Antonio Birabent, actor, músico y errante
Personaje: de paso por Buenos Aires, el argentino, que ahora vive en Madrid, habla de su nuevo álbum, "Anatomía", en el que vuelve al pop.
Antonio Birabent llega con una radio portátil en la mano. Y en cuanto puede, se la lleva al oído. Está escuchando el programa de Rolando Hanglin, uno de los placeres que se da cuando, como ahora, anda por Buenos Aires. Así como su vida alterna, desde niño, entre esta ciudad y Madrid, su actividad artística fluctúa entre la música y la actuación. En el primero de los géneros, el hijo de Moris lleva grabados cuatro discos; como actor, trabajó en siete películas y en televisión.
Ahora, su domicilio está en la madrileña calle del Prado. Partió hacia allí luego de editar el álbum "Azar", en su sello -Sitios Laterales-, grabado literalmente en el living de su casa. Viajó con una valija llena de placas como todo pasaporte. "Es un disco privado, muy personal, y el que menos vendió. Sin embargo, esa privacidad se convirtió en mi mejor carta de presentación en Madrid. Allí firmé contrato con el sello Subterfuge, y lo edité con dos canciones más como bonus. Los periodistas especializados de allá lo definieron como canción electrónica cantada en castellano. Decían que repetía la historia sanguínea, aquella que inició Moris cuando, hace más de veinte años, llevó el rock cantado en español."
Luego sacó un EP que no se editó en la Argentina, y ya tiene listo el nuevo álbum, "Anatomía", grabado entre Buenos Aires y Madrid, con invitados como Claudio Gabis, Moris, Leo García y tres voces femeninas en diferentes temas: Mariana Melero, Josi Palmas -de Ondas Martenot- y Guillermina Casey -de Bristol-. El disco se editará este mes en España y, poco más adelante, también aquí.
El regreso a la canción
"Es una vuelta al pop, al formato claro de canción, pero después de haber pasado por ese mundo azaroso, ruidoso y electrónico que fue "Azar". El título, "Anatomía", tiene que ver con el concepto del disco, como un cuerpo con canciones ubicadas en diferentes partes, que cumplen funciones distintas, pero no son ajenas al todo. Es canción, básicamente, porque no quise quedar atrapado en esa definición de canción electrónica. Me encargué de aclarar que no estoy casado con la modernidad, que también puedo grabar en el futuro un disco de piano y guitarra solamente."
A pesar de estar acostumbrado a vivir aquí y allá -"soy como un boyante, un fugitivo"-, sigue encontrándole ventajas. Como haber llegado con su disco, sin que se supiera mucho de él, a empezar de nuevo, a ponerse a prueba, allá donde no era el actor de "Verdad consecuencia" ni de "Tango feroz", y nadie lo reconocía por la calle. "Yo era simplemente la música que llevaba, solamente la música, y descubrí que en la virginidad tengo fuerza. Es bueno animarse a perder lo que se tiene, esa simulación de poder que es que te conozcan."
-¿Fue el actuar en televisión lo que te expuso tanto?
-No necesariamente. Hay muchos músicos que sólo hacen música y están metidos en una vorágine de popularidad. Y por firmar autógrafos no hacés mejores canciones. En otro plano, haber hecho televisión me ha reportado dinero, con el que pude editar "Azar", irme de una multinacional y formar mi sello.
Aunque está conforme con su situación actual, reconoce que extraña Buenos Aires. "Tengo una adicción, una necesidad de volver a este caos, porque es de donde yo vengo. A pesar de que viví en Madrid la mitad de mi vida, éste es mi lugar. Los cables cruzados en las avenidas siguen siendo mi cielo. Y sigo prefiriendo el mismo recorrido que hacía cuando vivía allá, entre los 6 y los 18 años y venía de visita. Plaza San Martín, Florida, microcentro, tomar un licuado de banana con leche y comerme un triple de jamón, queso y tomate."
No descarta que, en unos años, cuando quizá la vida tome un rumbo más familiero, esté instalado aquí. Pero, por ahora, ha elegido no tomar una decisión drástica, sino dejarse llevar. "Hoy existe la posibilidad real de transitar, es un poco como vivir en aeropuertos." .
