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Mil intentos y un invento

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La historia de Claudio López Silva, un emprendedor que ha demostrado tener la habilidad de identificar oportunidades y desarrollar productos no convencionales con tecnología de punta y alto valor agregado

 
 

A los 14 años leía a Hume y a Descartes. No era un chico más en el colegio San Cirano, del barrio de Caballito, en Buenos Aires. Aparte, no le gustaba el fútbol. Simplemente había optado por ser de Boca. Sí le encantaban las matemáticas, los cálculos, los números. Para eso tenía una facilidad a prueba de sismos. Contaba también, según comenta, con una enorme capacidad para inventar. Y fue ésa, quizás, la virtud que lo llevó, a los 24 años, después de abandonar el deseo de ser físico nuclear y de haber cursado cinco años de la carrera de ingeniería industrial, a armar una empresa a partir de una computadora, un par de amigos, algunas ideas y fe, por supuesto, en sí mismo. Comenzó entonces, con un grupo de amigos y una máquina de 48Kb, a desarrollar diferentes tipos de software.

"Armamos -cuenta- el programa Security para PC, que permitía bloquear el ingreso al sistema por parte de extraños. Entonces hice una operación, con dos bancos, de US$ 20 000." La compañía se llamaba Sr. Wall, una firma informal que se ocupaba de hacer el software para sistemas de télex y otro para manejo de agenda, llamado Brenda. Sr. Wall era un nombre elegido al azar, pero que tenía un significado oculto. Los emprendedores, en verdad, querían mantenerse en el anonimato y disimular su corta edad, quizá por temor a no ser creíbles.

En 1987, Dow Chemical le plantea desarrollar un software para controlar llamadas telefónicas, pero el proyecto quedó archivado. "Entonces tenía diez empleados. La hiperinflación del ´89 me destrozó. Pensé que me fundía. Pero no sucedió", aclara y agrega que ese año pegó un gran salto.

Software indiscreto

Las privatizaciones lo llevan a la gloria un año después. A partir de ese momento, empieza a construir una empresa que factura 2.700.000 pesos anuales, y piensa expandirse, como de hecho ya lo está haciendo, en América latina y captar una clientela empresarial varias veces millonaria.Con el aumento del 2600% en las tarifas telefónicas que sucedió en el ´90, y apareció cual llamarada en las tapas de todos los diarios, L~pez Silva empieza a pensar en otra historia; es decir, en ofrecer un servicio más específico creando un software bastante particular, capaz de registrar casi hasta las pulsaciones de un empleado. Empezó creando un programa llamado "tarifador inteligente", que lleva un registro de las llamadas salientes, en qué momento se realizaron, la duración de cada una y desde qué interno. Desde su empresa Service Bureau Intetel (SBI) instaló en el mercado una herramienta de auditoría.

El software en cuestión no lo vende como producto, sino que ofrece a los clientes un paquete completo, que además del registro de las comunicaciones de la empresa permite también el monitoreo de las actividades de los empleados en Internet, así como el envío de e-mails y chat. SBI entrega un informe detallado de cada una de las actividades de los empleados de las firmas que lo contratan.

"Se trata -acota- de un instrumento de gran ayuda al momento de verificar costos, tanto en la pequeña como en la mediana o en la gran empresa." Por sus servicios, el Ministerio de Economía, por ejemplo, redujo su cuenta telefónica en US$ 1.000 000 anuales.

En marzo de 2001, la Fundación Endeavor Argentina lo seleccionó, y ocurrió una metamorfosis: "Hasta ese momento era una empresa que tenía 150 clientes y que prestaba servicio como consultora. Endeavor me enseñó a transformarla en una compañía de miles de clientes. Me dieron la posibilidad de pensar cómo podía hacer más masivo mi negocio e incluir las Pyme. El producto estaba hecho a la medida de esas 150 firmas. Todo el trabajo que realizábamos era artesanal. Tenía que encontrar estándares. Endeavor fue como hacer un master de administración de empresas en Harvard, donde me mostraron que podía generar productos estándar y escalar. El último año me encerré en un sótano con mis programadores e hice todo de nuevo".

Hacer la América

Por cierto, este sistema de monitoreo no es bienvenido por los empleados, pero en la contratación informan que se monitorearán sus actividades. El mismo personal puede ver en las pantallas de las computadoras el registro de sus comunicaciones.

López Silva comenta que varias son las ventajas del servicio: permite controlar la facturación de las llamadas que salen, incluso las de las compañías telefónicas, previene la saturación de las líneas y mejora la distribución de los internos. Los informes se entregan diariamente a través de Internet. Por el servicio de control de llamadas y monitoreo del uso de Internet SBI cobra $ 150 por mes para una empresa de 30 empleados.

En la actualidad, la estrategia de López Silva es vender el servicio a las Pyme de América, pero va más allá con sus deseos: quiere conquistar con su productos la mayor parte de las compañías del mundo desde su base de operaciones, la República Argentina. Ese es uno de sus sueños más anhelados. El otro, quizás el más osado, es el de ser presidente. "Quiero crecer como empresario -acota- para poder tener dinero y dedicarme a la política." Habitante de un barrio cerrado, con dos hijos, lee a Sabato y espera que le suceda algo parecido a lo que le ocurrió al escritor de "Sobre héroes y tumbas": comenzar a comprender que la ciencia no es la respuesta para todo. ¿Qué significa un software para López Silva? "Desde lo legal, una obra de arte que se deposita como un derecho de autor. Para mí, son maravillas."

La historia de este emprendedor está directamente relacionada con la de su madre. Rosa Silva marcó su destino no sólo por traerlo a la vida. Con sus palabras le indicó la senda que debía seguir al decirle que tenía que convertirse en un triunfador aplicando su poder de inventiva. Le mostró cómo hacerlo a partir de su propio ejemplo. Hija de un inmigrante de Galicia que se instaló en el pueblo de Alsina, en la provincia de Buenos Aires, a los 25 años se fue a vivir a Zárate, y con cinco máquinas de tejer que recibió su marido en pago de una deuda empezó a crear un método de tejer y a comercializar máquinas. Su actividad fluía como lo hacen las velas de los barcos con viento a favor, hasta que un empresario de Wanora que pasó por el negocio polirrubro que el matrimonio tenía, sorprendido por la capacidad de comercialización de la joven, la contrató para trabajar en Buenos Aires y dirigir la academia de tejido.

Tres años después, la joven descendiente de gallegos crea Guilmar, una academia que llegó a tener 25 locales y dio franquicias. Mientras desarrollaba su negocio, Rosa Silva llevaba a su hijo en los viajes que realizaba por el país. Y así fue él, de a poco, aprendiendo técnicas de ventas, maneras de ofrecer, de hablar, de argumentar y, por cierto, de ganarse la vida. Marcado por el espíritu emprendedor de su madre, Claudio López Silva no podía ignorar lo visto y oído, ignorar lo aprendido, o dejar de cumplir con el mandato materno de ser un hombre de éxito.

Discípulo de Orwell

La implementación del servicio de Service Bureau Intetel reduce sustancialmente los costos de las empresas, mejora la productividad de los empleados y provee una herramienta de administración de los recursos de comunicación. El método es democrático, ya que los usuarios saben que están siendo monitoreados y limitan las llamadas laborales y el uso de Internet por motivos extra-laborales. Cada uno de los empleados puede acceder a su información personal, ejerciendo así su propio autocontrol, y también a la información correspondiente a los centros de costo que debe supervisar. La mayor parte de sus clientes son grandes corporaciones, entre las cuales se pueden mencionar Visa, Citibank, Consolidar, MasterCard, Repsol YPF, Procter & Gamble, Pepsi, Nabisco, Volkswagen, Compaq, Hewlett Packard, Techint y Wall-Mart. La empresa actualmente procesa más de 50.000.000 de llamadas telefónicas por mes y atiende a más de 200 clientes en la Argentina, Chile, Uruguay, México y Venezuela desde sus oficinas en Buenos Aires. Existen pocas empresas en el mundo que provean un servicio integral como el de Service Bureau Intetel, que presenta en forma consolidada y clara toda la información de las comunicaciones de la compañía.

El Start Up de López Silva

Su fascinación por las computadoras surgió en 1982, mientras estudiaba ingeniería industrial en la Universidad Católica Argentina. Adelantado a su época, Claudio desarrolló un software para proteger la información de las compañías al bloquear el acceso de extraños a las PC. Esto ocurrió en los años ochenta, cuando las computadoras eran compartidas por varias personas y operaban en un entorno abierto. Su amor por la innovación tecnológica lo llevó a abandonar la universidad en 1987 para fundar su propia compañía desarrolladora de software. Años más tarde, y como consecuencia del aumento del 2600% en el costo telefónico efectuado en los días previos a la privatización de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel), Claudio López Silva decidió inventar un mecanismo para controlar el gasto telefónico de las empresas. Su olfato y su visión del mercado resultaron ser los correctos, ya que grandes corporaciones, como Siemens, Alcatel y Northern Telecom, comenzaron a distribuir su producto. A pesar del éxito inicial, Claudio expandió su compañía incorporando servicios en forma adicional a sus productos y en 1994 fundó Service Bureau Intetel, una empresa pionera y líder que hoy en día provee productos y servicios para monitorear el uso de teléfono, e-mail e Internet a las empresas. .

Por Teresa Morresi
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