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Un artista iluminado

Enrique Banfi y sus instalaciones urbanas con luces y poesía

Martes 01 de julio de 2003

El paseante desprevenido que circule por la calle Mendoza al 1600 del lado de los números impares se sorprenderá al dar con una pantalla de televisión incorporada a la fachada de una casa entre una enredadera.

El pequeño visor exhibe diversas formas en blanco y negro (hoy, un corazón; mañana, unos labios femeninos; pasado, una flor o un pez) y constituye una exótica referencia del Bajo Belgrano, a metros del barrio chino. No por nada muchos vecinos suelen hablar de la casa o la cuadra de la tele.

Este graffiti del tercer milenio proyecta imágenes las 24 horas, los 365 días del año, desde 2001. Su creador, dueño del muro y del intramuro, es Enrique Banfi. "Esta es una instalación urbana y surgió como una propuesta sin nombre ni referencia, en donde lo privado invade lo público –explica–. Tampoco tiene audio ni color. En un mundo mediático y visual como el que vivimos, la imagen es tan impactante que permite un jugueteo visual en contacto con el que pasa por la calle."

Con su socia, Silvana Perl, diseñó obras para distintos rincones de la ciudad, incluso la fachada de su casa
Con su socia, Silvana Perl, diseñó obras para distintos rincones de la ciudad, incluso la fachada de su casa. Foto: Juan Manuel Mielniezuk

La instalación, bautizada Intramuros, tiene un clon, también permanente, en el Espacio Giesso, de San Telmo, y un antecedente similar que Banfi (52 años, tres hijos) exhibió en la Bienal de Arte Contemporáneo de Cuba de 2000. Pero no es la única expresión de arte urbano del autor.

Con todas las letras

Con su habitual socia artística, Silvana Perl, Banfi es también responsable de La fuente de poesía, que funciona desde 1997 en la calle Agüero, frente a la Biblioteca Nacional. Allí, precisamente sobre una fuente de agua, a partir de las 19, se proyectan poemas, dándole un toque mágico a este rincón porteño, bajo la sombra de un espléndido gomero. Algo parecido hizo durante más de cien noches de 1999, con el auspicio de la Unesco, en varias fuentes y a la orilla del mar en Río de Janeiro.

Banfi y Perl realizaron su primera instalación urbana conjunta en 1996, en la Costanera Sur. Se llamaba Obras del mirador y consistía en doce miradores orientados a detalles de Las Nereidas, el conjunto escultórico de Lola Mora. Dos años después, concretó en el puerto de La Boca otra obra, basada en la proyección de textos y fotos de la inmigración.

Por estar en su propia casa y de manera permanente, Intramuros es el trabajo que más curiosas repercusiones le ha generado. "En dos años de encendido, el contacto con la gente fue increíble", admite Banfi, que ha atendido decenas de timbrazos de curiosos que pasaban por la vereda de su casa. "Desde el comienzo inspiró todo tipo de suposiciones en el barrio", agrega, y recuerda, por ejemplo, a una vecina que le dijo: "Yo no sé qué será lo que lleva a alguien a pensar en los demás, pero gracias..."

Otra persona, menos agradecida, decidió romper el visor y Banfi tuvo que repararlo. Evidentemente, no todo el mundo comprende lo suyo de la misma forma. Por caso, cuando el artista preparaba su intervención de la fuente de Lola Mora, una señora se le acercó y esgrimiendo un gesto amenazador lo reprendió diciéndole "¡no toque nada, que esto es una obra de arte!"

"Creo como artista en casos puntuales que producen efecto en la gente –argumenta–. Y en el caso de Intramuros, todavía estoy preparado para recibir la gran sorpresa."

Alejandro Schang Viton

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