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Dos nuevos testigos dicen que Carrascosa no estuvo en el club

Son un masajista y el encargado del sauna

Domingo 20 de abril de 2003

La guerra de los testigos, en la investigación del crimen de María Marta García Belsunce, está declarada. Dos nuevos testigos declararon ayer ante el fiscal de turno de San Isidro y lograron equilibrar la balanza entre aquellos que comprometen al marido de la víctima, Carlos Carrascosa, y los que apoyan su coartada, dijeron a LA NACION allegados de la familia.

Para el fiscal de Pilar Diego Molina Pico, que mantiene detenido a Carrascosa, está probado, merced a tres testimonios, que el viudo no estuvo mirando TV en casa de su cuñado, Guillermo Bártoli, la tarde del 27 de octubre último, cuando se produjo el asesinato, como lo juró ante la Justicia.

Para el fiscal, Carrascosa se encontraba, entre las 18 y las 19 de ese día, tomando un café y un lemoncello en el club house del country Carmel, y no puede explicar qué hizo durante un lapso de 30 minutos entre el momento en que María Marta García Belsunce fue vista con vida por última vez y el instante en que fue hallado el cadáver. Se basa en las declaraciones de Alba Benítez, concesionaria del restaurante del club house; del mozo Gerardo Oberndorfer y de otro mozo que estaba accidentalmente allí. Sin embargo, la defensa lucha por derribar esas pruebas de cargo y ayer sumó sus propias declaraciones.

Se trata de los testimonios de un masajista y del encargado del sauna frente al club house. Ellos, según aseguraron a LA NACION allegados a la familia, durante cuatro horas explicaron que estaban conversando en la puerta del sauna y juraron que a esa hora no vieron llegar al estacionamiento del restaurante ni la camioneta de Carrascosa ni a su propietario. Estos testigos se acercaron a la causa luego de ponerse en contacto con un familiar de Carrascosa y decir que estaban dispuestos a declarar lo que ellos habían vivido ese día, ante la difusión pública de los testimonios en contrario.

Estas dos declaraciones se suman a las de los hijos de 10 y 13 años de Bártoli, quienes señalaron que Carrascosa estuvo en su casa mirando por TV el partido entre River y Boca, primero, y entre Independiente y Rosario Central, después. Como contrapartida, la fiscalía sostiene sobre sus propios tres testigos que el viudo mintió.

El duelo continúa y son esas pruebas, además de los aún pendientes y demorados estudios de ADN, las que deberá evaluar el juez de San Isidro Diego Barroetaveña para decidir si convierte en prisión preventiva la detención de Carrascosa, en caso de que el fiscal Molina Pico se lo solicite en las próximas dos semanas.

Hernán Cappiello

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