Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La Supersopa , un proyecto pensado con fines sociales

Para elaborar alimentos de bajo costo

Miércoles 09 de julio de 2003

La realidad lo dice todo: en la Argentina millones de chicos se despiertan con hambre. Ante esa situación se puede tomar dos caminos: no hacer nada o pensar en soluciones posibles. En la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) se eligió el segundo y se generó el Proyecto Supersopa, que significó la recuperación y refuncionalización de un edificio dentro del campus de la institución, para la elaboración de 1.500.000 raciones mensuales de alimento nutritivo, hechas a base de carne, verduras y minerales, y que son destinadas a chicos de la zona sur del Gran Buenos Aires.

El proyecto les fue asignado a los arquitectos Juan Manuel Borthagaray y Mederico Faivre, que también están a cargo del desarrollo del proyecto integral de construcción de la Universidad. Por eso, en diálogo con La Nacion, Faivre destacó que "se trabajó de acuerdo con el concepto de servicio social que maneja esta Universidad, y por eso, para la construcción de la fábrica se reutilizaron elementos de la antigua fábrica textil Fabril Financiera (que precedió a la Universidad); esto permitió disminuir costos en materiales y hacer una contribución al medio ambiente, porque no se produjo chatarra ni hubo derroche de energía".

También remarcó: "El trabajo del arquitecto en situaciones tan extremas del país, y de este caso en particular, se parece al de un cirujano en zona de guerra. El concepto de reciclado que se aplicó para esta tarea no es la recuperación de lo valioso para ser destinado como monumento, sino como algo que puede volver a ser utilizado para resolver situaciones graves".

En funcionamiento

Sobre una superficie total de 1216 m2, se pudo realizar una distribución adecuada de las máquinas, depósitos y espacios de circulación que permite el correcto funcionamiento de la fábrica.

El edificio consta de una nave de uso industrial, con una dársena situada en uno de sus laterales, desde donde se descarga la carne y las verduras directamente de los camiones. Allí se clasifica y se distribuye en los depósitos y cámaras refrigerantes o en las zonas de procesamiento de carnes, verduras y tubérculos.

Después, los ingredientes se desplazan por tuberías hasta las máquinas automáticas de cocción. Finalmente, se procede al llenado de las latas, que se esterilizan y se llevan al depósito. Una de las características principales es que los trabajadores de la fábrica pueden desarrollar su tarea en condiciones de gran luminosidad natural e higiene, con amplios espacios de circulación interna y externa (para vehículos).

Por otra parte, debe decirse que la idea surgió en la década del 90, en Brasil, para combatir la desnutrición infantil. En la Argentina el proyecto se originó en 1996, cuando directivos del Mercado Central de esa época se enteraron de lo que realizaban sus pares brasileños y presentaron el proyecto. Se compraron entonces algunas máquinas, y, a principios de 2002, el gobierno nacional decidió retomarlo y la UNQ hizo el asesoramiento técnico. Pero tampoco se realizó entonces.

Posteriormente, la UNQ recibió en comodato los equipos existentes con el fin de usarlos con fines sociales y en la capacitación integral de los alumnos. Faivre destaca que "tanto en el proyecto de la Supersopa como en el de la Universidad en general se trabajó con rapidez y eficacia, pero sin dejar de lado lo estético. Lo más importante es que las obras que se proyectan se terminan en tiempo y forma, y son de gran utilidad social".

Un gran esfuerzo compartido

El proyecto Supersopa es un esfuerzo conjunto entre los alumnos, los docentes, el personal no docente y las autoridades; precisamente, para enfatizar este punto, el rector de la Universidad, el ingeniero Julio M. Villar, explicó que "el proyecto fue posible gracias al aporte monetario de la obra social de profesores y no docentes; así se pudo realizar tal como estaba previsto". Y agregó: "La comida en nuestro país es barata, pero los costos suben porque hay mucha intermediación y no hay control de precios, algo habitual en otros países. Nosotros, con sólo 12 centavos le damos de comer a un niño".

El aporte de los alumnos y profesores también se nota en el trabajo, porque son ellos los encargados de las tareas de producción. En septiembre de 2002 se inició el reciclado de la planta, en el predio de la institución, en Roque Sáenz Peña 180, Bernal, y se inauguró en febrero último.

Relevante impulso universitario

La propuesta educativa de la UNQ pone énfasis en el dictado de carreras no tradicionales, en la formación de profesionales con un claro sentido social e integrados en actividades empresariales que genera la misma universidad, a modo de incubadora. De ese modo se construyen barcos en un astillero, se realizan investigaciones de ADN en un laboratorio, o se producen alimentos de bajo costo para solucionar problemas de desnutrición en la población, con el proyecto de la Supersopa. Asimismo, para los que quieran emular este último proyecto, la universidad facilita el know-how o construye la fábrica llave en mano.

En tanto, la obra integral de la UNQ se hizo con el concepto de refuncionalización y reciclado de estructuras de antiguas plantas fabriles. Actualmente, la nueva Ciudadela es una Universidad con calles, avenidas, plazas y edificios diversos, rodeados de bosquecitos, hecha sobre la base de centenares de perfiles de hierro y miles de metros de caños, entre otros materiales recuperados.

Fernando G. Caniza

Te puede interesar