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La ciudad, virtualmente tomada por un interminable acto callejero

Fidel Castro habló en las escalinatas de la Facultad de Derecho

Martes 27 de mayo de 2003

Estaba previsto que a las 19, Fidel Castro diera una conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en un salón con capacidad para 1200 personas. Pero fueron muchas más. Y todo se desbordó.

Entonces, tras idas y venidas de los organizadores -que intentaban cumplir las órdenes y condiciones que imponían los encargados de seguridad del líder cubano como si estuvieran en su isla-, el acto se postergó dos horas, la avenida Figueroa Alcorta fue cortada con ayuda de la Policía Federal (desde Retiro, lo que ocasionó un fenomenal caos de tránsito en una hora pico) y, antes de regresar a Cuba, Castro pronunció un extenso discurso en las escalinatas de la facultad ante miles de jóvenes que esperaron varias horas.

La policía estimó que fueron unas 4000 personas. Los organizadores hablaron de entre 15 y 20.000.

Miles de jóvenes escucharon y aclamaron durante más de dos horas al líder cubano
Miles de jóvenes escucharon y aclamaron durante más de dos horas al líder cubano. Foto: Fabián Marelli

"Que el pueblo argentino mande un mensaje a quienes sueñan con bombardear nuestro pueblo", dijo Castro después de criticar a quienes "subestimaron al pueblo argentino" al suponer que su presentación podía realizarse en un cómodo salón.

En la primera hora de discurso, el líder cubano habló de la vida de Ernesto "Che" Guevara -a pedido del público- y denunció que "Estados Unidos quiere imponer una dictadura nazi fascista universal".

Crítica a Menem

Después habló de las armas químicas, de la salud, la Internet y hasta de la capa de ozono. Sin nombrarlo, dedicó a Carlos Menem un párrafo de sus dos horas y media de monólogo. "Ustedes han prestado un servicio a América latina y al mundo al hundir en las aguas del Pacífico al símbolo de la colonización neoliberal".

Castro, que llegó al país el sábado último para asistir a la asunción de Néstor Kirchner, tuvo ayer una jornada agitada. Por la mañana, encabezó un acto en la plaza San Martín junto al jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que le entregó una medalla de reconocimiento de la ciudad de Buenos Aires ("Usted es uno de los hombres más respetados del mundo", le dijo). Luego, ambos fueron al Rosedal de Palermo para depositar una ofrenda floral ante el monumento del prócer cubano José Martí. Después, en la embajada cubana, participó de un ágape para periodistas y más tarde se entrevistó con Kirchner (de lo que se informa por separado).

Castro volvió ayer a defender las ejecuciones de tres hombres que secuestraron un barco de pasajeros para tratar de llegar a EE.UU., dispuestas el 11 de abril último. "Hay una montaña grande como el Himalaya de críticas hacia nuestra decisión. Pero también hay igual cantidad de mentiras", destacó el líder cubano cuando un periodista argentino le preguntó por los fusilamientos, en el Rosedal.

"Sé que hubo fusilamientos; fueron fusiladas tres personas que secuestraron un barco de pasajeros por la fuerza. Todos hablan de disidentes, pero eran delincuentes comunes alentados desde el exterior", aseguró.

Los tres principales secuestradores fueron ejecutados tras ser condenados a muerte por "terrorismo". Los otros 11 acusados fueron condenados a prisión perpetua y a penas de 30 años.

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