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Una paradoja de nuestro deporte: mientras la mayoría de las disciplinas le pide cada día más ayuda a la psicología, el fútbol se ha quedado un paso atrás en la materia

Sábado 29 de marzo de 2003
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LA NACION

El tema no es nuevo. Sin embargo, lo llamativo es que las distancias se amplían cada vez más. La ecuación es la siguiente: mientras la mayoría de los deportes le abre sus brazos a la psicología deportiva, el fútbol mantiene su resistencia a incorporarla como un elemento extra de ayuda.

Ahora, la licenciada Nelly Giscafré, una de las responsables del departamento de psicología deportiva que funciona en el Cenard desde hace doce años (trabaja junto con Patricia Wijtman y Alfredo Fenili), vuelve a poner el dedo en la llaga. Después de una charla acerca de sus experiencias con exitosos deportistas nacionales: las Leonas del hockey, los polistas Juan Ignacio y Sebastián Merlos, la tenista Paola Suárez -"otros me los guardo porque los protagonistas no lo hicieron público", dice Giscafré-, recuerda el último Mundial de fútbol de Corea-Japón. "El día en que la Argentina empató con Suecia 1 a 1 y quedó eliminada del certamen, yo lloré. Me pareció un crimen que pasara algo así."

-¿Por qué?

-Es muy claro que ese grupo no estaba preparado para afrontar el compromiso después de una derrota tan dura (en referencia a la caída ante Inglaterra por 1-0). Ni los jugadores ni el cuerpo técnico. Es inexplicable que no hayan utilizado la psicología deportiva.

-¿La ayuda de un psicólogo deportivo hubiese podido cambiar la historia?

-°Seguro! Firmo y apuesto lo que sea a quien sea. La selección hubiese tenido otro resultado de contar con un psicólogo en el plantel. No se debe tomar la psicología como un elixir, sino como un elemento más.

-En el fútbol suele haber resistencia a la incorporación de la tecnología.

-Hay resistencia porque se desconoce lo que es. Hay que tener la preparación mental para aceptarla. Además, la selección Sub 20 tuvo un psicólogo durante el último Sudamericano.

La referencia es para Marcelo Roffé, que trabajó en enero pasado con el equipo de Hugo Tocalli, en el torneo en Uruguay. Ese conjunto se repuso de una caída histórica con Venezuela para luego consagrarse campeón. Por entonces, Javier Mascherano, uno de los líderes de ese equipo, comentó: "Después de perder con Venezuela estábamos por el suelo. Tanto el Profe (por Gerardo Salorio) como el psicólogo (Roffé) nos devolvieron la confianza en nosotros mismos". ¿Es posible efectuar una comparación entre esta situación y la del Mundial 2002 de mayores?

En los últimos tiempos se dieron circunstancias especiales en el mundo del fútbol. Los dirigentes de Quilmes, después de perder varios ascensos, llegaron a consultar con una bruja para resolver la situación. En la actualidad, el plantel de Huracán realizó una visita a Luján como recurso para mejorar la pobre campaña en el torneo Clausura. Consultado con respecto a la psicología, Jorge Célico, entrenador del equipo desde hace dos partidos, dijo: "Es un tema extenso. Todo tipo de ciencia aplicada al deporte es positivo. Lo que pasa es que el fútbol es un espacio muy particular. En este momento necesitamos de todo: psicólogos, psiquiatras. Pero a veces el árbol tapa el bosque, y en esta situación es más complicado porque nuestros tiempos son cortos... Además, en las experiencias que hubo se ha confundido la función y se han ventilado cosas internas".

El recuerdo es para el caso Oscar Mangione, que trabajó como psicólogo en Boca con Carlos Aimar y Oscar Tabárez, a fines de la década del ochenta y comienzos de los 90, en un ciclo que tuvo un final abrupto.

Pero más allá de los casos de equipos necesitados de levantarles la moral, como Quilmes y Huracán, en la otra vereda, la de los exitosos, tampoco hay una aceptación de la psicología como ayuda. "No conozco demasiado del tema, pero en los equipos que estuve no necesitamos. Acá cada uno (por los jugadores y los integrantes del cuerpo técnico) es psicólogo de uno mismo", expresó Carlos Bianchi.

La conclusión es clara: mientras el resto del mundo deportivo considera cada día más importante el aporte de la psicología (ver ejemplos aparte), no existe en nuestro medio futbolístico demasiada experiencia. Néstor Gorosito es uno de los que realizan trabajo de este tipo en Nueva Chicago. Si bien no tiene un psicólogo en el plantel, el DT les hace ver películas a sus jugadores de casos de personas reponiéndose de problemas.

Una frase que siempre utilizan los comentaristas de la NBA dice: "Lo más difícil de dirigir un equipo de basquetbol es manejar los doce egos". En un plantel de fútbol, los egos suelen llegar a 30...

Algunos ejemplos en el mundo

"Cuando a un grupo de futbolistas se le dice que viene un psicólogo responde: ¡Pero si no hay ningún loco!". La frase es de Alexandre Guimaraes, el DT de Costa Rica durante el Mundial 2002. Los ticos contrataron al psicólogo Germán Retana Solís para que dé su asistencia para lograr la clasificación para la Copa en la zona de la Concacaf. Pero el licenciado se hacía llamar como "coordinador de desarrollo de equipo", para no asustar a los jugadores con el rótulo de psicólogo.

En estos días, Racing de Ferrol, de la segunda división de España, que lleva quince partidos sin triunfos, contrató a Tony Jodar, un "motivador profesional", según la explicación del club a la prensa para explicar la función del nuevo empleado. Un informe de la Federación Italiana de Psicólogos, en 1993, afirmaba: "Los jugadores crecen como los pollos de las granjas, bajo una luz que no es real, y como modelos sociales tienen una gran responsabilidad en el bajo nivel cultural italiano".

En España, Gregorio Manzano (hoy DT de Mallorca; en la temporada pasada salvó a Rayo Vallecano del descenso) es uno de los más respetados. Manzano es licenciado en psicología.

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