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Quedaron a dos puntos de diferencia

Menem y Kirchner disputarán la segunda vuelta el 18 de mayo

Política

Dos candidatos justicialistas, Carlos Menem y Néstor Kirchner, pasaron ayer a la segunda vuelta electoral del 18 del mes próximo para dirimir la presidencia de la Nación, tras una jornada sin incidentes graves, en la que el electorado se volcó masivamente a las calles para participar de las elecciones más reñidas de los últimos 20 años.

Los grandes ganadores fueron Kirchner y su principal impulsor, el presidente Eduardo Duhalde, ya que, al lograr su candidato un porcentaje muy cercano al de Menem, quedaron en inmejorables condiciones para imponerse en el ballottage, que se hará por primera vez en la Argentina para una definición presidencial.

Con el 93,23 por ciento de las mesas escrutadas, el Frente por la Lealtad, que postuló a Menem, obtuvo el 23,98% de los sufragios, contra el 21,97% del Frente para la Victoria, de Kirchner.

En tercer lugar, en lo que debe considerarse como una muy buena elección, se ubicó el Movimiento Federal Recrear, de Ricardo López Murphy, con el 16,65%; la candidata de ARI, Elisa Carrió, consiguió el cuarto puesto, con el 14,38%, mientras que el líder del Movimiento Nacional y Popular, Adolfo Rodríguez Saá, quedó quinto, con el 13,93%, en una performance que no satisfizo sus expectativas.

"Todos los escenarios de ballottage son tremendamente favorables para nosotros", celebró Kirchner, al comentar eufórico su desempeño electoral. E hizo una convocatoria a conformar un "frente nacional, popular y progresista" para acompañar "el proyecto de progreso e inclusión social".

Menem obtuvo un resultado inferior al que preveían él y sus principales operadores, y quedó muy lejos de lograr el triunfo en la primera vuelta, tal como había pronosticado reiteradamente.

En el búnker menemista, en el Hotel Presidente, se celebró el primer puesto, pero con un sabor amargo. Menem pretendió disimularlo: "El triunfo en la segunda vuelta está totalmente garantizado", dijo.

La nota de la jornada resultó el alto grado de concurrencia a las urnas, cercano al 80% del padrón electoral, según anunció el ministro del Interior, Jorge Matzkin.

Ello tuvo su correlato en el paisaje urbano: las calles de las grandes ciudades del país, incluida esta Capital, lucieron más transitadas por automóviles y vecinos que en un día laborable. También se registró un voto en blanco casi inexistente respecto de lo que se temía: sólo el 0,85%. En tanto, el 1,63% resultó voto nulo y el 0,19% fue impugnado.

Las elecciones marcaron, además, un rotundo fracaso de la UCR, que obtuvo el peor resultado de su historia. Su candidato, Leopoldo Moreau, sacó el 2,38% de los votos.

Por contrapartida, el mayor clima de euforia se vivió en el Gobierno. Duhalde siguió los comicios desde su casa, en Lomas de Zamora, y felicitó a sus ministros por la organización del proceso electoral y por el logro de haber impuesto a Kirchner.

Un triunfo particular del duhaldismo fue el hecho de no haber recibido denuncias de fraude en la Justicia, como se temió durante la campaña.

En gran medida, ello se debió a que los dos ganadores, Menem y Kirchner, sacaron una apreciable luz de ventaja sobre el tercero, López Murphy, de algo menos de seis puntos.

El duhaldismo observaba anoche con un fuerte optimismo el enfrentamiento entre Menem y Kirchner en el ballottage. Los ministros que monitoreaban la elección, desde el Correo Central, especulaban que Menem llegó muy cerca de su techo electoral, en tanto que Kirchner podrá sumar el voto de muchas fuerzas antimenemistas y más cercanas en su pensamiento político y económico.

El jefe del Gabinete, Alfredo Atanasof; el ministro de Justicia, Juan José Alvarez, y el vocero presidencial, Luis Verdi, siguieron las elecciones desde la Casa Rosada. A las 18, se trasladaron al centro de cómputos del Correo Central, donde se encontraban desde antes el ministro del Interior, Jorge Matzkin, y el de Salud, Ginés González García.

Las primeras encuestas a boca de urna, favorables al Gobierno, comenzaron a llegar a la Casa Rosada desde las 15. Y los primeros cómputos oficiales le dieron al oficialismo un clima de alivio y entusiasmo. "Esa es otra elección", comentaba Atanasof ante sus colaboradores, pero con un fuerte entusiasmo.

Acuerdo de gobernabilidad

Consultado por LA NACION, el jefe del Gabinete adelantó que Duhalde, tal como lo anticipó a este diario, convocará en los próximos días a un "compromiso de gobernabilidad" que le permita al próximo presidente obtener en el Congreso las leyes que necesita para gobernar.

En ese compromiso incluirá a todos los legisladores, hasta los menemistas, que lo necesitarían por si Menem triunfara en el ballottage.

"Hay que hacérselos decir desde antes", dijo un funcionario.

Según fuentes inobjetables, Juan José Alvarez era uno de los más exultantes. "¡Basta de ganar, viejo! En Hurlingham doblamos a Menem", se ufanaba. En tanto, el secretario Legal y Técnico, Antonio Arcuri, también hizo llegar su aporte: en San Vicente Kirchner superaba el 39%. Pese a los temores originales, el aparato del PJ bonaerense se había movilizado por el candidato santacruceño como si el postulante fuera Duhalde.

Desde hoy, en tanto, comenzarán los primeros sondeos de los equipos de Menem y de Kirchner con todo el arco político para tender acuerdos para la segunda vuelta.

"No tenemos un manual, porque nunca hubo en la Argentina. Lo tenemos que escribir", dijo a LA NACION un ministro duhaldista.

Quedó la sensación, luego de los comicios, tanto en el Gobierno como en otros sectores, que López Murphy y Carrió hicieron un muy buen papel en las elecciones, si se tienen en cuenta sus expectativas previas.

Si bien López Murphy había registrado una trepada en las encuestas que incluso lo ubicaban en la segunda vuelta, su crecimiento resultó notable, más allá de no haber logrado ese objetivo.

Carrió, por su parte, obtuvo el cuarto lugar, pero con un porcentaje superior al que pronosticaban los sondeos. Como López Murphy, quedó como una figura política vigente, si es que aprende de los errores de no haber ofrecido la sensación de garantizar la gobernabilidad.

En tanto, la decepción más importante de los comicios fue a todas luces la pobre performance de Rodríguez Saá, que quedó ubicado en el quinto lugar de la grilla.

La jornada, por otra parte, no registró mayores incidentes, más allá de protestas aisladas contra Daniel Scioli, López Murphy y el ex presidente Fernando de la Rúa.

Más votos positivos

  • El escrutinio provisional de las elecciones presidenciales de ayer muestra que se revirtió la tendencia hacia el voto negativo (en blanco o nulo) que pareció instalarse en los comicios legislativos de 2001, cuando el 41% del padrón prefirió no elegir. Los votos positivos alcanzaban anoche el 97,32%, escrutado el 93,23% de las mesas. La cantidad de sufragios en blanco fue la más baja desde el retorno de la democracia, con sólo el 0,85%. Según afirmó anoche el ministro del Interior, Jorge Matzkin, la participación ciudadana fue cercana al 80%.
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