Irak.

6) ¿Es el Estado iraquí que surge de esta guerra aceptado como legítimo por los vecinos musulmanes y árabes de Irak? Esto es muy importante, tanto para viabilidad de sea cual fuere la conducción política iraquí que suceda a Saddam como para el efecto de liberación que podría surtir sobre otros países vecinos. Ante la ausencia del apoyo de la ONU en la guerra, el sucesor de Saddam tendrá que legitimarse por cuenta propia y convertirse en algo que los árabes señalan: "No nos agrada cómo se hizo esto, pero reconocemos que los Estados Unidos ayudaron a construir algo mejor en nuestra región". Este resultado es decisivo.

Si se llega a percibir que estas cosas suceden, todos sabrán que los fines políticos por los que esta guerra fue iniciada se estarán alcanzando. Pero si no se llega a percibir nada de eso, todos sabrán que estamos perdidos en medio de una tormenta de arena.

(Traducción: Luis Hugo Pressenda)

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